miércoles, 25 de mayo de 2016

Esa alegre tonada

En mi último post (tiempo ha) os decía que cuando estoy muy-muy cansada, o en uno de esos días que se te pincha una rueda, te dejas el móvil en casa y piensas "Esto es un/a..." bueno, habrá gente que rellenará ese hueco con palabras que se evitan cuidadosamente en este blog. Yo, simplemente, las califico como surrealistas.

Sobre todo teniendo en cuenta que no tengo, ni he tenido jamás, coche.

En fin, que en estas situaciones me da por cantar siempre la misma canción. Lo juro, casi sin darme cuenta empiezo a tararear.... ¿El qué?

A continuación cuatro posibles cancioncillas con su correspondiente teoría sobre porqué tales joyas del arte musical viajan directamente de mi subconsciente a mis cuerdas vocales, y además en momentos tan asín.

a) Soy minerooooo.
La razón por la que lo canto está clara: a ver, si un tío que se jugaba la vida todos los días en una mina de los años cuarenta, cantaba tan felizote "Soy barrenero porque a mí nada me espanta", no sé por qué alguien que lleva esperando un autobús 45 minutos a las tres de la mañana, al lado de unos chavales que están haciendo botellón, no puede mantener el ánimo.

Si queréis desentrañar las razones que hacían cantar a Antonio Molina que quería repetirle al mundo entero "Yo, yo soy minero" con tanta alegría, no os perdáis este vídeo donde se ve que una mina es una fuente inagotable de golpes de humor ingeniosísimos.

Que es lo que tienen las minas, que son una juerga.

b) Chinito de amol.
Ya sabéis (los que tengáis más de 40 años, sobre todo):

Cuando te digo chino-chino-chino del alma,
tú me contestas, chinito de amol

¿Que si ese es el título? Pues según este innenarrable documento gráfico con un Fofito travestido incluido, al parecer el nombre de la canción es "La canción de la chinita y el chinito", que no sé yo qué es peor.

¿Que por qué lo canto?
- Mujer, porque te recuerda a tu infancia y a los payasos de la tele que tanto te gustaban.
- La verdad es que, a pesar de pertenecer a la generación más ad-hoc para ello, nunca fui yo muy fan de los "payasos de la tele" (ni de ningún otro payaso), aunque reconozco que la canción tiene un ritmo de lo más pegadizo.

Así que no puedo dar una buena razón más allá a que quizá sea un recuerdo-homenaje al sufrido y trabajador pueblo chino.

Que lo de trabajador ya lo hemos visto todos, pero lo de sufrido se entiende viendo la actuación de marras, porque llevar aguantado el chiste del chop-suey de gambas más de cuarenta años, ya es tener paciencia.

Mucha más que haciendo un peregrinaje en busca de un cajero perdido en medio de la lluvia, esperando al fontanero durante horas o haciendo o una obra en casa.

Vale, no, lo reconozco, con lo de la obra me he pasado.

c) Campanera

Reconozco que no me sé más, así que entro en bucle en seguida:

Ay campanera, no sé qué,
no sé que eeraaaa

Es horrible, lo confieso, pero ya he dicho que solo me surge en momentos muy extremos.

No sé por qué mi memoria busca precisamente ese semi-recuerdo musical desde los cajones más escondidos de mi subconsiente en momentos de cansancio. A lo mejor es por asociación de la triste vida de los niños-artistas.

¡Criaturitas! Casi tan explotados como irritantes.

Y es que supongo que la han grabado muchos cantantes, pero a mi memoria siempre viene Joselito y su voz nasal y después, un velo negro.

- ¿Te quedas inconsciente? ¡Pues sí que estás al límite cuando te acuerdas!
- No, que me acuerdo de que apago la tele.

Jamás he conseguido ver una película de Joselito entera. Bueno, ni entera ni por cuartos, que en cuánto encuentro el mando, la quito.

Ni siquiera he sido capaz de ver este vídeo completo y eso que dura cuatro minutos.

Aunque os recomiendo encarecidamente que vosotros sí lo … ¿cuál es la palabra? lo disfrutéis, por lo menos el primer minuto en que vemos como un tipo muy avieso (se sabe que está hecho un malandrín porque fuma) critica a un tipo porque "vive de explotar a un chiquillo".

Desde luego... hay que ser retorcido para ver algo malo en la explotación infantil. ¡Con lo bien que crecen después los muchachos y las vidas tan buenas que llevan!

Joselito estaría de acuerdo, fijo.


d) El twist de mi colegio.

Tengo que confesarlo, a eso de los diez-once años, tuve mi etapa Parchís. Vale, ya está, ya me he atrevido, lo he dicho. Por favor, qué liberación al decirlo así, en público, pues sí: ¡Me encantaba!

Tanto que me vi, no una, sino tres-veces-tres "La guerra de los niños". Sí, sí y en el cine. Me gustaba hasta el perro y el amable profesor interpretado por el gran Manuel Alexandre.

Que este hombre sí que era sufrido, y no el pueblo chino; creo que en lugar de estar escuchando los play-backs de Parchís día y noche, pidió bajar a una mina a ser barrenero, que ya nada le espantaba.

Y claro, estuve cantando la cancioncita de marras durante semanas (mi hermana dice que meses), mientras intentaba imitar las coreografías.

Cuando me acuerdo de mi pobre personita bailando en el salón de casa, con el cepillo haciendo de micrófono pienso que aquellos sí que eran buenos tiempos para los niños.

- ¿Por los grupos infantiles como Parchís?
- Nohombreno, porque no había tantas cámaras como ahora y no quedan pruebas gráficas de aquellas ignominiosas tardes de domingo.

Reconozco que no solo me gustaba el grupo, el líder - Tino - fue mi primer amor platónico-preadolescente. Me chiflaba ese flequillo.

¡Qué gustos tenía! No solo creía que el momento cumbre de la música mundial era "El twist de mi colegio", la palabrota más fuerte "jopelines", el chico más guapo del mundo un doceañero saltarín y, lo que es peor, decía "Es que me chifla".

