jueves, 20 de octubre de 2011

Es una lata el trabajar ( y II)

En vista de que ni un solo lector de este blog (por lo menos de los que comentan) tiene un pariente rico, o futura pareja a la que explotar.

Y que encima algunos hasta tenéis principios y no estáis dispuestos a vender los bienes de vuestros ancianos padres para compraros un apartamento en Marina D’Or (Ciudad de Vacaciones), mientras ellos subsisten de los bocatas que les dan como público en los programas de Tele 5, dos cosas os voy a decir:

Una: Así no vamos a ninguna parte

Otra: La fórmula “Muchos escrúpulos y pocos contactos”, no ha retirado de trabajar a nadie.

Espero que hayáis recapacitado seriamente sobre esto. Venga niños, que no va a haber represalias, venga, a la de tres, eso sí, os advierto que no nos iremos a casa hasta que aparezca el culpable, o alguien lo suficientemente inocente como para creerse esta promesa.

Veamos pues otras opciones igual de clásicas, e igual de inviables a la última parte de este magnífico díptico.

¿A que si dices “díptico” parece que estás diciendo algo mejor que “segunda parte” , y si dices “trilogía” queda mejor que “Hicimos la tercera parte de la película aunque ya la segunda fue lamentable”?

-Hacerse perroflauta


Este es un clásico contemporáneo a menudo mencionado en este blog, si tuviera la más mínima idea de dónde, adjuntaría algún enlace, pero la verdad, estaría mal que me pusiera a trabajar en una entrada sobre este tema.

Como su propio nombre indica, para llevar a cabo esta opción hacen falta dos elementos básicos: Una flauta dulce de plástico y un perro

Pero que esto no os alarme, si seguís mis consejos, esto requiere una inversión mínima, e incluso (como el sentido del humor de los de recursos humanos), inexistente.

- Flauta de baja calidad que se pone sustraer de la primera mochila de Hanna Montana que encontremos.

- Engañar para que nos siga a un pobre perro que encontremos despistado por la calle, y que se le vea poco aficionado a la higiene corporal. No se le debe lavar hasta que te lo pida o se compré el champú él solito, lo que ocurra antes.

Este tipo de vida alternativa requiere una cierta actividad de carácter musical, siempre y cuando se consiga aunar una total falta de ritmo y armonía, en la misma ejecución.

Yo para esto (lo de tocar la flauta peor que maneja su dicción un joven actor español) me veo totalmente capacitada.

Sin embargo, una vez me quise hacer “de esto” (además de porque intenté lavarme el pelo el tercer día), me echaron porque era totalmente incapaz de hacer nada con los trompos esos.

En mi CV antes tenía puesto: “Demasiado torpe para perro flauta.”

Por cierto, si decidís imitarme descubriréis, de la peor manera posible, la endémica falta de sentido del humor que tienen los encargados de selección de personal.

Delincuente:

Hubo un tiempo, mis queridos lectores, en que si ibas por ahí, dando patadas a las latas con cara de joven en el que descansa el peso del futuro del país (“cara-tonto” creo que se llama) y te encontrabas a un amigo y le decías:

- Jo, tío, no sé qué coger, si letras o ciencias, no sirvo ni pa’estudiar ni pa’trabajar.

Y te contestaba con juvenil entusiasmo:

- Mi primo se ha hecho bombero, gana un pastón, no curra nada y es un trabajo para toda la vida.

- Pero ¿no es una oposición? ¿no habrá que estudiar mucho?

- Nada hombre, un par de temas y la tercera cartilla Rubio.

- ¿Y nada más?

- Bah, unas pruebas físicas de nada.

Sí, amigos, esto ocurría. En serio, tanto, tanto, tanto ocurría, que ahora es más fácil ser medallista en triatlón que aprobar.

Y todo esto viene porque esta opción (aunque parezca tentadora a primera vista) de caer en el ramo de la delincuencia organizada (o la española), no es tan buena cómo parece. ¿Por qué? Pues porque está saturadísima.

Nada chicos, ya no quedan plazas, está eso que ni primero de Derecho.

Si aún así no he conseguido convenceros de que abandonéis la senda del crimen, os pediré que por lo menos no hagáis nunca dos cosas por favor. La primera es que nunca hay que decir:

- Este va a ser un golpe limpio. Sin problemas, no vamos a disparar un tiro

Y sobre todo, lo más importante es recordar que en todo hay un límite, unos principios. Y que pase robar, pase secuestrar e incluso cometer un par de asesinatos de vez en cuando, pero, por favor, jamás, jamás, jamás seais directivos en una agencia de calificación de riesgos.

jueves, 13 de octubre de 2011

Es muy extraño el trabajar (Libro de Soluciones)

Ha llegado el momento, amigos y amigas, en que se resuelva esta cuestión, más polémica que cuál era la profesión del padre de Marco.

(Venga ¿qué era? No vale mirar en la wikipedia)

Así entre nosotros, que no se entere nadie, pero he dicho lo de polémica porque me he dado cuenta de que vende mucho.

Como cuando decían "El cuerpo del delito. La polémica película de Madonna".

Que no-hombre-que-no, que esa película no es polémica, es mala.

Oye, en serio ¿la habéis visto? Yo, diez minutos y creo que soy la persona que más ha visto.

Existen leyendas urbanas que dicen que a partir del minuto 27 ya no continúa y ponen un corto de Disney.

Chip y Chop contra los Zombies, creo que es.

En primer lugar, a los que habéis dicho que todos son verdad, pues sí, tenéis razón, todo ha pasado. Pero no todo me ha pasado a mí.

Bueno, allá voy ¿preparados? que voy a resolver el enigma.

- Manolo, ven.
- ¿Tiene que ser ahora?
- Sí, sí.
- ¿No será otra vez lo de la sidra, no?
- No hombre no, qué va a ser eso, que va a salir Durao Barroso en la tele, y va a contar cuál es el secreto de su pelo.



1) Sospechosa habitual.

Solo los que conocéis mi personalidad secreta sabíais que esta era imposible, porque sí he estado en ruedas de reconocimiento, pero porque tengo una ficha policial más larga que el Paseo de Extremadura.

Y estoy buscada por la Interpol por los golpes maestros que he dado en casinos de todo el orbe.

Como el célebre golpe de las vinajeras del buffet del casino de Torrelodones.

Por lo que sé, es muy normal que los que trabajan en una comisaría terminen pasando por dichas ruedas, e incluso a veces fichan a algunos que pasan por la calle.

Es más, la primera vez que me detuvieron (ah, qué tiempos!) me llamó mucho la atención que todas las de la fila, menos yo, cuando terminó aquello, se pusieran a hablar entre ellas.

- Qué vamos ¿dónde siempre?
- Esperad, que cojo el bolso
- ¿Alguien comparte media barrita?

Pues no, nunca he trabajado en una comisaría, pero debe ser uno de los pocos centros de trabajo donde no han tenido el inmenso placer de aparcarme en cualquier cubículo no pensado para que un humano pueda trabajar, y a veces ni respirar.

De hecho, durante tres meses, estuve trabajando en la mesita de recibir del ante-desapacho de un subidrector que estaba de baja, o había huido, no sé.

