martes, 10 de abril de 2012

Quinto capítulo: “La Pobre”

Querida Edwina,

Disculpa una vez más que interrumpiera mi relato, pero es que Branson me ha sugerido sutilmente que el real servicio de correos de nuestra majestad se niega a recoger cartas con más de 3 libras de peso.

Edwina, estimada amiga mía ¿Tú tienes la más remota idea de cuánto pesa una carta? ¿Y de cuánto es una libra? No recuerdo que en el internado nos explicaran nada de esto, que ahí se nos pasaban los días entre las clases de modales y las clases de piano ¡Uf, con lo que costó aprenderse esas siete canciones!

En conclusión, en cuanto veo que pasa por mi lado y mira mi carta carraspeando sutilmente, se la entrego y disimulo, porque entre nosotras, mi mayordomo me impone mucho.

Tan pronto como la señora Pilgrim me presentó a Miss Thompson, cuando aún nos estábamos haciendo las reverencias esas de la cabeza gacha y soltando unas cuántas fórmulas con las que expresábamos nuestra increíble satisfacción personal mutua, al poder cruzar tres palabras con una persona de la que jamás habíamos tenido la más mínima noticia, nos interrumpimos al oír cómo alguien entraba en el saloncito.

En concreto entraban tres miembros de mi familia: Mi padre y sus dos perros.

- ¿Está aquí mi...? Oh, Mrs. Pilgrim, qué inesperado placer.

Pero por la cara que ponía, créeme Edwina, placer, lo que se dice placer, no sentía, la viuda sin embargo, sí que parecía muy contenta al verle:

- Lord Hawthornetone-Williamsmith, precisamente estaba deseando comentarle a usted lo necesaria que será la contribución de un miembro tan respetado de nuestra parroquia a nuestro próxima colecta que ...

Es curioso, pero en cuánto mi padre escucha la palabra "contribución" siempre recuerda la necesidad de hallarse en cualquier otro lugar; esto le ocurre cuándo oye esa palabra o cuando se encuentra con Mrs. Pilgrim, hechos estos que casualmente suelen ocurrir al mismo tiempo.

Giró sobre sus talones, que es la manera más elegante de decir que se marchó por donde había venido y la viuda la siguió aleteando tras él.

Suspiré y me puse cómoda, ahora que me había quedado sola, ya estaba a punto de quitarme los zapatos cuando escuché una tosecilla. Era La Pobre que seguía al fondo del salón con la misma cara de cortina de antes.

- Oh, disculpe, no me había dado cuenta de que seguía ahí, esto...Miss Thompson, ¿verdad?
- Tranquila Lady Hawthornetone-Williamsmith, me ocurre con frecuencia.

En vista de que Mrs. Pilgrim parecía haberse olvidado de ella, supuse que o bien la daba algo de conversación o la mandaba a hacer algún recado, cosa que quizá no hagan todos los pobres por definición sino solo algunos en concreto como “la primera doncella”, “el ama de llaves”, “el segundo lacayo”, digamos pues, los pobres con cargo.

- Disculpe Miss Thompson, creo que antes no la he visto anteriormente en el vecindario, claro que con su tendencia a mimetizarse con las tapicerías es posible que haya recibido su visita en más ocasiones y no me haya dado cuenta.

- Oh, no, llevo muy poco tiempo en Langfalls Upon Avon, me trasladé recientemente aquí con mi padre, el nuevo pastor.

¡La hija de un clérigo! Eso lo explicaba todo. Quizá, Edwina desconozcas que la nobleza rural nos debemos mezclar (en época baja de visitas y fiestas) con gentecilla poco importante del pueblo, pero que ocupan un cierto lugar dentro de la escala social rural, como la citada cotilla local, y el pastor y su familia.

Pero desde que volví del internado, no recuerdo que hubiéramos tenido por aquí ningún ejemplar de “hija de clérigo” con el que tratar, o quizá siempre tuve algo mejor que hacer que hablar con una.

- Qué original, querida, siéntese, siéntese, nunca había conocido a alguien que ignorara de tal manera los dictados de la moda.

- Qué amable es usted, si es capaz de guardarme un secreto, le diré que no puede saber hasta qué punto tengo los pies destrozados.

- No se crea, me hago una idea.

Dije mientras contemplaba mi, antaño, delicado piececito. La jovencita, continuó hablando.