Y creo que esto, en sí mismo es la definición de lo que se llama estar en una edad difícil.

Vale, ahora reniego, pero se ve que algo me debió quedar en el fondo de mi memoria de hortera confesa que resurge cuando tengo la guardia baja y la verdad, decidme que no es pegadizo: Profesores y estudiantes
con el twist de mi colegio
….


¿Y vosotros? ¿Tenéis alguna canción que os asalta en momentos rarunos porque os gustaba mucho, porque nada, o sin que sepáis por qué?

¿Alguien quiere salir del armario musical y confesar que tenía todos los discos de Los Pecos, o que se sabía todos los pasos de los bailes de Regaliz o, aún peor, que deseaba fervientemente formar parte del grupo de niños que acompañó a Betty Misiego a Eurovisión?

E insisto: En los comentarios se puede elegir cuál es la opción verdadera y el ganador... en fin, me da vergüenza que escogerá tema para una entrada futura cuando aún tengo dos temas pendientes (no, no me he olvidado), así que si lo prefiere, el ganador o ganadora podrá proponer un escritor para una futura entrada de "Este es un escritor que va a comprar el pan".


Y si hay un empate, ganará el que me diga cuántas veces se le cae el sombrero a Miliki.

martes, 12 de abril de 2016

El pulpo de Cheshire

¿Os he contado alguna vez que en mi piso vive un pulpo? ¿No? Pues se me habrá pasado.

Pues sí en casa lo tengo, en el sofá, para ser exactos y cada vez que quiero salir a la calle, me atrapa con sus tentáculos hipermusculados y no consigo ir a ninguna parte

Yo estoy en casa pensando "Ahora me bajo a la frutería a proveerme de esas cinco raciones de frutas y verduras que llevo tan a rajatabla".

Pero el pérfido cefalópodo me atrapa en el sofá y comienzo a pensar:

- Mira que tener que salir a comprar ahora... con el frío/calor/loquesea que hace... y lo cómodo que se está en casa

Y ahí que me quedo, sin poder moverme, preguntándole al molusco de marras por cuántas de esas cinco míticas raciones de fruta y verdura me convalidarán una lata de maíz.

Claro que hay que decir que a mí la frutería me pilla lejísimos ¿Eh? Con deciros que está en mi mismo edificio, ya os hacéis una idea.

Pero el otro día... el otro día estaba yo, como tantas otras veces, pensando que tenía que salir a por dinero (después de pasar tres días con 46 céntimos en la cartera) y a la farmacia. Y por una vez, las razones del maldito gasteróp... ¿molusco? ¿pez? No, pez, no… que el maldito bicho pudieron menos que la apasionante perspectiva de hacer recados.

Así, salí a la calle armada con mi inaudita fuerza de voluntad y mi indiscutible belleza. Porque decidme que alguna vez habéis visto a alguien discutiendo sobre mi belleza, que ya sería una chorrada por la que discutir, sobre todo habiendo tantos penaltis que cumplen a la perfección con ese cometido.

Llego al cajero, meto la tarjeta y me dice que no, que hoy no da dinero. Que ahora no se encuentra en esa fase de su vida. Que no es por mí, que es por él... Pero que me puede enseñar un plano con los cajeros más cercanos.

Yo me sé uno, pero según el plano en cuestión, hay uno mucho más cerca, y allá que me fui, dispuesta a encontrarme con mi destino y mi cajero, a unos trescientos no sé cuántos metros en dirección norte.

Un buen rato más tarde ya empezaba a pensar que a lo mejor lo había leído mal y a lo que estaba era a los 243 kilómetros que separan a Madrid de Burgos, hacia el norte, muy hacia el norte.

¿He dicho ya que llovía? Pero llovía-llovía, de esas veces que llevas paraguas, abrigo, botas y una capa de agua cosida al refajo y llegas calado a casa igualmente.

Pero yo seguía avanzando, valerosa y llena de energía, resuelta a no darle la razón al octópodo maldito. Por fin, ya más cerca de Aranda de Duero que de Madrid, vislumbro el ansiado cajero, allá en el horizonte.

- Lo bueno - pienso yo en un rapto de optimismo - es que solo hay una persona y esa pareja de "mediana edad" (signifique lo que signifique eso).

Poco después, termina el primer cliente y la pareja del medievo que después identifiqué como turistas extranjeros, se acercan al cajero. Digo "se acercan" y no otra cosa, porque el tiempo que transcurrió entre que llegaron al susodicho cajero y hasta que empezaron a operar, fue infinito.

Y eso que iban con la tarjeta en una mano.
Y el pin apuntado en un post-it, en la otra.

Por lo que se ve, el índice de delincuencia en la provincia de Burgos es realmente bajo.

Podría parecer que la secuencia de introducir una tarjeta que llevas en la mano y unos números que también llevas a la vista no podría ser muy larga.

Pero lo fue.

Yo, mientras, esperaba bajo la incesante lluvia e iba pensando sucesivamente:

- A lo mejor es que no encuentran su idioma entre los disponibles.
(unos minutos)
- Aunque sería curioso porque hablan un perfecto castellano.
(unos minutos más)
- A lo mejor es que en su país no existen los cajeros.
(más minutos, aún)
- … o no existen códigos pin.
(y alguno más, todavía)
- … o números

Por fin consiguieron acceder a la pantalla inicial del cajero y se ve que les gustó, porque volvieron a ella una y otra vez.

Y otra más, y otra y otra.

Yo cuando llegaron a la decimoquinta, aproximadamente, fui consciente de dos cosas:
a) Esta era, decididamente, la vez que esperaba más en un cajero
b) Era uno de esos días.
c) La catedral, vista desde ahí, estaba francamente bonita.

¿De qué días? Pues de esos que se te cae un zapato a un charco, pierdes las llaves y te achicharran el pelo en la peluquería, todo seguidito, sí, de esos.