Ahí pasaba unas 12 horas diarias de media, y no pasaba más, porque los de seguridad tenían que cerrar el edificio (sí, es cierto).

Quizá por eso sufría periódicos ataques psicóticos como aquel que me llevó a cantar a voz en grito (sí, es cierto):

- ... de por qué te estoy queriendo, no concibo la razón...

En el justo momento que el subirector que ocupaba el despacho contiguo pasó por ahí (sí, es cierto).

Se ve que el hombre desconocía la discografía de Nino Bravo y pensó que me estaba declarando porque salió huyendo de ahí.

Pues tú te lo pierdes, chato.


2) Azafata de Congresos.

Científicos de la Universidad de Dakota del Norte están haciendo un estudio (en dura competencia con la Universidad de Arizona que a lo mejor se les adelantan) para saber si los hombres preguntan lo de que si la chica está incluida en el coche porque:

a) Se creen muy picarones
b) Se dieron un golpe en la cabeza de pequeños
c) Se creen muy picarones porque se dieron un golpe en la cabeza de pequeños

Pero sí, me consta que lo dice un porcentaje realmente preocupante de la población masculina.

Pero no me consta porque estuviera ahí presente, así que supongo que aún puedo sentirme afortunada.

De todas maneras, me temo que no ha resultado muy verosimil, creo que de hecho ha sido la opción menos votada.

Yo yo a cambio, me he humillado confesando que he visto "Showgirls" y hoy por el mismo precio, "El cuerpo del delito". Quizá debería plantearme algunas cosas sobre mis elecciones cinematográficas.

Me pregunto si aquel golpe en los columpios....


3) Medidora de osamentas


En realidad, Mª Carmen sí estaba en la oficina, pero cuando le preguntaron que qué estaba haciendo contestó que algo de vital importancia, que no se podía parar bajo ningún concepto.

No sé, desactivando una bomba junto a Jack Bauer, o algo así.

Yo, menos experimentada, cuando me preguntaron qué estaba haciendo dije:

- Aquí, esperando que me caiga un marrón del quince.

Y sí, me cayó, y sí, entraba en los despachos y sí, se reían de mí, y sí, iba paseando una cinta métrica de esas que se cierran solas cuánto menos te lo esperas haciendo "prussss" seguido de "Ayys".

No, los cuernos de aquel señor no los medí, pero los tenía, y muchos. Él sabrá por qué los exhibía así, sin pudor alguno.

Dios, cómo odiaba entrar en aquel despacho lleno de cabezas cercenadas de animales muertos, y yo venga a preguntarme cómo podría Bambi ir por ahí sin cabeza.

Pero a veces, pocas la verdad, llega la venganza a nuestras vidas: Un día vi cómo varios operarios sacaban de la oficina las testuces aquellas.

- ¿Qué pasa?
- Nada, que a Severino se le ha llenado el despacho de chinches y le tienen que fumigar.

Nunca supe si fumigaron el despacho o a Severino, himself, ni falta que me hizo. Lo importante es que los cuernos nunca volvieron, supongo que pondría en su lugar cuerpos de maniquies rotos desnudos, para conseguir similar ambiente grimoso.

Y esta, niños y niñas, es la explicación de por qué Dios creó a las chinches.


4) Modelo de libros de idiomas.

Otro hecho real plagiado miserablemente por mí.

Me lo han contado por lo menos dos personas, pero no fue por obligación contractual, sino por amistad, que es aún una relación mucho más peligrosa.

También tuve una compañera illo tempore (llamémosla, por ejemplo, Mª Carmen) que me contó muy orgullosa que trabajó en un almacén de muebles, donde la pidieron que hiciera de modelo de un catálogo.

Después de eso, no me extrañó el éxito de Ikea.



Ahora lo importante: La ganadora en buena lid de este torneo, ha sido Ine a la que además, debo medio céntimo de euro. Pues ya sabes, Ine, puedes plantear un tema para que hable de él, si se me ocurre algo. Lo del pago del medio céntimo me llena de incertidumbre, lo confieso.

Fue la primera en dejar un comentario dando la respuesta correcta, aunque muchos más habéis acertado, enhorabuena, podéis celebrar vuestra victoria brindando con sidra El Gaitero, recordando siempre, que es famosa en el mundo entero. En Djibouti no se bebe de otra cosa.


Por cierto, médico, era médico.

martes, 4 de octubre de 2011

Es muy extraño el trabajar

En un día como hoy, francamente no me veo con cuerpo, ni sin él que aún sería más extraño, para continuar con la serie "Cómo vivir sin trabajar si es que tal cosa existe". Vale, no se llamaba así.

En todo caso y para "dinamizar" (signifique lo que signifique eso) el blog y animarnos en estos momentos con esta situación tan alegre, os propongo un concurso. Os dejo unos momentos para que os celebréis la buena nueva.

(Momentos de alborozo)

Me llegan noticias de vuestros comentarios:

- Hombre, eso sí que me ha alegrado a mí el día, me da igual lo que le pase a Grecia, que Loque hace un concurso.

- Manolo, saca la sidra El Gaitero, sí, sí, la de reserva, la que guardamos desde hace años. No la del DIA no, la de marca. A lo loco, Manolo, a lo loco.

Bueno, a lo que iba es que pensando en el proceloso mundo del trabajo, y de la permanente amenaza de la falta de él, me he acordado de las cosas más inimaginables que caber pudiera.

Bueno, que quepan y que me las hayan mandado a mí, aunque no tuvieran relación alguna con el trabajo que supuestamente desempeñaba.

Insisto, existe el noble y mal pagado (seguro) trabajo de limpia ventanas, pero ¿Qué pasa cuando eres, no sé, auxiliar de laboratorio y dicen que que limpies las ventanas?

Pues que solo te quedan dos opciones:

- Empezar por la izquierda, o por la derecha.

Vale, pues eso, os cuento unas cuántas cosas extrañas que me tocó hacer en el trabajo sencillamente porque temía engrosar las fatídicas listas, y no porque tuviera nada que ver con esas tonterías que ponen en tu contrato.

De acuerdo, solo una es verdadera. Y el primero que acierte, gana. Bieen, bien. Saca sidra, Manolo, sí, otra vez ¿Qué pasa? La ocasión lo merece.

¿Y qué gana? Caramba, qué materialistas. Bueno, pues que proponga un tema sobre el que quiera que debo escribir una entrada. Ese el premio, que no tengo ni sidra. Otra cosa es que realmente escriba sobre eso, que esto no es mi trabajo, y por fin, puedo decidir que no voy a ser:

1) Sospechosos habituales

Esto ocurrió hace algunos años, cuando dentro de los difusos márgenes de las atribuciones del trabajador de una ETT/Empresa de Servicios/Cómo lo queráis llamar, me tocó ir a hacer unos bolos a una comisaría del cuerpo nacional de policía.

¡Cómo mola! Pensaba yo, mientras me imaginaba como una de las protagonistas de CSI, bella por fuera y dura como el acero por dentro. O resolviendo crímenes a diestro y siniestro gracias a mi perspicaz olfato, como Colombo. O poniendo posturitas y corriendo mucho por ahí, movimiento la melena sin hacer nada en concreto, como Los Ángeles de Charlie.

No, no trabajaba a los 9 años, por qué lo preguntáis.