- Mrs. Pilgrim está organizando una recogida de fondos para una actividad cualquiera que tanto mi padre como yo somos incapaces de recordar, y me arrastra de casa en casa para que la ayude.

- Oh, qué desagradable.

Contesté, mientras me imaginaba caminar todo el día con tan gallinácea compañía, quizá me leyó la mente, porque me contestó:

- No se crea, al principio iba yo sola, pero en todas las mansiones me enviaban directamente a la puerta de servicio y me preguntaban dónde había dejado la colada, y si había planchado bien las camisas del señor de la casa. ¿Se lo puede creer?

- Inconcebible, no tengo ni idea de en qué casa han podido creer semejante cosa.

Dije mirando a la alfombra en busca de algo que se me hubiera caído, por ejemplo, la cara de vergüenza.

Una vez roto el hielo, decidí en continuar sabiendo cosas de ella, dado que la joven había conseguido despertar mi curiosidad y que había comprendido que pese a ser eso que llaman "pobre", parecía que dominaba ciertos modales básicos lo que a falta de nadie mejor con quién hablar, la convierte en, digámoslo así "Una pobre tolerable".

- ¿Le apetecería que tomáramos el té, querida? Si es que me permite que me tome tantas familiaridades y la llame querida.

- Sí, y sí. - Soltamos un risita igual de estúpida - Dígame, ¿Dónde queda la cocina?

- No tengo ni la más remota idea ¿Para qué desea saberlo?

- Para saber dónde puedo encontrar una tetera, agua, azúcar... esas cosas que se suelen utilizar para tomar el té.

- Oh, no querida. - Dije mientras hacía sonar una campanilla muy fina que siempre tengo a mano por si me aburro y decido que mis criados hagan algo por mí. - El té nos lo preparan y nos lo traen ¿Acaso usted no tiene servicio?

Mi invitada me miraba sorprendida.

- ¿Servicio de té? Bueno sí, una tetera y cuatro tazas, aunque una está muy descascarillada y solo la saco cuando viene la viuda Pilgrim.

- Criados. - Contesté yo. - Que si no tiene usted personas que trabajen a su servicio?

- ¿Vale tener perro?
- No.

- Da igual, tampoco tenemos. - Suspiró - Tuvimos un basset, pero hubo que votar si nos quedábamos con él o con mi hermano pequeño Arthur.

- ¿Y quién ganó?

- ¡Me ofende la duda! ¡Somos ingleses! El basset, por supuesto, pero un vecino mejoró nuestra oferta y al final nos tuvimos que quedar con Arthur.

37 comentarios:

Gallo dijo...

Que carcajada solte lo del servicio, el te, los pies, todo, que regresoooo de Edwina.

Y bueno Arthur...tiene algo de mi ese personajillo...

me ha encantao y fui primero

besazo

Alice Silver dijo...

A mi también me ha gustado mucho lo del servicio, lo de que entre el perro y el hermano eligieran al perro y la pobre buscando la cara de vergüenza. Muy bueno.

Sonja dijo...

jaja! qué bien que la prima Edwina haya recibido carta y la comparta con nosotros, "con su tendencia a mimetizarse con la tapicería es posible que haya recibido su visita otras veces y no me haya dado cuenta" jajaja! es total esta muchacha

loquemeahorro dijo...

Gallo Muchas gracias, y enhorabuena por el primer puesto. Arthur viene a ser como Felipe el de Mafalda, ¿verdad? Yo también me identifico.

Alice Silver Gracias, de verdad. Lo del servicio estuve a punto de quitarlo, me parecía un poco tontuelo, y ya sabes que este es el blog de Calderón de la Barca. Vale, quizá no.


Sonja Muchas gracias, humildemente, esa frase creo que me ha quedado apañada.

Lillu dijo...

Ya se echaban de menos las cartas de esta mujer de incontestable belleza y superior porte a su adorable amiga Edwina!! Hasta que publiques la siguiente entrega yo al menos estaré pendiente de las cortinas de las casas a donde vaya de visita para ver si hay alguien mimetizado con ellas XDDD

saluditos

Natalia D. dijo...

Una entrada estupenda Loque: me he divertido mucho y encima he aprendido más sobre usos y clases sociales que si me hubiera leído un compendio de las obras completas de Marx y Nancy Mitford. Espero con ganas el siguiente capítulo y espero que no se haga esperar tanto como éste.