Lo mejor en esos casos es disfrutar del espectáculo. Eso y ponerse a cantar (bajito, a ser posible), yo en esos casos o cuando estoy realmente cansada, canto - de forma inconsciente - una alegre tonada, que es la señal inequívoca de que el agotamiento puede conmigo.

Por fin pude acceder al cajero, que estuve a punto de besar, cuando aún andaban por ahí los turistas.

¿He dicho ya que se dejaron el recibo?

Pues sí, se lo habían dejado y se lo devolví porque soy buena persona, y porque bastante atracables resultaban ya con la tarjeta y el pin tan cerquita uno de otro, a lo que había que añadir los por lo menos doscientos euros que llevaban en efectivo también muy a la vista, para añadirle además el saldo de su cuenta.

En fin, saqué el dinero (¿a que hubiera estado bien que se hubiera estropeado el cajero justo en ese momento?) y me despedí de las afueras de la ciudad del Cid con lágrimas en los ojos. O era la lluvia, no sé.

A la vuelta, decidí acortar todo lo que se pudiera y callejeando me encontré con una farmacia donde podría cumplir la segunda parte de mis objetivos.

Ahora cambiemos el escenario e imaginemos la botica donde Don Hilarión despachaba específicos a la espera de bailar el chotis con la Casta y la Susana. Lo supe en cuánto crucé la puerta y una voz rota de ancianito de opereta me recibió:

- Un momento, por favor, que estoy buscando un número...
- Tranquilo, se ve que es la tarde los código numéricos esquivos.

No me sorprendió ni lo más mínimo que tardara un buen rato en salir. Yo mientras me entretenía en canturrear y en acordarme del listillo del cefalópodo, que irónicamente estaba tan seco en casa, mientras yo nadaba en mi propia ropa.

Por fin llegó el boticario, que todo hay que decirlo, era muy amable. Tristemente, en una relación inversamente proporcional a su rapidez y eficacia; y es que no se puede tener todo en este mundo: simpatía, rapidez, una morena y una rubia, hijas del pueblo de Madrid...

No sé si conocéis el sistema de receta electrónica pero, resumiendo, consiste en que con tu tarjeta sanitaria, el farmacéutico puede leer en su ordenador, qué medicamentos te tiene que dispensar.

Nota para extraterrestres:Los medicamentos es lo único que se dispensa. Si te compras dos filetes, te los venden, como mucho te los despachan, pero jamás te los dispensan.

Parece fácil ¿verdad? Le aparece un listado y solo tiene que ir a por ellos. Y es que hoy las ciencias avanzan una barbaridad.

¿He comentado ya que iba a por uno, volvía leía los siguientes, pero se le olvidaba el siguiente y tenía que volver?

No me sorprendía, la verdad.

- A veeer... paracetam...tusofarm …. eeeehmmmm
- ¿Y qué? ¿Que tal sigue la Casta?
- El paracetamol. ¿Qué más era?

Además le pedí una crema de manos. Yo soy así, me va la marcha. Cuando por fin consiguió reunir la asombrosa cantidad de tres botes en el mostrador, yo solo podía rezar pidiendo: 
¡¡Por favor, que no pegue los códigos de barras en la hojita de costumbre!! 

Que me imaginaba al hombre
a) Buscando la hoja
b) Buscando el celo
c) Buscando las tijeras para cortar el celo
d) Buscando.....

Gracias a Dios y a don Tomás Bretón, no fue así y aún tenía alguna esperanza de volver a casa sin hacer noche por el camino.

Tranquilos, que todo esto me fue recompensado con nada más y nada menos que DOS caramelos. Ya sabéis, caramelos de farmacia. Esos caramelos a los que el resto de los caramelos no ajuntaban en el patio del colegio de chuches.

Caramelos de colores imposibles, uno es azul, no sé... azul … azul jersey, porque yo he tenido un jersey de ese color, seguro. Por el color intento saber de a qué sabrá, calculo que a 40% lana.

El otro es más fácil, el color es verde contenido estomacal. En serio, no hay ni la más mínima duda.

Y bueno, por fin volví a casa. Pensaba pasarme por la frutería, pero me imaginé qué clase de extraños ataques por parte de los (famosos) tomates asesinos sufriría y decidí llegar a mi piso a quitarme la ropa mojada y encerrarme ahí con mi latita de maíz y mi octópodo riéndose de servidora a mandíbula batiente.

Bueno, a ventosa batiente, a … ¿cómo se ríe un cefalópodo?


Y vosotros ¿Alguna vez habéis comido un caramelo de farmacia? ¿Sobrevivisteis? En caso contrario ¿Qué tal es el otro mundo? ¿Hay más fibra, o ADSL?

¿Queréis que os cuente cuál es la alegre tonada que canto en los momentos más surrealistas? (Advierto que lo voy a hacer igualmente)

¿Sabéis si he situado bien Aranda de Duero?

¿Tenéis también un pulpo en casa que no os deja moveros del sofá?


Espero que no, o en todo caso que no os impidan venir el día 23 de abril (Día del Libro/de Aragón/de San Jorge/de Sant Jordi/del dragón...) a que os firme un librito (o dos) en el Pso. de la Independencia de Zaragoza. En la mesa de la librería El Gato de Cheshire. A la una y a las siete de la tarde.

Venga ¿No conocéis a nadie en Zaragoza? Jo, porfaaaa, andaaaa.



martes, 8 de marzo de 2016

Mis otras vidas. (La) Ginebra y el aguante

Como algunos recordaréis (probablemente los mismos que aún recuerdan cuando actualizaba mi blog más de dos veces al trimestre) que yo, aquí donde me veis (o no me veis, pero me leéis) he vivido muchas vidas y os las empecé a contar hace algún tiempo, tres o cuatro vidas antes de esta.

Podéis pinchar aquí si queréis conocerlas y de paso, me podréis ayudar en mi recuento de maridos pasados, que a estas alturas no me acuerdo de cuántos fueron.