Como os podéis imaginar, todo consistió en estar a dos plantas de la comisaría de verdad "dónde está la acción", haciendo el trabajo administrativo más aburrido del planeta, en medio de un montón de expedientes de la época de Alfonso X el Sabio, donde el concepto de "nuevas tecnologías" se circunscribía a la máquina de escribir electrónica.

Hasta que por fin, llegó el momento de nuestra gran oportunidad, cuando una compañera y yo estábamos agonizando de aburrimiento en medio de tanto legajo y subió una funcionaria con cara de estar buscando a alguien, abrió la puerta de la pecera en la que estábamos nostras poniendo cara de trabajar mucho (ves, al final sí que hice un poco de Ángel de Charlie) y preguntó:

- ¿Está Mª Carmen?
- No, no está por aquí.
- ¿Y vosotros quiénes sois?
- Pues las que han venido a tal y cual y ...

Mientras, nos miraba de arriba a abajo sin hacernos ni caso, hasta que cortó nuestras torpes explicaciones:
- ¿Podéis bajar un momento a la comisaria?

Tate, me dije (que no, que no tenía 9 años), ya se han enterado de que robé unos tigretones en el año 87 y han venido a por mí. El crimen siempre paga.

Y mientras intentaba calcular cuánles serían los intereses de 125 pesetas y pasarlo a euros, escuche a mi compañera, que no sé qué causa pendiente con la justicia tendría pero juro que que pregunta con la voz temblorosa:

- ¿Para quéee?
- Para una rueda de reconocimiento.

Juro que nos miramos la una a la otra más sincronizadas que las gemelas que descubren que son gemelas en las pelis Disney.

- Si son solo dos minutos, si acabamos en seguida. Decía la mujer muy festiva.

Y ahí qué bajamos con ella, la verdad es que una vez que nos lo explicó y lejos ya del yugo de la justicia, íbamos tronchándonos de la risa, venga a hacer comentarios graciosetes y bromas de dudoso gusto. Creo que fue el único momento en que no estuvimos a punto de morir de aburrimeinto en aquel trabajo.

Nos llevó a una sala, pero lo más bizarro (sí, había algo más bizarro) es que entró con nostras y se puso a nuestro lado como otra sospechosa.

¿Que en qué nos parecíamos las que estábamos ahí? Además de ser todas del mismo sexo, claro.

Pues ¿vosotros habéis oído que el ADN de la mosca y el humano son idénticos en un porcentaje sorprendentemente alto? Pues os digo que no metieron ahí a una mosca (hembra, esos sí), porque las muy malandrinas no se están quietas.

Por cierto, si os estáis preguntando quién era la delincuente, pues no lo sé exactamente, pero vamos, que si os detienen alguna vez no os pongáis un chandall de yonqui.

2) Azafata de Congresos

Esto ocurrió hace algunos (bueno, muchísimos) años, cuando me hallaba dentro de los difusos márgenes de las atribuciones del trabajador de una correduría de seguros cualquiera.

Situémonos: Una joven y bella empleada triscaba como una cabritilla en su puesto de trabajo, junto a una compañera, contando los últimos momentos de sufrimiento antes de que la jornada laboral del jueves llegue a su fin en su cubículo, cuando un elemento de la jefatura de su empresa abre la puerta del despacho con gran ímpetu, y pregunta:

- ¿Dónde está Mª Carmen?

Esto quizá os suene, pero os recuerdo que:

a) Los jefes son mucho de abrir puertas con gran ímpetu.
b) En todos los trabajos hay siempre una Mª Carmen.

- Puees no está porque hoy no ha venido porque...

Él mientras no nos hacía ni caso a lo que le decíamos y nos miraba de pies a cabeza, mientras yo sentía un inquietante dejá vu, y nos interrumpió:

- Venid conmigo.

En este caso, nos ofrecíamos voluntarias para ir todo el fin de semana a la feria del automóvil más cutre de la historia, donde nuestra dinámica empresa familiar tendría un stand ofreciendo sus servicios en el dinámico sector del seguro de automoción.

¿Vosotros habéis visto Show Girls? ¿No? Pues yo sí, y si hubo algún incauto que cayera como yo, quizá recuerde una escena en la que la inocente chica (la inocente chica que se gana la vida quitándose el refajo delante de señores desocupados) va con una compañera a una feria automovilística. Entonces descubre que todo es una trampa para su decencia (y su refajo) para que "cenen" con una japonés y libidinoso y de esposa ausente y entonces ella..

Pues que como yo lo había visto, ahí iba yo, pensando que no iba volver mocita al pueblo. Y algo de razón tenía y digamos que igual que llegué, no salí, porque yo creo que ese fin de semana me salieron más varices que a la madre de la familia Von Trapp, de tantas horas que pasé de pie, repartiendo folletos.

Pero lo más bizarro (porque había algo más bizarro) es que se nos acabaron los folletos a las 11 de la mañana del domingo, y como no repartíamos nada más, nos quedamos como dos pasmarotes poniendo cara de póker durante un montón de horas.

Menos mal que absolutamente nadie nos miraba porque cerca de nosotros había un puesto con unos cochazos impresionantes, y a las "y medias" y a las "en puntos" una modelo se ponía a hacer el gamba al lado del coche.

Mientras padre de famili, tras padre de familia, se acercaba y con gesto picarón, preguntaba si la chica estaba incluida en el precio.

En una de estas los contamos: Siete en el pase de las 18:30.

Y ni uno solo japonés.

3) Inventariadora

Esto ocurrió hace muchos, muchos años, cuando (esto ya os lo sabéis), y entró de golpe (....), Mª Carmen no estaba (...) y me dijo (esta vez a mí sola)

- Vente conmigo.

Pero en esta ocasión lo que pasó es que me dio una cinta métrica. Sí, qué pasa, una cinta de esas que si la sueltas se enrolla sola (qué juerga me pasé haciendo eso), y me dijo que había que hacer un inventario de la oficina y que, utilizando a la potente herramienta de la que hacía entrega la empresa, un boli y un papel, tenía que apuntar todas las mesas, sillas, archivadores, etc... que encontrara a mi paso, apuntando de paso sus medidas.

Y ahí me quedé yo, con mi cintita métrica, sin compañera (qué malandrina Mª Carmen, que se había librado) y sin refajo (que no sé ni cómo son). Lo peor no fue ir por ahí midiendo muebles como una mide-muebles cualquiera, sino era entrar en despachos variados contando:

- Hola buenas, que vengo a mediros la mesa y que no sabéis el daño que hace que os den con una cinta de esta así que dejad ya de reiros por favor, por favor os lo pido.

Aún así, lo más bizarro de todo eso (sí, había algo más bizarro) es que el dueño de la empresa, que se llamaba Severino, era poseedor, además de un nombre infame y de una empresa, de una finca de caza inmensa, motivo por el cual acumulaba en su inmenso despacho, un número ingente de trozos de animales muertos, especialmente sus cuernos, que conservaba para demostrar su valor como cazador que abastece a la tribu.

Así que cuando me tocó entrar con mi súper equipo de medición al despacho de este bravo guerrero, oí una voz que me preguntaba inocentemente:

- ¿Qué? ¿Vas a medirle los cuernos a Severino?