Mónica-serendipia dijo...

¿Será posible que la amiga de Edwina resulte, al final, tener algo parecido a la cordura? Me ha parecido que se sonrojaba y era amable con La Pobre.
Qué buena la carta, cada vez se pone más interesante. El chiste inglés del final es buenísimo y el concepto de "pobres con cargo" me ha dejado patidifusa, ¡genial!
Bueno, no sé que pensará Edwina de todo esto pero a nosotros las cartas de su amiga nos saben siempre a poco, ¿a menos de 3 libras?

loquemeahorro dijo...

Lillu Muchas gracias, oh, bloguera de incontestable belleza. Y sí que hay que tener cuidado porque a veces, en medio de un visillo te surge un amigo de la mili, o una tía del pueblo del que ya no te acordabas.


Natalia D Gracias, viniendo de alguien de su alta condición social, me siento orgullosa.

Ahora que he recuperado los medios técnicos, no tardaré más que si Branson llevara las cartas a la pata coja.


Mónica Serendipia Bueno, es que es una "pobre admisible", aunque sin cargo, la pobre (la pobre admisible, insisto).

Muchas gracias, la próxima ya está en el correo, creo, y no pesa tanto como 3 libras (de chocolate, que estoy deseando verlas juntas, pero hasta ahora, solo en recetas)

Uno dijo...

Edwina aprenderá la distinción que da tener un pobre de cabecera. Las hijas de clérigo en concreto eran muy apreciadas entre la nobleza británica. Nada realza mas la elegancia en el vestir de una dama que llevar al lado a una propia con una sobria saya parduzca. Estas cosas no las explicaban en los internados aunque se sugerían sutilmente y las institutrices a pesar de que lo sabían mejor que nadie, no soltaban prenda al respecto.
Hay un ensayo de Lord Cartwright Mellow titulado "How is the service" (nada que ver con la película española) que trata el tema en profundidad.
Genial. Echaba mucho de menos a Edwina.

Un abrazo

loquemeahorro dijo...

Uno ¡Un pobre de cabecera! Cómo siento que no se me haya ocurrido a mí, pardiez.

"How is the service", un gran clásico, aunque es verdad que le falta Gracita Morales, pero el pobre Lord Cartwright se tuvo que conformar siendo el antecesor de los de Bonanza.

Muchas gracias, la pobre llevaba tiempo sin "recado de escribir".

Doctora dijo...

Muy bueno lo de "gallinácea compañía" :)
E "inconcebible" es una palabra que deberíamos seguir usando, me encanta.
Me sorprende que votasen para elegir entre el basset y el niño, pensaba que esas cosas se daban por hechas ;P
Muy bueno todo, me gusta saber de esta gente :)

loquemeahorro dijo...

Doctora Estoy de acuerdo contigo, me gustaría estar en la parada del bus y por una vez oír a una de las señoras con la permanente de los 80 diciendo

"Es inconcebible las tardanzas que se producen reiteradamente en esta línea".

Es que si empiezas una frase con "inconcebible" tienes que acabarla así.

Muchas gracias.

Marcela dijo...

Por fin se normalizó el intercambio epistolar! Ya extrañaba el brillante y discreto discurso de la noble doncella!
No te imaginás cuánto se cultiva mi espíritu con esta lectura ... un espíritu carente de todo lo relativo al ceremonial y protocolo de la nobleza.
Ja, cuando leí que "la pobre" tenía los pies destrozados, pensé que se le había escapado un tiro, como al hijo de la infanta ... viste? estamos en el culismundi, pero hoy los medios no hablaron de otro tema ... y bueh, así estamos!!!
Beso
Marcela

susana dijo...

Qué bien ambientado. Lo del perro ya es la guinda del pastel. Un beso.

Isi dijo...

Bieeeeen ¡¡Edwina ha vuelto!!
Me encanta, como siempre! Tienes unos puntazos con ella que me parto :)
¿Te cuento un secreto? ¡¡¡HE EMPEZADO ORGULLO Y PREJUICIO este finde!!! Si es que estamos compenetradas jijiji

Me ha dado un poco de pena "la pobre", la verdad, pero no pierdo la esperanza de que al final la corresponsal de Edwina se haga amiga suya y las vidas de ambas cambien para siempre, y la de Arthur también, claro!

loquemeahorro dijo...