A ver, que a veces me casé y a veces no, y que también me podríais ayudar a contar cuántos corsés tuve, cuántas profesiones desempeñé, cuántos vecinos aficionados al noble arte del zapateado, cuántos vecinos encantadores (esto se cuenta rápido), cuantos gatos que se llamaban Michi, cuántos hijos pecosos o cuántas muelas del juicio me quitaron, pero pensé que tenía menos gancho comercial, y además seamos sinceros ¿Quién lleva la cuenta de las veces que se ha casado en la vida?

Todavía contar lo de los corsés...

Ginebra, Suiza (cantón arriba, cantón abajo). Un momento indeterminado del siglo XIX

Nací en el seno de una familia de posibles y la mayor parte de mi infancia transcurrió sin muchas novedades, más allá de la preceptiva muerte prematura de mis amados padres y posterior crianza en casa de unos tíos lejanos.

Y es que en aquellos tiempos era una gran vergüenza para una jovencita de buena familia que aspirase a heroína romántica no haberse quedado huérfana en la más tierna infancia.

El paquete completo hubiera sido que mis tíos fueran malísimos y me encerraran en un ala pavorosa de su mansión, o por lo menos que un internado lleno de sádicas profesoras... pero no tuve suerte en eso y me tuve que conformar con criarme rodeada de todo tipo de comodidades y del cariño sincero de mis parientes.

En fin, que tuve que renunciar a convertirme en atormentada protagonista de alguna fantasía romántica y conformarme con educarme para ser un "ángel del hogar" y una "adorable criatura". Resumiendo: una pavisosa del quince.

Bueno, del diecinueve.

Ni siquiera me concedieron el inquietarme sobre si encontraría o no marido y de qué calaña, porque siempre se dio a entender dentro de la familia que tarde o temprano me casaría con mi primo (lejano ¿eh?, primo le-ja-no) Víctor, que por lo menos podía haber tenido el buen gusto de ser un señorito tarambana que me hiciera llorar mucho y sufrir por su amor, o algo así, pero nada, ni eso me quedaba.

El muy sosainas era un modélico estudiante de medicina en Baviera que ni sufría por estar enamorado de otra, ni era iracundo, ni era desdeñoso, ni jugador, ni nada. Con deciros que cuando servían pollo lo que lo mismo le daba muslo que pechuga...

Si hubiera vivido hoy en día, seguro que me hubiera regalado peluches todos los sanvalentines, de esos que llevan un cartel que pone "I love you" o algo aún peor. Si es que existe tal engendro.

Hubo un momento, al finalizar sus estudios que pospuso - quizá demasiado - la fecha de la boda y por un momento albergué esperanzas sobre que aún podría protagonizar algún terrible drama, pero nos casamos y que si quieres arroz Catalina  ("Que si quieres arroz, Catalina" se decía mucho en la Ginebra del diecinueve, como todo el mundo sabe).

Yo y el candor (en aquellos tiempos gastaba pelazo)
La boda fue por todo lo alto: su familia (y la mía, que para eso era la misma), los invitados, los vecinos, hasta los criados lo celebraron con abundante vino del Rin y jocosa alegría. Hechos estos que suelen ir de la mano, quién sabe por qué.

En fin, que fue un día que produjo una gran alegría en todos, con deciros que cuando mi reciente marido y yo abandonamos la fiesta seguíamos escuchando desentonados cánticos de la zona. No os puedo decir exactamente cómo eran pero sonaban más o menos como ... A ver... ¿Recordáis la canción de la taberna de La Guerra de las Galaxias?

Sin embargo yo aunque sonreía con virginal candor (signifique eso lo que signifique) disimulando, me sentía frustrada en mi interior, al ver alejarse cualquier opción de ser una heroína trágica.

Ahora que lo pienso, hubo momentos que mi primo (lejano) se me antojaba algo más taciturno (que es como las personas de bien llamábamos entonces a las dificultades en el tránsito intestinal) que de costumbre desde que volvió de la Universidad de Ingolstadt, pero lo atribuí al cambio de aguas y al cansancio producido por haber aprendido a deletrear correctamente Ingolstadt.

Pero mira tú por dónde mi noche de bodas iba a dar un giro completo a mi existencia.

Noooo, no os emocionéis, que mientras mi pichoncito pasaba un tiempo singularmente largo en ponerse el camisón ese tan sexy que llevaban entonces los caballeros, una horripilante criatura de más de dos metros, rasgos deformes y unos costurones que causaban terror (y que tantas veces he visto en mis vidas posteriores como resultado de chapuceras operaciones de apendicitis) irrumpió en la habitación.

Si no os acordáis de cómo empezó este párrafo, tranquilos, yo tampoco.

Resumiendo una escena que resultó ciertamente desagradable, la monstruosa criatura segó mi vida de una forma especialmente cruel, y no lo digo por el abundante el baño de sangre, sino porque incluyó que lo último que escuché en mi vida fuera la musiquilla esa de la cantina de "La Guerra de las Galaxias" (que ya hay que tener mala fé).

¡Resulta que mi maridito, en la universidad, se había dedicado a dar la vida a un cadáver en sus ratos de ocio! Que es lo que tiene la carrera de medicina, que deja muchos ratos muertos (je-je "muertos" ¿No os hace gracia? ¿Seguro?).

Y pensar que un día me confesó que había cometido un terrible error en su vida de estudiante y yo creí que le daba vergüenza decir que se había hecho de la Tuna (y no me extraña).