4) Modelo de conduta

Esto ocurrió hace muchos años, dentro de los difusos... empresa editorial ... se abre la puerta... Mª Carmen absentista ... y bueno, que al final acompañamos al emisario de turno, mi compañero (esta vez es chico, por variar) y yo y nos dice que:

Nuestra dinámica empresa va a publicar un dinámico manual de español para extranjeros, de esos que tienen muchas fotitos y muchos recuadritos y muchas tonterías para que parezca que aprendes divirtiéndote y que el italiano es molto facile e divertente....

Pues resulta que les faltaban ilustraciones y no solo no contrataban a unos modelos profesionales, sino que íbamos a realizar las fotos en la mismas oficinas y había venido un sobrino (que sí, que sí) del director para hacerlas.

Así, durante una tarde fuimos farmaceúticos, médicos, investigadores (a la bata blanca le sacaron mucho partidito) , compañeros de trabajo (trabajo en plan... difuso), estudiantes, asistentes a una reunión de trabajo que estaban muy atentos con un boli debajo de la barbilla (¿quién no se concentra así?).

Lo más bizarro, porque había algo más bizarro, era que en todas las fotos salíamos como mirando algo juntos: Que éramos estudiantes, mirábamos juntos el mismo libro, investigadores: el mismo matraz...

Eso y el cachondeito de los compañeros que pasaban por el pasillo, claro.

Así que ya sabéis, si cae en vuestras manos un libro de español para extranjeros en los que en casi todas las fotos sale la misma parejita, es posible que yo sea la chica que tiene cara de "¿Soy la única que opina que Mª Carmen falta mucho últimamente?"

martes, 27 de septiembre de 2011

Es una lata el trabajar (I)

En un día como hoy, me vuelvo a plantear qué alternativa queda a trabajar. Y quién dice a trabajar, dice a buscar trabajo, estudiar, opositar o similares.

Resumiendo que no me refiero a encontrar OTRO trabajo, sino a una alternativa total al hecho de ganarse el pan con el sudor de tu frente. Algo particularmente asquerosito si además de ganarlo, lo produces.

Siendo sinceros, creo que, por lo menos en mi caso, mi alternativa más seria consiste en descubrir qué ocurrirá antes: Desahucio o muerte por inanición. Por algún motivo, he descartado ambas opciones.

Así que pasaremos a examinar las opciones que existen en el vox populi, las películas de después de comer y las cosas que le pasan al primo de un amigo.

Hoy hablaremos de las alternativas que llamaremos “de contacto” (iba a decir algo de un pegamento, pero la verdad es que era lamentable)

- Casarse con un millonario:

Durante mi lejana infancia se hablaba de esto con mucha normalidad, y llegué a convencerme de que este era un futuro personal digno, altamente productivo y por supuesto, realista.

A la larga ha resultado ser igual de realista prosperar así que trabajando duramente. Si no más.

Por supuesto que nos casaríamos con el típico millonario de guardia que todo el mundo conoce: Guapo y encantador, a la par que sumamente enamorado y fiel. Ahora que lo pienso, quizá todo esto se hubiera evitado si nuestros padres hubieran sido más estrictos y nos hubieran obligado a ir a la cama cuando empezaba "Hombre rico, hombre pobre".

En fin, que era un bonito momento lleno de esperanzas, yo en concreto, era feliz mientras conciliaba el sueño debajo de mi sábana de ositos, confiando en que algún día un yunque se decidiera a acertar de una puñetera vez encima del pesado del Correcaminos.

A veces incluso me atrevía a desear que justo en el momento del fatal accidente, casualmente le hubiera ido a visitar cierto canario mostruosamente braquicéfalo. Aaaaaaah, qué bonita aspiraciones infantiles.

Yo no sé las demás, pero yo por lo menos, jamás me preocupé de los aspectos logísticos (sobre todo porque no había oído esa palabra en mi vida, supongo), convencida de que mi belleza incontestable (hacía por lo menos tres entradas que no lo decía), me abriría todas las puertas.

Las puertas de esos lugares (fueran los que fueran) donde supongo que vivían esos ricos tan ricos y tan majetes, que deben estar escondidos porque yo por lo menos, no he visto uno en mi vida.

Los años, la divulgación popular del término “acuerdo prenupcial” y Fernández Tapias, además un espejo de cuerpo entero que pusieron en mi cuarto y una reducción drástica en mi nivel de estulticia me hicieron abandonar esta vana esperanza y por fin dedicarme a algo realista: Jugar a la primitiva.

- Vive de tus padres hasta que puedas vivir de tus hijos:

Esta opción es un clásico que han seguido grandes personalidades como Carmina Ordóñez.

Tiene dos inconvenientes: Requiere un alto grado de colaboración de tus padres y/o tus hijos y por supuesto y es imprescindible procrear lo antes posible.

- Heredar

Hay quien consigue llevar a cabo una variante de la opción gracias a familiares, pueden ser ceranos o no, pero si no lo son, mejor que tengan una relación inversamente proporcional a su riqueza.

Valorable: Experiencia demostrable en adulación sin límites y falta de vergüenza en la misma medida.

Una recomendación que creo que os resultará útil a los que toméis esta senda, y en la que a lo mejor no habéis caído, es que insultar y/o ignorar al familiar en cuestión, no es tan recomendable como pudiera parecer en un primer momento.

Sé que hay gente que desconoce este dato porque de hecho tuve un compañero de trabajo (sí, alguien había considerado que este ser podía desempeñar un puesto de trabajo) que andaba muy quejoso porque una tía suya acaba de fallecer.

Perdón, he pulsado el retorno de carro antes de acabar la frase, acababa de fallecer y no le había dejado nada en la herencia, motivo por el cual repetía cuál letanía por los pasillos, a quien quisiera oírle, y a quién no, pero al que pillara con las orejas puestas:

- Será japuta.

Japuta o palometa, que añadía una compañera.

Por si alguien tiene alguna duda sobre si esta opinión sobre la citada tía se la comunicó en vida, o si con una artera maniobra la conseguía disimular y ante ella aparecía como un sobrino ideal, el ínclito también nos deleitaba también con la historia de su otro tío, en este caso sin obitar, que también disponía de una posición económica desahogada.

Solía comenzar comparándolo no ya con un pescado azul, sino con el del papá de los siete cabritillos, que por cierto me pregunto dónde estaba cuando la señora cabritilla madre les dejó solos para hacer un mandao.

A lo que iba, el primo de los siete cabritillos solía continuar diciendo:

- Pero seguro que se lo deja todo a los curas. Los curas que siempre están haciéndole la pelota. (¿Y eso no te da una idea, alma cándida?)

- ¿Pero tú vas a verle alguna vez? ¿O le llamas, o algo?