Marcela Es que los medios técnicos en aquella época funcionaban fatal.. y en esta no te digo, de ahí los retrasos.

Tus nobles palabras también cultivan mi espíritu.

Oye, los Borbones, qué aficionados son a pegarse tiros, verdad??


Susana Muchas gracias, espero que te guste el resto de sus aventuras.

Isi Muchísimas gracias, guapa. Oye, qué casualidad "Orgullo y Prejuicio", uno de los pocos libros que después de leermelo en inglés (con vocabulario reducido), me quedaron ganas de leérmelo "de verdad" (en castellano, vaya)


Ya veremos qué tal le va a nuestra humilde amiga.

Isi dijo...

Para que te hagas una idea, Orgullo y prejuicio me está pareciendo una batalla verbal entre diferentes personajes; eso sí, muy distinguidos ellos. La verdad es que tiene su punto!

loquemeahorro dijo...

Isi Orgullo y Prejuicio es francamente bueno, y sí, se lanzan unas pullas entre damas y caballeros...

xGaztelu dijo...

Eres, como siempre, cruel … y me recuerdas que no he visto aún la segunda temporada de Downton Abbey!

xG

loquemeahorro dijo...

xGaztelu Pero es una maldad bueeeena.

Oye, ahora en serio, la segunda temporada de Downton Abbey, en fin, bastante floja.

JuanRa Diablo dijo...

La Edwina contraataca. ¡Bien!

No sé si es que el relato está lleno de humor inglés o es tu humor y lo adornas con tés de las cinco y todo el toque British, jeje, pero gozo al saber que la pobre que todos ignoran es hija del nuevo pastor. Oh, my God!

Lo que no sé es cómo decir Hawthornetone-Williamsmith antes de que se haga de noche.

loquemeahorro dijo...

JuanRa Diablo Pues no sabría que decirte, la verdad, yo... es que soy de Chamberí.

Pero se hace lo que se puede.

Muchas gracias, en todo caso, y así, entre nosotros: Yo tampoco sé, lo copio y pego cada vez.

Mónica-serendipia dijo...

Pues no he visto la primera temporada de Downton Abbey y ahora tengo un poco de reparo en hacerlo porque igual me recuerda a la correspondencia de la amiga de Edwina y me da risa. Veré a una pobre con cara de cortina en cada esquina.
Ahora que sale el tema del apellido compuesto, ¿alguien puede pronunciarlo así de un tirón?

mientrasleo dijo...

Edwina y Arthur. Cómo es Arthur..
Genial la ambientación, tienes algunas frases que son auténticas joyas.
Besos

maribel dijo...

Loque, que pena haber tardado tanto, yo hubiera votado por el Basset..., jejeje.
Como xGaztelu no he podido evitar acordarme de Downton Abbey...y de que hay una usurpadora que firma tus libros....
¿Has leído MI, me, conmigo...?
No sabía hasta ayer, (en la única que no me ha gustado del director de Gosford Park y la serie mencionada, así que del nombre de la peli ni me acuerdo) que se puede hacer una "irreverencia", así qué...va por ti Edwina!!! (Disculpa, que hay alguien ahí de Incontestable belleza, ¿dónde?, está tan bien integrada...)
Y la próxima, espero que alguien sirva el te, paso una envidia con todas esas bandejas...
;-)

Isabel Hernandez dijo...

No quedá nada por decir, conforme iba leyendo comentarios, pensaba: cahis, si eso lo iba a decir yo!!!!

Así que no me queda otra que suscribir todo lo anterior. Edwina se ha hecho esperar pero ha merecido la pena...más Edwina, por favor!

loquemeahorro dijo...

Mónica Serendipia Yo no puedo ni escribirlo de un tirón (que ya es triste).

Esto me recuerda (salvando las insalvables distancias) que decía Eduardo Mendoza que muchas veces le preguntaban que qué había sido del protagonista de una de sus novelas, y él decía "Y yo qué sé".


MientrasLeo Muchas gracias, de verdad. Por cierto, veo que Arthur ha triunfado. Pobre, ya iba siendo hora.


Maribel Muchas gracias. Me he he perdido un poco con la peli y "Mi, me, conmigo" ¿es un libro? No, no lo conozco.

¿Quién osa plagiarme? Yo plagio a mi vez a Jane Austen (y a todo el que se deje vamos).