Aquí una impostora. La única novia de V.F. fui yo

Mis últimos momentos de vida, mientras agonizaba en brazos de mi inconcluso esposo que me pedía perdón una y otra vez, en una escena que hubiera resultado preciosa de no ser porque mi primo (lejano) llevaba un gorro de dormir de esos con borla, fueron para asegurarle que no le guardaba rencor porque:

a) Al final cumplía con mi vocación de joven de trágico destino.

b) Nos había ahorrado a ambos un largo, endogámico y aburridísimo matrimonio con un pariente (por muy lejano que fuera).

c) Tampoco hay que enfadarse con tu marido porque haya creado una Criatura desorientada para después dejarla abandonada a su suerte hasta que se convierte en un monstruo sediento de sangre, que desde luego "hoy en día las parejas no aguantan nada".

d) Peor hubiera sido lo de la Tuna.

martes, 12 de enero de 2016

El día en que me convertí en Tippi Hedren




Aunque por razones de cuyo nombre no quiero acordarme sobre todo porque son aburridísimas, publique tan poco asiduamente, no quiero irme de este mundo sin probar pipas Facundo, y no quiero estrenar el año sin compartir con vosotros algunas de las consultas que, vía guguel, han llegado volando a mi blog, se han posado en mi alfeizar para, poco después, batir las alas al alejarse de mí.

Pronto entenderéis tanta metáfora aviar y os preguntaréis ¿De verdad busca la gente estas cosas? ¿De verdad las escriben tan mal? Y sobre todo ¿Por qué cualquier cadena caprichosa de caracteres les conduce a esta santa casa?

Así pues, aprovecho para felicitaros, de nuevo, el año nuevo y para dejaros mucho material de reflexión.

Matemos pues, dos pájaros de un tiro y que esta entrada levante pues el vuelo:

acer una redacsion de delas bacasiones
A principio de año, todos tenemos buenos propósitos lo sé, pero yo que tú, me plantearía objetivos más modestos que hacer una redacción de las vacaciones; no sé, escribir una palabra completa sin niguna falta de ortografía.

trabajar de infiltrado
 … y anunciarlo en internet, mala combinación!

que significa que una paloma este en tu ventana
Que debes dejar de sacudir el mantel por la ventana, o debe dejar de hacerlo el guarro del vecino de arriba.

bañador de lycra encoge o cede
¡Encoge! Sin duda encoge, tengo pruebas de ello.

que significa una paloma en la ventana
¿Que lo de colgar los cds no sirve para nada?

como hacer una relacion como terapeuta que soy a una persona narcoleptica
A ver ¿Tú eres un terapeuta y quieres tener una relación con una persona narcoléptica? Bueno, yo no me meto con los gustos de nadie y además los narcolépticos también tienen derecho a encontrar el amor... el amor de sus sueños (lo siento, tenía que decirlo).

dibujo animado sobre tres chicas en un mundo de cojines
No sé si esto se refiere a:
a) Una serie sobre tres heroínas que viven en un universo paralelo (a la par que acolchado), donde luchan por lograr la igualdad entre los – en principio – irreconciliables bandos de la guata, el plumón y el viscoelástico.
b) La historia de tres amigas que trabajan en una tienda de sofás.
c) Dibujos animados para adultos a la que le falta una “o”.

Como no conozco el desaliento en mi búsqueda del bien, el saber y la justicia (como las chicas de la opción “a”) he consultado la fuente de toda sabiduría, el DRAE y me dice que uno de los significados de cojín es:

“Defensa de cajeta que se pone en las vergas y en las bordas para que no se rocen determinados cabos. “

Ah, entonces era la “c”

que significa una paloma en tu ventana
¿Que está plagiando una celebérrima habanera?

imágenes q digan me voy de tú vida sin decirte nada va hacer lo mejor
Pues vete de la vida de quién sea, pero realmente te aconsejo que sea sin decir nada, considero que va hacer lo mejor (¡Mis ojos! ¡Mis ojos!)

vitaly rules google ?*:.?.???*?(^?^)?*???.?.:*? ¯\_(?)_/¯(•?_•?)(???)(???)(???)?(?_??)( ?° ?? ?°)?(???)??•??•?? ????(=^. .^=)oo
¿Lo dije, no? Cualquier cadena de caracteres escrita en la barra de búsqueda de Google lleva a mi blog.

liquidos para limpiar poso d extorsion
¡Ceja en tu empeño! ¡El poso que deja la extorsión no se borra nunca!

que significa dos palomas en mi ventana
Que tu alfeizar se está convirtiendo en el lugar de moda.

mi niño ha tomado un poco de kh7
Volvemos al gran clásico "Mi hijo sufre una grave intoxicación y yo tengo tiempo de ponerme a leer este blog".

es peligroso aprender contorsionismo?
En todo caso, menos que tomar KH7.

porque mickey habla normal y el pato donald no
Por fin alguien que tiene mis mismas inquietudes vitales.  Y otra cosa: ¿Qué es más inquietante? ¿Que parezca que a Mickey Mouse le doblara Michael Jackson después de tomarse un par de red-bulls o que lleve un buen rato oyendo vídeos de ambos para poder documentarme?

paloma con latas en las patas que llega en la casa
Con unas latitas de aceitunas o algo así de picar ¿no? Me parece bien que no es de buena educación presentarse en casa de alguien con las patas vacías.

los mejore cursos para aprender el verbo tubi
Eso, busca un curso que parece que realmente lo necesitas.

acompaño a mi novio a un ensayo musical
¿Y qué cantó? ¿Cucurrucucú paloma?

como puedo hacer a baltasar con un actimel
¿Y qué trae? ¿Oro, incienso, mirra y dos mil millones de lacto bacilus l-casei inmunitas?

qué pasa si una paloma se queda en mi ventana
¡No se va a quedar, con el ambientazo que hay ahí!!

psicoanalisis del libro los tres chanchitos
Esto lo pongo solo para demostrar, una vez más, que si alguien quiere crear un blog con cienes de visitas, solo tiene que cubrir ese nicho - al parecer infinito - de gente que se pregunta por las implicaciones psicoanalíticas de un cuento de tres párrafos, a lo sumo, sobre unos cerditos que se construyen casas con materiales de construcción de baja calidad.