- ¿Yo? (muy sorprendido) ¡No, nunca! (muy enfadado)

Sí, casi mejor que no le llames, porque total, para lo que le llamas…

lunes, 19 de septiembre de 2011

Quién puede llamar a mi puerta


Aquí estamos de nuevo, en el enésimo capítulo de “Gente rara que viene a mi casa, quién sabe por qué error kármico cometido en una mala tarde”.
Esto pasó en una vida anterior mía, cuando aun contemplaba a la humanidad con esperanza y no malgastaba mis neuronas en planes maquiavélicos para dominar al mundo y después someterlo a mis abyectos proyectos como la televisión educativa y la erradicación de los futbolistas que hacen declaraciones después del partido.
Y antes del partido. Y durante el partido. Bueno, de los futbolistas que hablan.
En definitiva, que era un claro espécimen de pazguata/pazguatae.
En aquellos tiempos, Oh, jóvenes discípulos, pagaba un alquiler exorbitante por vivir en el centro en lo que después pasó a llamarse mini-pisos y entonces sencillamente, mini-cuchitriles.
¡Ah, qué risa me produce ahora recordar aquello, desde mi mini-cuchitril en la periferia!
Pues érase que se era, que una tarde "de diario" me encontraba tranquilamente en mi vivienda habitual, cuando sonó el timbre.
Miré por la mirilla y naturalmente no vi absolutamente nada excepto una imagen sumamente distorsionada de algo que debía ser una faz humana. Creo que pregunté quién era, o abrí con la cadena puesta, o dije "Enséñame la patita" o cualquier otra imbecilidad por el estilo.
El de la patita en cuestión era lo que popularmente se conoce por "un señor", no en plan señorío y saber estar, sino en plan "dependiente de toda la vida de tienda de géneros de punto".
O sea, bajito, con un traje pasado de moda años antes de comprarlo, que le quedaba rabicorto (y digo yo, si son tan bajitos ¿Porqué todo les queda pequeño?).
El papel lo podría haber interpretado José Luis López Vázquez o Manolo Zarzo, pero sin maldita la gracia.
En fin, que ahí estaba yo, la jovencita, enfrentada a un hombre curtido en el ahora extinto mundo del “puerta a puerta”, preguntándome si cobraría seguro de óbitos o sería pasante de una notaría, hasta que habló:
Nota: A partir de ahora, para leer sus frases, por favor, pensad en el FMI o en cualquier otra cosa que más os enfade de este mundo ¿ya? Pues ahora exclamad:
- ¡El 3ºH! ¡Ya iba siendo hora! ¡Por fin les encuentro! Ya ha firmado todo el mundo y solo faltaba el 3º H.
¡Administrador! ¡Era administrador de fincas! Hombre, eso también le pegaba un montón.
¡Ya lo entendía todo! Era el administrador de la comunidad que tenía que ir piso por piso recopilando las firmas de todos los propietarios para hacer una de esas cosas que hacen los propietarios de los pisos cuando se reúnen en sus aquelarres.
En aquellos tiempos, al no ser propietaria (cómo ahora), y desconocer de qué iba la serie "Aquí no hay quién viva" y sus secuelas, (cómo ahora) mis únicos conocimientos relativos a semejantes aquelarres eran expresiones sueltas como "impago", "derrama" y "si te veo por la escalera te rajo".
Yo lo de la derrama siempre lo he asociado a que cuando era pequeña comprábamos la leche en una vaquería y había que hervirla en casa. Así que después de comprar bastantes libros, la distriubíamos en las ollas más grandes que teníamos y las poníamos al fuego.
Entonces mi madre, invariablemente, decía:
- Acordaros de la leche (sic)
E invariablemente, no nos acordábamos de la leche hasta que se oía un prfffff y el inconfundible olor de la leche quemada y derramda por los fogones, inundaba la cocina.
Pues para mí, eso era una derrama hasta que fui bastante mayorcita.
Mientras os contaba esta historia lacto-infantil, el tipo este ya ha entrado en casa de la jovenzuela inocentona, y la está metiendo una bronca de no te menées, insistiendo con el mismo tema.

- ¡Ya iba siendo hora! ¡Tercero hache!
Y recordad decid "Ter-ce-ro-haaa-che" como si dijérais "Hace falta tener po-ca-ver-gü-en-za"
- A ver ¡Nombre!
- No, no, yo no soy la propietaria del piso, vivo de alquiler.
Dije yo (que vuelvo a ser la protagonista de la historia) inocentemente, pensando que se desfacería el entuerto y dejaría de repetirme en qué piso vivía.
- ¿¡Y eso qué más da!? A ver NOMBRE
- Puuues Loquee
Todavía le di mis apellidos y algún dato más, pero una vaga lucecita se iba prendiendo en mi interior porque ¿Desde cuando los administradores piden firmas a los inquilinos?
Mientras, el actor de carácter (y menudo carácter) había rellenado un impreso y me gritó:
- FIRME
- Pero ¿Qué es esto?. Contesté yo, aún tímidamente.
Aguantando la inmensa repulsión que le causaba mi ignorancia, me miró con un asco - que solo he vuelto a ver alguna vez en la cara de alguna dependienta al abrir el probador y ver cómo me quedaban unos pantalones pitillo- y se dignó a decirme:
- Es no sé qué no sé cuántos.
No, no es que no quiera decirlo, o que no me acuerde, es que dijo más o menos eso, vamos, algo incomprensible, para que su víctima quedara (aún más) aturdida y avergonzada, no pidiera más explicaciones.
- Pero ¿no es el administrador?
- ¿El administrdor? No. ¡¡QUE FIRME!!
Entonces, de repente me di cuenta que en un tiempo récord ese hombre desconocido para mí, había pasado hasta el fondo (vale que el piso era pequeño, pero ¿cómo había llegado hasta ahí? Yo ni siquiera lo recordaba), se había sentado (¿De dónde habían salido esa mesa y una silla?) y estaba conociendo todos mis datos personales.
Y lo que era peor ¡No era el administrador! Que si lo llega a ser ¡No me hubiera preocupado que me hubiera metido en una bañera con hielo para estirparme un riñón!
En esos momentos pensé:
- Maripili, ¿qué te decía tu madre siempre?
- Que José Vélez tenía muy buena dentadura.
- No, lo otro.
- No sé, también le gustaba mucho el pelazo de El Puma. Se ve que solo le gustaban los hombre por partes.
- Que no, mujer, que nunca firmaras algo antes de leertelo.
- No, qué va, que va a decir eso mi madre. Lo que decía siempre era lo de la leche derramada...
- Bueno, pues si eso es lo que tienes, piensa en ello, hazte fuerte y di que no firmas.
- Vale, hasta luego subconsciente.

Así me armé de valor y le dije que no.
- ¡CÓMO QUE NO! ¿NO VA A FIRMAR?
- No, no, no, que no sé lo qué es y mi madre me decía ... (con voz muy flojita, muy acojonada, la verdad)
- Pues es una cosa que .... (otra vez algo incomprensible) y han firmado todos y tercero-hache
- No, no, que tengo la leche al fuego.
- Y le van a dar DIEZ MIL PESETAS.
Porque sí amigos, hubo una época en que 10.000 ptas era una cantidad que no movía a la risa.
- Noooo, que noooo.
- ¿NO QUIERE DIEZ MIL PESETAS?
¿Sabéis cuando en un culebrón la mala mira con mucha intensidad al infinito y dice "me provoca mata-la" pensando en la buena? Pues yo a este en ese momento, le debía estar provocando una hernia de hiato.
- Nooooo, váyase por favor.
Al final se fue dejándome, además de dándole muchas vueltas a la llave, confusa, con una confusión que (como aquel gran filósofo), me ha perdurado hasta hoy, cuando a veces me pregunto qué hubiera ocurrido si hubiera firmado aquello.
¿Formaría parte del siempre dinámico mercado de la trata de blancas?
¿Tendría una maleta llena de estampitas "todas iguales"?
¿Sería millonaria?
¿Tendría una olla exprés para calentar leche sin derramarla? ¿Acaso era tan solo una táctica de ventas muy agresiva? Bueno y tanto, como si realmente llega a entrar en la cocina, me clava un cuchillo jamonero.
Esto lo digo como si yo hubiera tenido un jamón en casa jamás.
Pues mira, no lo sé, pero a mí ese tema, por mucho que lo pienso, os juro que me huele más a chamusquina que la leche aquella, y por lo que sé, no es la única derrama que huele mal.

martes, 13 de septiembre de 2011

Lenguajes Informativos

¿Recordáis, oh mis incontestablemente bellos seguidores que en una ocasión tratamos el apasionante tema de cómo hablar en "lenguajes informáticos"?