Y sí, Gosford Park y Downton Abbey están en mis pensamientos, aunque ocurran en tiempos mucho más moderno.


Isabel Hernández Si es para decirme algo bonito, tú insiste, insiste.

Muchas gracias, Edwina ya tiene carta en el correo, de verdad.

bibliobulimica dijo...

Edwina está genial, pero Loque, creo que el mayordomo abre el sobre, saca varios lejagos de ahí y manda la carta al correo para que pese menos y por eso son tan cortitas ¡habrase visto que desvergüenza!
me encantó lo de mimetizarse con las cortinas, buscar su cara en el piso,los apellidos, el nombre del pueblo...y además lo cuentas con una gracia ;)
un beso,
Ale.

loquemeahorro dijo...

Ale Muchas gracias.

Es que me temo que yo tampoco sé cuánto pesan 3 libras.

l'archivadora dijo...

Ah, que alegría tener noticias de la querida Edwina. Hacía mucho que esperabamos saber algo de ella.
Lo de mimetizarse con la tapicería está muy bien y lo del te y el servicio, francamente genial

Verónica dijo...

En mis años trabajando en el restaurante familiar me he sentido como esa "pobre" más de una vez. Todavía quedan muchas Lady Hawthornetone-Williamsmith sueltas por ahí.

Ah, yo también intento huir cuando escucho "contribución" o "colecta"... Pero a veces me enganchan, no sé decir que no.

loquemeahorro dijo...

L'archivadora Gracias, gracias, a mí lo de la tapicería me parece que me quedó apañado.

Verónica Muchas, muchas!! Demasiadas, diría yo. Y muchos, que como tú has dicho, en cuánto ven a un camarero, les entran aires de grandeza y se creen que tienen mayordomo.

Blackmount dijo...

ay cuanto me identifico con esta graciosísima historia, oh Lady Loque. Yo mismo tengo esa odiosa tendencia a confundirme con la tapicería, la masonería, la jardinería y demas interiores y exteriores. Mis maestros de la universidad que me daban clases a diario por años y años, nunca terminaron por reconocerme y siempre me preguntaban quien era yo y si estaba en su clase. Cuando voy de visita donde mi madre siempre me confunde con uno de mis sobrinos y tengo que explicarle que soy yo. El portero de mi edificio aún me pregunta para donde voy cada que entro y eso que ya hace cuatro alos que vivo ahí. Es bastante molesto a decir verdad

Ángeles dijo...

Magistral, mi querida Loque. En todo el tiempo que pasé en el internado, jamás oí a nadie actuar con semejante desparpajo y habilidades sociales. Y tampoco a nadie contar con tal precisión y agudeza los pormenores de la sufrida vida victoriana.

"su tendencia a mimetizarse con las tapicerías" :-D

loquemeahorro dijo...

Balckmount Oye, qué drama, no es por nada. A mí con los profesores me pasaba mucho, así que te comprendo. Aunque lo malo, malo, es lo del portero.

¿A qué piso va? Al mío, oiga.


pd. Qué bueno lo de confundirse con la tapicería y la masonería.

Ángeles Gracias, gracias. Los que conocimos esa época (por las películas de Melena Bonhan Carter), sabemos de lo que hablamos.

maribel dijo...

Loque vengo por alusiones..., perdón, perdón por lo espeso del comentario, es que te leo, me troncho y luego mira lo que sale...

Yo, mi, me contigo..es un título de Safier, que también es autor de Maldito Karma, Jesús me quiere...y que sí, a ratos, parece copiarte las ideas.

En cuanto a la peli, aclaro, sólo sé que era del director de Gosford Park, y Downton Abbey (este es la serie mencionada por XGatelu !!) y cómo ambas me habían gustado mucho, la decepción me hizo hasta olvidar el título, aunque eso sí, Edwina trabajaba en ella, seguro, y con versión fantasma...

Un abrazo ;-)
El Guisante Verde Project

loquemeahorro dijo...

Maribel Ah, gracias por decírmelo, es verdad que te lo pregunté. ¿Pues sabes que le vi en la Feria del Libro del año pasado, en una caseta aburridísimo?

Estuve a punto de decirle

- Se ve que ni siendo un súper ventas, deja uno de aburrirse en estas firmas de libros, eh?

Ahora añadiría
- ... Oh, plagiador mío

A ver si los de seguridad de la feria me echaban del Retiro.