una paloma que no se va de mi ventana
Sí, yo también me he dado cuenta de que son un poquito insistentes.

vi una persona con capa negra o tunica pero no le veo la cara
Da gracias que no fuera una paloma.

como se dise " gracias joven" en inglea
Me pregunto si esta búsqueda no la escribió el fantasma de Cantinflas.

que significa tu eres paloma que no encuentra su palomero
Su palomero no sé, pero aquí tenemos nidos, palomares y todo lo que pueda necesitar su ave de compañía.

losr obot enlo que cen parte 1
¿Enloquecen? ¿Su locura consiste en no saber separar las sílabas de las palabras? ¿Y dices que hay más de una parte? Los pelos como escarpias, así como lo digo.

porque ha triunfado el vino en brick de don simon
Como alguien más me pregunte por una paloma, creo que voy a empezar a contribuir a dicho éxito.

adivinanza de animal de la cotorra
No sé chico ¿”Animal que puede aparecer en tu ventana y no es una paloma”?

quien es? soy yo que vienes a buscar a ti ya es tarde porque porque ahora soy yo la que tiene digestion
- Por eso vete, olvida mi Almax que no te deseaaaa
- Jamás te pude digerir.

si me buscas me encuentras bobona
¡Calla, ladrón! (dígase con picardía)

sustantivos en el el zapatero y los duendecillos
De momento “zapatero” y “duendecillos”, diría yo.

dicho de cuando se posa una paloma en la ventana
...no busques respuestas en este blog, por favor, no, te lo ruego, por favor (llanto), os lo suplico, dejadme en paz, por fa.

Resultado de imagen de jack lemmon con faldas y a lo loco
Después de su noche loca con el galán de la foto, Jack Lemmon canturreaba la habanera de mis desdichas

qué dedos te cogen para la huella dactilar al hacerte el dni en una comisaría
El pulgar, pero tranquilo que luego te lo devuelven.

y ahora que vienes a buscar
¿Eh, paloma, eh? ¿Qué vienes a buscar??? ¿Eh, eh? ¡Venga, ven aquí si te atreves, venga!

guguel, marasmo
¡Qué me vas a contar a mí!

miércoles, 23 de diciembre de 2015

Navidad en casa de los Lannister

Hola amigos, bienvenidos a nuestra serie de apasionantes documentales antropológicos con los que llenar las siempre difícil franja horaria de la tarde en La Dos y alguna que otra horita de clase de “Conocimiento del Medio”.

La especie humana adopta extraños comportamientos y convenciones de difícil explicación, y si no veamos qué ocurre en el hemisferio norte, en los días inmediatamente posteriores al solsticio de invierno, cuando especímenes de todo tipo y condición se reúnen y comparten cantidades desopilantes de comida y bebida. 

Oye, que desopilante es que causa mucha risa.
Bueno si a mí me causa mucha risa haberme puesto cinco kilos en quince días es cosa mía ¿no?

Contemplemos los pues, tras una opípara comida, reunidos para rendir justo homenaje al elemento central de sus vidas y su cultura: la tele.

¿Y qué pondrán esta noche?
Déjame que adivine -exclama un individuo con los pulgares de una mano puestos sobre la frente, los ojos cerrados y la otra mano extendida frente a sí - ¿A que sale Raphael?
Oye, en serio ¿Qué ocurre con Televisión Española y Raphael? ¿Si no le incluyen en la programación navideña se despiertan con una cabeza de caballo en la almohada?
Lo que yo no entiendo es lo de José Luis Moreno y los especiales de Nochevieja ¿De verdad hay peores maneras de empezar el año que viendo ese pelo tirante de Juncal Rivero?

Se interrumpe al ver como a su cuñado le flaquean las fuerzas y se le doblan las rodillas al tiempo que los ojos se le salen de los ojos.

¿Te has puesto malo, Antonio? 
No, no me pasa nada – explica el interfecto ya sentado, mientras le abanican - es que me he imaginado que me despertaba con la cabeza de Monchito en la cama.
Calla, hombre, que estamos haciendo la digestión ¡Por favor!
Menudo susto que me has dado, había pensado que algo te había sentado mal y teníamos que explicar en Urgencias todo lo que habíamos comido.

Vuelven a centrarse en la inmensa pantalla hacia la que están orientados todos los muebles del salón.
¿Cambiamos el canal? Aquí llevan de intermedio desde los empezamos a comer
Antes de que empezáramos a comer... creo recordar aquellos tiempos, sí.
No quitéis los anuncios, por favor, que estoy intentando averiguar qué perfume le hará más ilusión a mi suegra. ¿Uno en el que sale Giselle Bunchen yéndose de juerga en color, o otro en el que sale Giselle Bunchen yéndose de juerga en blanco y negro? Oye, que es una difícil decisión.
Pues yo ya tengo el regalo de mi suegra de este año: el aparato ese que te lima los pies.
Sí cariño, creo que este año te superas con mi madre. Le va a hacer tanta ilusión como cuando le regalaste el peso para el baño. Ahora ya no va a saber si eres su yerno favorito porque la has llamado gorda o le has dicho que tienen juanetes.
Cómo eres Maricruz, no lo hago por eso.
No, lo haces porque los callos unen mucho a una familia.
… es para los Reyes.
Que llevaron en sus alforjas oro, incienso y limas de callos ¿no? 
Claro tonta ¿no ves que la gente entonces llevaba mucho sandalias y cuidarían mucho esos detalles?

El invitado conciliador, siempre hay uno en cada reunión, pasa el canal y se escucha una sintonía que a todos les resulta familiar.
Mirad, ponen Juego de Tronos
¿Qué temporada?
¿Quién sigue vivo?
Pone “Segunda temporada. Especial Navideño”.
No me lo puedo creer, si en “Canción de Hielo y Fuego” no hay Navidad.
Ya salió el que se ha leído los libros.
Bueno, tienen dioses y eso ¿no? Podían celebrar algo... no sé... A ver ¿Qué dioses tienen? El Ahogado, el Silencioso...
…Mudito y Gruñón!
¿Y cómo lo anuncian? ¿“Se acerca el invierno.... más entrañable”?
Chisst, que ya empieza.