En aquella ocasión aprendimos a manejar con soltura el esquivo parlamento de los aborígenes informáticos, para así poder domeñarlos y estar un paso más cerca de nuestro común objetivo: El control del universo.

Nota: Si es la primera vez que entras en este blog y no has entendido una palabra, te advierto que no, que no hay enlace o tutorial alguno que explique esto que has leído.

En definitiva, amigos, hoy ha llegado el día en que debemos ascender un paso más en el escalafón y aprender a comunicarnos, ya no con los técnicos, sino directamente con las aplicaciones informáticas y así, alcanzar lo que cualquier ser humano ha soñado desde aquel día que desmontó por primera vez un juguete encontrado en los Phoskitos, y descubrió que era incapaz de volver a montar ese ingenio diabólico compuesto por, al menos dos piezas: El dominio de las máquinas.

No, no creáis que voy a castigaros con algún interminable manual de instrucciones en 20 idiomas diferentes al castellano, que solo nos serviría a todos para saber cómo se dice "conectar a la red" en tagalo, y en caso de ser estético, tatuárnoslo (Y contarle a la gente que significa lo primero que se os ocurra esa mañana).

No, me refiero a cuando las aplicaciones informáticas nos hablan directamente, a nosotros, dueños de la creación pero incapaces de descifrar sus crípticos mensajes.

Hay quién cree que leyéndolos al revés, invocas al maligno, nada más lejos de la realidad, no hace falta descifrarlo de ninguna forma extraña, leídos directamente ya son suficientemente satánicos.

Veamos este primer ejemplo con el que el word intenta vacilarnos cuando intentamos imprimir una receta de paella mixta vegana.

la impresora no ha respondido todavía, pero puede que el programa de Ms Office pueda continuar sin la información de la impresora

¿Desea continuar o esperar a la impresora? Sí No

Evidentemente, aquí podemos hacer dos cosas: Continuar o esperar a la impresora. Porque esperar entender si con el sí continúas o esperas a la impresora, eso sí que no va a pasar.

Y mientras esperáis que la impresora venga andando, os presento mi error favorito de todos los tiempos, el error 60:

60: Error en el método '~' del objeto '~'

Sí, el lo que tiene el método ~, que es de lo más puñetero. Bueno en general, todo lo del objeto ~ es un poco conflictivo.

Aún así no le guardo rencor, y le tengo tanto cariño que cuando lo veo siempre exclamo "Anda, el error en el método ummm del objeto ummm"

El día menos pensado le pido una cita al 60 este.

Error de conversión de carácter a número numérico

¿Alguna vez os ha salido? ¿Sí? Desde luego, menuda cabeza. Mira que intentar convertir un carácter a un número numérico, cuando todo el mundo sabe que solo se puede hacer la conversión de un carácter caracteroso a un número numerario, o numeroso, no sé.

Tanto intentar conversiones más sorprendentes que las de Madonna y al final, pasa lo que pasa, y tu base de datos te termina por decir un día:

-12805 - ORA-12805: el servidor de consultas paralelas ha muerto inesperadamente

Pues las muertes inesperadas son las más sentidas, ya se sabe.

Otros directamente solo se crearon para vacilarnos, ahora os voy a desvelar un secreto que pocos conocían hasta ahora, todos los equipos informáticos del mundo tienen un micrófono incorporado, algunos bajo la inocente apariencia de adminículos que jamás hemos sabido para qué sirven.

Pues bien, estos micrófonos están programados para activarse automáticamente y grabar cuántas veces seguidas somos capaces de leer esta frase:

Una asociación de parámetros posicionales no puede seguir a una asociación especificada

Porque la posición de la parte contratante de la primera posición no especificada. Lo siento, no estoy capacitada para acabar esta frase.

¿Cómo creéis que empezó el dominio de la tierra por los de Terminator? Cachondeándose de la gente así.

Pues bien, dije que en algo os iba a ayudar y aquí va mi consejo: Hay que aprender a utilizar la fuerza de tu enemigo, o algo por el estilo. No sé, cuando lo decían los niños esos a los que envidiaba tanto por aprender artes marciales, y poder poner en práctica mi querencia por la destrucción.

Resumiendo: Se le puede dar la vuelta a la tortilla y puedes utilizarlos como mantras para conseguir que la mente se vacíe, porque a mí eso del árbol que si hace ruido o no lo hace, qué queréis que os diga, que dependerá del árbol, a lo mejor un arbustillo de esos que se ponen en los parques de los nuevos barrios que les dicen a esas jóvenes parejas que ven los pisos de la manita y les dicen "Estos árboles darán mucha sombra" y se callan "que será lo único que ocurrá después de que hayáis conseguido terminar de pagar la hipoteca".

Os dejo con el último para que lo estudiéis en profundidad y me hagáis una redacción de 157 palabras y media sobre el tema:

No puede definirse el tipo definido por el usuario

Y si lo he definido ¿Cómo puede no estar definido?, pensará alguno.

Ah, amigos, es que he dicho que había que vaciar la mente, que no vale pensar, o ¿A qué creías que se referían cuando decían aquello de "los ordenadores no piensan"?

sábado, 27 de agosto de 2011

Yo fui feliz, pero ahora, como que no


Pues sí, mis vacaciones acabaron tiempo ha.

Ubi sunt mis noches cuando era la estrella de fiestas a bordo del yate de algún millonario que anduviera de guardia por las islas griega. Pues supongo que sunt donde siempre han estado, en las películas de las que me he sacado semejantes fantasías.


La cosa es que volví a este mundo laboral que tan pocas alegrías nos da día a día. Menos el 31, o el 30, según el mes, a veces, el 28.

Llegué, saludé al algunos compañeros, contesté a sus preguntas con varios:

- Bien, gracias, muy cortas

Escuché varios

- ¿Has estado en la playa? Se te nota, qué morena estás.

Y exactamente el mismo número de:

- ¿Has estado en la playa? No se te nota nada, no estás morena

A todos les dije que sí, que claro, me senté en mi sitio, revisé el correo y seguidamente afronté mi vuelta con la entereza y el optimismo que me son característicos.

A eso de las nueve y media, vino uno de sistemas a cambiarme el teclado y me dijo que o bien dejaba de llorar encima de todos los teclados que me traían, o le pagaba el equipo entero.