“Un gran salón de la Fortaleza Roja. Interior, noche. Cersei Lannister entra con varias de sus damas y se encuentra con su padre, Twyn Lannister.

Padre – dice con tono respetuoso, al tiempo que hace una reverencia.
Hija, veo que esta noche llevas un vestido talar de hilo de oro.
Ummm, pues así es.
Y veo que seguís siendo rubia, como en la escena anterior que pasaba esta mañana.
Sí, padre, sois muy observador, sin duda.
Lo digo porque a George RR Martin le gusta mucho explicar cómo te queda la túnica y cómo te ciñe y eso...

Les interrumpe Tyrion Lannister que entra en la estancia y saluda de forma correcta aunque con gesto burlón a ambos.

Tyrion -contesta su padre con gesto adusto -  te veo muy mejorado, ya no eres deforme, ni tus ojos son de diferente color, ni tu pelo raruno, ni tienes una cicatriz que da miedo.
Es lo que tiene la serie, que salgo muy favorecido. 
Aún así, creo que no quitaré el gesto adusto que pongo siempre cuando te veo, y cuando no, también, la verdad sea dicha.

Tywn Lannister hace una pausa dramática para que veamos que miradas de odio mal disimulado se lanzan la rubia con la túnica en hilo de oro y cuello y puños de … (que sí, que en los libros lo dice cada vez que aparece que si la túnica es así o asá, comprobadlo si queréis).

Hijos – continúa el padre, por eso dice “hijos”, no sé si se habrá notado. - Hijos, como sabéis, hoy celebramos con una cena opípara y un montón de copas de vino, que adoramos a unos dioses que ahora ya no me acuerdo si eran los nuevos o los viejos. Así que sentémonos a la mesa e intentemos tener una noche “de paz” (sutil guiño).

Los tres se sientan a la mesa y los criados van llenando las copas y sirviendo las numerosas viandas – que es como se dice “comida” en los Siete Reinos -  que llenarán la mesa del palacio, como casi todas las noches, en realidad, que para eso es un palacio. 

El padre toma la palabra en tono solemne y dice, con gesto torvo (es un papel que exige muchos registros interpretativos):

Es triste que en una noche como esta no estemos todos juntos y no pueda brindar con mi único hijo varón con el que no pongo cara de estreñido, Jaime.
Lo sentirás mucho ¿Verdad Cersei? -pregunta Tyrion en un susurro a su hermana. - Ya sabes porque tú y Jaime...
¿Por qué cada vez que hablo con alguien, hasta con mi lavandera, desde que acabó el primer libro (y/o temporada) me recuerdan lo mismo?
Es que hay que reconocer que es de lo más escandaloso
¿Y la de gente que nos hemos cargado? No sé, a lo mejor es un poquito más escandaloso, digo yo.
Bueno, mujer, es que aquí matamos a dos o tres por capítulo del libro y en cada episodio de la serie, por lo menos dejan de pagar quince nóminas.
Por cierto ¿Sabes quién más de los Stark cae esta temporada?

Se oye el grito atronador del padre.
Basta ya de cuchicheos, y no me hagáis espoilers, que me sienta fatal.

Se produce un silencio tenso que los hombres ocupan en dar buena cuenta de los numerosos manjares (¿a que ha quedado de lo más aparente?) mientras Cersei se aburre mucho porque no come nada, que si no no tendría ese tipín y no le quedarían tan bien las túnicas esas en hilo de oro que ciñe con ...

¿Y cómo van las cosas por el campo de batalla, padre? ¿Todos siguen temiendo al león de los Lannister? -pregunta la de la túnica de marras.
Te diré... así, así, en todo caso me alegro de que hayas dicho lo del león de los Lannister, que llevábamos mucho sin decir.
Disculpe padre, los pequeños ya están en la cama, o eso me creo yo que no los veo hace tres capítulos, pero si lo desea, puedo llamar a la mesa a mi hijo mayor Joffrey, para que se una a nosotros. 

El mayor de los Lannister cambia el gesto de adusto a temeroso.

No, no, deja, deja, no te molestes, mejor que nos traigan el mejor, no sé …, ah, sí, el mejor vino espumoso que se puede conseguir en los Siete Reinos, lo he encargado ex profeso para esta noche y ….

Un hombre de confianza, habla confidencialmente con el patriarca de los Lannister y éste exclama enfurecido:
¿Cómo que no tenemos?
Disculpe, pero se han negado a vendérnoslo, en Desembarco del Rey hay escasez y los precios se han disparado, está el kilo de angulas prohibitivo, ya nadie vende a cuenta.
Pues dígales, que un Lannister... un Lannister siempre paga sus deudas -exclama el padre y mira a sus hijos buscando un gesto cómplice.- ¿No os ha hecho gracia? Pues en la Guardia de Palacio se partían.... ¡Qué familia!”

Mientras, en el salón donde los homínidos intentan digerir la opípara cena, alguien piensa “Bueno, si me parece tensa una cena en casa de mis suegros, ya sé que mucho peor sería en casa de los Lannister” y el desdichado Antonio, aún con los ojos como platos, no deja de repetir una y otra vez "¡La cabeza de Macario, no. La cabeza de Macario, no!"


Y con esto, amigos, cumplo con el deseo de Mónica Serendipia que pidió un episodio navideño de Juego de Tronos (cuando ganó el concurso de hace un par de meses) y cumplo con mi entrada navideña y de año nuevo (me temo).