Desde entones cienes de problemas técnicos me han impedido la actualización de este blog, además de tres razones fundamentales:

- La vagancia, la vagancia y la vagancia.

Pero basta ya de llantos, quejas y after-sun. Vayamos a lo que realmente importa ¿Qué ha buscado la gente en internet durante estos meses? Y recordad, copio las consultas tal cual las escribieron, con todas sus… peculiaridades gráficas.

Allá van:

la vida amorosa y personal d alex ubago

Pues verás, primero se casó con una chica muy rubia y muy mona pero resultó que al final era lesbiana y cuando salió del armario, casi consideró conveniente abandonarle, aún así, tuvieron un niño muy rubio que no salía en demasiados capítulos.

Después parecía que había encontrado el amor verdadero, pero hubo muchos dimes y diretes y al final ella le dejó, y él, venga a componer canciones de “Me has dejado” y a poner cara de pena, aunque la verdad es que la cara esa ya la traía de serie.

Aunque, entre nosotros, desde que Rachel le dejó, no te creas que se metió a cartujo que dentro de muno del artisteo se liga mucho, pero se ha dado cuenta que le sale muy ventajoso poner esas carillas y ahí sigue el hombre, venga a dar pena al personal.

bombonas de plastico para disfraz de butanero

Ya se sabe que a los niños les gusta disfrazarse de cosas que les gustaría ser: Spiderman, astronauta, futbolista, Superman, pirata, butanero…

Nota, por si el del disfraz ya ha cumplido los 17 y ha pensado que es muy gracioso y barato pedirle el mono naranja a su cuñado. Una cosa chato: ¿Te imaginas lo cómodo que puede ser cargar dos bombonas durante toda la noche? Y lo que es peor, la de veces que vas a escuchar aquello de “Una para el segundo”

buenas vacaciones tu te vas, yo sola me quedare

No sé por qué pero algo me dice que en el fondo, en el fondo, no le acaba de desear buenas vacaciones.


cosas que los hombres nos gustaria escuchar peor no hay forma

Ya sé que te haría ilusión, pero cariño ¿Te importa que les diga a mis padres que no vamos a pasar con ellos ningún día en navidades, ni vamos al pueblo en verano?

especias caducadas hace 9 años

“Peor, no hay forma”

como se llaman los poligono del 21 al 30

- Liosos?

- Difíciles?

- Desde luego, el de trigonometría ha ido a pillar?

laura pausini es hija de julio iglesias?

Hombre, con todos los que tiene, si fuera un poco más joven y se presentara toda vestida de blanco en la playa esa en la que se hacen fotos, lo mismo hasta pasaba desapercibida y colaba.

Y ahora en serio ¿qué va a ser hija? ¿No ves que no se apellidan igual? Aaaaaaaaay

Sí, hombre y qué más ¡Y Álex Ubago es familia de Ross el de Friends!


nota para decir que estoy de vacaciones

“Estoy de vacaciones, yo me voy y tú sola te quedarás”

¿que ropa me llevo para vacaciones en ibiza en velero

¡Cielos! Esta tipa sí ha tenido las vacaciones que me inventé yo.


que opinan los psicoanalistas cuando reconocen su derecho a vacaciones

¿Opinan que tienen derecho a vacaciones? No me hagáis caso, lo digo así, a lo loco…

algo que encontré en un establecimiento que me hizo entender tantas cosas!!.y así ahorrar en terapias, si tan solo lo hubiera encontrado antes!!..

¡Qué me dices! ¡Qué notición! Cuenta, cuenta. Ay, no espera, que me tengo que ahora mismo no puedo, que me estoy comprando el Abdominaiser 2000, la Super Mopa 3000 y la faja del doctor Ming.

el colegio me mando al psicoanlista quye me van a hacer aser

¿Al psicoanalista? Te deberían mandar a la clase de refuerzo de lengua, hijo.

esta mal encelarse porque tu esposo tiene una amiga es muy descarada

¿Cómo de descarada? ¿Se pone una flor en el escote y se sienta en las rodillas de todos los hombres casados mientras dice “Creo que estoy un poco piripiii”?

Tranquila, esa es mi tía Puri, que mira que le tenemos dicho que no haga esto en las bodas

llaman preguntando por manolo

Y qué ¿se puede, o no se puede poner?

los bañadores encojen?

¡Y tanto que encogen! Y el que diga lo contrario, es que no es tu verdadero amigo.

parque donde haciendo una accion

¿Qué? ¿Qué asion te hacen aser en ese parque?

me e enamorado de un monitor de spinning

Madre mía, qué éxito, los monitores de spinning


tema de reggaeton que dice catapum o algo asi

Lo malo es que diga lo que diga yo ahora, no puedo parecer graciosa.

quero que me muestre zapatilla y quiero que me monja en pie monito

Todavía estoy intentando dilucidar si este tío es:

- Zoofílico

- Mon-jafílico

- Pie-fílico

O sencillamente se quiere comprar unas zapatillas.

Pero a mí me ha dejado sumida en un mar de dudas.

que hago si me enamoro de un dios nordico?

¿Te has enamorado de un dios nórdico o estás haciendo una encuesta sobre enamoramientos de seres de ficción?

¿O has visto hace poco la película “Thor”? En ese caso, déjalo, ya está casado con Elsa Pataky y si eres muy descarada, se encela.

¿Has probado a ir a clases de spinning?

que es un texto incognico

Esto mismo que has escrito tú, majo


Y mi favorita, por supuesto es la del "catapún o algo así" ¿La vuestra?

miércoles, 22 de junio de 2011

VACACIONES DE VERANO PARA MÍ

Pues sí, se acerca el momento más feliz del año.

Sí, hombre, ese en el que te quedas a acabar cosas en el trabajo hasta las tantas, pones 3 lavadoras en dos días y te preguntas por qué si te vas 7 días de vacaciones, te pasas 4 haciendo preparativos.

Creo que la fórmula para saber el número total de días de preparativos previos es:

(Días que te vas de viaje + Personas que viajan) * Veces que dices "¿Plancho esto, o me lo llevo tal cual?"

En estos momentos te das cuenta de que la verdadera "Duda Metódica" fue lo que le surgió a Descartes mientras hacía el equipaje y se preguntaba si debería llevarse la peluca de los domingos, o solo la de diario, y si la casaca azul marino le bastaría o necesitaba una blanca por si le invitaban a una fiesta en Ibiza.

Todo esto para decir que ME VOY DE VACACIONES, sí, amigos, sí, pero no esas vacaciones de baja intensidad que me llevo cogiendo (sic) todos los años, de 12 días, de tres semanas... no, no, vacaciones DE UN MES.

Desde que empecé mi longeva vida laboral, no las había visto así, y es que en el taller de hilado aquel eran muy estrictos, ya se lo comenté a Velázquez cuando vino a pintarnos. Soy la que sale como de espaldas, para conservar el anonimato.

Me pregunto si llegaré a aburrirme como cuando era pequeña y tenía vacaciones escolares.

Sí, seguro que me aburro de no hacer algo tan apasionante como trabajar. Ya lo estoy viendo.

Pero no son solo unas vacaciones laborales (e internetianas, porque no estaré conectada), sino que he pensado que por una vez, y sin que sirva de precedente, voy a tomarme unas LARGAS vacaciones blogueras.

Bueno, no sé si lo haré, pero mis buenos propósitos de verano son: Mandar a Edwina unas cuántas cartas, escribir entradas de sobra - para cumplir mis (ficticios) plazos de entrega - que últimamente estoy "posteando en tiempos revueltos", y así no hay manera.

Y es que lo sé, lo sé, no he sido muy puntual últimamente, y voy a intentar solventarlo en cuánto vuelva de la playa.

Y deshaga la maleta.

Y descanse unos días.

Y me lea esos libros pendientes.

Y rieg... bueno, tire las plantas que hayan fallecido.

Y....

jueves, 9 de junio de 2011

Fondo y Forma (II)

Sigamos con mi querido gimnasio, porque no sé si he dicho que voy al gimnasio ya antes. De momento dejaremos a un lado el espinoso asunto del circuito de máquinas que siempre me hacen pensar en Jerry Lewis y su permanente lucha contra el funcionamiento de absolutamente todo. Y pasemos a un tema que yo pensé que me sería más fácil de abordar: Las clases de yoguilates.

Sí, el término es ese "yoguilates" y , al igual que las mulas y el calimocho, se trata de una unión contra natura de dos elementos que jamás debieron mezclarse. Supuestamente.

Digo supuestamente porque desde ya os digo que "ilates" puede, pero que el yogui ese se ha debido ir a la India o volver a robar cestas a Yellostowne, pero a esa clase, no va.

Eso lo afirmo con la convicción que me da saber que yo, gimnasios, no habré pisado muchos en mi vida, pero clases de yoga, unas cuantas. Lo que me lleva a la entrada anterior, cuando os decía que me había cambiado de bando radicalmente.

De bando y de vestuario, que he tenido que desechar esos pantalones negros sin marca (las marcas están muy mal vistas en el mundo del yoga) y esas camisetas color avena, a ser posible de con pinta de haberla comprado en una tienda Intermon o mucho mejor que parezca que "¿Esta? Esta camiseta la tengo hace un montón de años".

Bueno, pues a yoguilates yo no voy ni para ponerme en forma ni para hacer estiramientos, ni para poder ponerme por fin ropa chula de Nike, voy por el amor.

Oye, que es en serio, y es que nadie me lo ha dicho nunca, pero noto que soy la persona más querida de ese grupo. Lo sé porque soy la está más gorda de clase.

Aquí conviene explicar que en esta vida no hay nadie que pueda sentirse en términos absolutos "gordo", solo podemos considerarnos "más gordos". Esa es la única explicación plausible de que Dios haya creado a unos gemelos en Dakota del Norte, que pesan más de 250 kg cada uno.

Lo de hacerse fotos subidos a dos motos idénticas (en Dakota se fabrican amortiguadores que son la envidia del resto del mundo), ya es asunto de ellos.

Y si dudáis esto, no tenéis más que buscar en una sección del Hola donde semana tras semana desde hace varias décadas realizan ímprobos esfuerzos para mostrarnos fotos que nos llenan de un asombro sin límites.

Me refiero a imágenes como las de "El Perro más grande del mundo y el perro más pequeño del mundo" en las que se puede ver un Gran Danés con pinta de haberse comido hasta a la Sirenita, junto a una ratilla de esas que la gente les pone un collar con brillantitos y les llama perros.

También de inventos tan útiles como un paraguas con televisión incorporada, paraguas para amos y perros a la vez (lo que une los paraguas y las mascotas, dos clásicos en esta sección).

Y cómo la inefable reproducción de la Torre Eiffel realizada - con tanto trabajo y habilidad como falta de gusto y de aficiones respetables - en el material menos manejable y noble posible: Envoltorios de chicle, rulos, o pastillas, generalmente la medicación que quizá el autor de tan magna obra no debería haber olvidado tomar. A su lado a veces se ve la foto de un señor alemán que no tiene televisión.

¿Y por qué mi aspecto botijil llena de solaz a mis condiscípulos? ¿Por crueldad?

Pues no, volviendo al tema de los comparativos, reconozcamos que a todos nos alegra ver a alguien más gordo que nosotros en la mayoría de las circunstancias, especialmente si aspiramos a ser escogidos Miss o el siguiente jugador del equipo de balón prisionero, cuando dos sádicos compañeros gritan:

- Yo a Mari Carmen

- Yo al Jonan

- Yo a la rubia de las pecas que no sé cómo se llama.

- Vale, pues solo me queda Peláez.

¡Ah, qué bonita experiencia infantil! ¡Cuántas exitosas carreras de asesinos en serie se habrán forjado en esos rituales de rechazo y humillación!

En realidad, hay muy pocas ocasiones en las que no nos guste ver a alguien que pese más que nosotros.

Quizá solo en una cita a ciegas y en el espejo.

Espera, tampoco me gustaría si fuera alguien que me estuviera diciendo: "Hola, soy tu nuevo endocrino".

No solo eso, es que además soy la peor de la clase, vamos que soy malísima. La profesora dice "Ahora estirad la pierna derecha a la vez que el brazo izquierdo", y yo, ni caso, venga a matar bebés focas como una loca.

Y si hay algo que en este mundo nos gusta más que ver a alguien más gordo, es ver a alguien más torpe. ¡Ay! Cuánta gente durante su vida escolar ha mirado a un compañero con inusitado cariño mientras pensaba:

- Por favor, por favor, por favor, que nunca se lleven al zote de Peláez de esta clase.

Especialmente la niña esa a la que escogieron la penúltima, y que tiene tan poca entidad, que ni me acuerdo de nada más de ella, y eso que la he creado yo. Es triste ser un personaje secundario, pero mucho peor sería ser Peláez.

Así que he decidido ponerme la primera de la clase, sí, sí, a la que se la ve en el espejo de cuerpo entero, la primerita.

Yo soy así, de vez en cuando hago estas cosas solo por hacer algo bueno por la humanidad, como cuando intenté que Najwa Nimri no abandonara su trabajo como dependienta borde de tienda de ropa cool y Penélope Cruz, el Breshka de Alcobendas.

Así, la gente que está notando que no consigue subir los brazos a la vez que baja las rodillas, boca arriba, sujetando las lumbares y sin subir los hombros, mire al espejo por el rabillo del ojo y me vea a mí, no le asaltarán pensamientos negativos sino que pensará:

- Mira ya sé qué se hizo de aquel Barriguitas que me regalaron por mi comunión.

Basándome en esto, he elaborado un gran plan, cuando consiga dominar el mundo, en televisión solo se podrán ver:

- Canales temáticos de cine y series de calidad, a ser posible clásicos.

- Teatro, programas de libros y en general gafapasteces variadas.

- Los siete primeros canales generalistas serán sustituidos por un programa de 24 horas diarias donde se podrá contemplar mi pícnica estampa intentando (sin ningún éxito) realizar una y otra vez, los mismos estiramientos.

Quizá me haga acompañar por un grupo de señores de edad avanzada y nivel iniciación, que harán "gimnasia de mantenimiento" a cámara lenta, llevando camisetas de "Repuestos Martínez" y mallas del Carrefour.

Nadie habrá hecho más por la cultura en este país.

Y menos por el deporte.