Así que pasarlo muy bien, regalad mucho mi libro, digo... mis libros, que ya tenemos en papel "La librería a la vuelta de la esquina"

¡¡¡MUY FELIZ NAVIDAD (calamar) Y A DOMINARLO TODO EN EL 2016!!


martes, 3 de noviembre de 2015

Presentación de la Segunda Fase de la Dominación Mundial

No es fácil, no señor, el mundo no está por la labor de dejarse domeñar y es preciso reclutar nuevas fuerzas, así que vuelvo a presentar batalla pero con importantes refuerzos fichados para cubrir los frentes Sur-Sureste, Noroeste, Noreste y Sur-Suroeste ¡Ay, el frente Suroeste, qué levantisco me está resultando, pardiez!

Pues sí, amigos, me vuelvo a lanzar a la loca carrera de la escritura, o mejor dicho, de la publicación. Pero esta vez en compañía, que somos diez seres humanos, diez, para no quedarnos cortos.

La verdad es que iba a decirlo con puntos cardinales, pero no me salen tantos, triste es reconocerlo.

Así que nos hemos juntado diez personas para escribir ¿Alguna vez habéis oído hablar de los libros escritos "a cuatro manos", o sea entre dos? Pues imaginad a diez elementos de la naturaleza ahí unidos.

- Pon una coma.
- No, un punto y coma.
- Que no, que no, que ahí va un punto y aparte.
- ¿Y antes no habría que poner alguna palabra? Vamos, digo yo.

En fin, que hubo que dejar de hacerlo así y que cada uno escribiera su propio cuento, porque era un lío horrible. Además de una mentira cochina, sí, eso también contó.

Vamos, que no lo he organizado yo, la generala de estos ejércitos y promotora de la idea es Mónica Serendipia, que siendo como es una persona de criterio incuestionable, decidió desde el primer momento que era mejor que cada uno escribiera su propio cuento.

Y al final juntaríamos los diez cuentos resultantes, aclaro que nos han salido once porque somos de letras y no nos salen las cuentas (y nunca mejor dicho) en una bonita edición.

Y la bonita edición en vez de ir por ahí moviéndola, buscando una casa, como Annie la cansina niña del "Mañanaaaaaa, mañanaaaaa" decidió sabiamente nuestra Gran Jefa Rostro Pálido que lo publicáramos nosotros mismos, vía Amazon, lo que de paso, hace que nos haya quedado de lo más baratito.

Para entrar en tal ejército solo había que cumplir dos condiciones: escribir un relato de menos de quince páginas y que en él apareciera, con cierta importancia, una librería.

De ahí el título de tan magna obra "La librería a la vuelta de la esquina". Y mirad qué bonica es ¡madre!


El género daba igual, el estilo, el final... todo igual, solo que apareciera una librería.

El género escogido por mí ya os imagináis cuál es. Sí, efectivamente, un dramón chungo-chungo. En concreto un drama rural en que contemplamos la Guerra Civil española desde los ojos de un niño.

A pesar de ser una idea original como pocas, no me salía una librería por ninguna parte y además corría el peligro de que tarde o temprano hicieran una película y la terminara presentando Cayetana Guillén Cuervo, con ese buen rollo que desprende la buena mujer. Así que al final decidí cambiar de tercio y dedicarme a lo mío.

En fin, que si queréis descubrir qué tonterí... digo magnas ideas terminé por plasmar, es fácil, además de baratito. ¿He dicho ya que es muy barato? No, vamos, por si se me había olvidado.

¿¿Y va a estar en papel?? Pues sí amigos, estamos trabajando(u) en ello(u), bueno, yo no, pero sí otras manos más capaces que las mías.

En fin, y dejaré de hablar de mí y de mi cuento y hablaré de las primeras espadas que conforman este dream team de las letras que ... ¿A nadie se le ocurre ningún otro tópico más? No sé, algo sobre "las antiguas pesetas" y no las de ahora. O sobre "los emprendedores".... Da igual, dejadme sola, estoy lanzada!

Las más grandes estrellas de la canción española que triunfan en nuestro suelo patrio y en toda Hispanoamérica. Ya está, estoy desatada, ha salido el Lauren Postigo que dormía en mi interior (y yo que pensaba que era una indigestión).

¿Alguien tiene los mismos milenios que yo y recuerda Cantares? A lo mejor solo conocéis a tan insigne rapsoda por "Cachitos de Hierro y Cromo", o mejor aún, por la imitación de Martes y Trece y su Lauren Castigo. Si es así, tranquilos, era exactamente igual. Si acaso, se quedaron cortos.

Aquél hombre empezaba con un:

- Hola amigos, buenas tardes, bienvenidos al Corral de la Pacheca.

Y eso era lo último que entendía de todo lo que decía, después había tal revoltijo de palabrería y adjetivos que ya quisiera Javier Marías.

Cielos, qué tardes aquellas delante de la tele oyendo aquella verborrea y pensando:

- ¿Pero cómo pueden ser TODOS la más grande estrella de la canción española aquí y en Hispanoamérica? ¡Si yo no conozco a ninguno!

Vale que también estaba yo en edad de conocer solo a Mazinger Z, pero aún así, me resultaba sospechoso.

Quizá pensabais que lo de las barcas era mucho, pero eso porque no oísteis esta presentación que hizo de Lola Flores "Su cuerpo nace en Jerez pero su arte nace en primaveras de múltiples olores".

Para mañana quiero una redacción de 300 palabras sobre esta frase, además del análisis morfológico, sintáctico y de tóxicos.

Sobre todo el de tóxicos.

-Porque Lola es raza, calentura de verano (yo no sé qué le estaba llamando a la mujer, si queréis que os diga la verdad)

En fin, que así me quedé y así os voy a presentar a estos nueve primeros espadas (ya empezamos). Es posible que se me hayan colado algunas frases de Lauren Postigo, el Castelar del Corral de la Pacheca.

Ana Bolox, la más grande estrella de la canción de intriga clásica británica nos regala un juego policíaco del que es maestra de maestros, alcanzando los más altos puestos en el mundo del espectáculo, en nuestra tierra patria, en la Gran Bretaña, y donde haga falta.

Javier de Rios,  el más grande experto a ambos lados del charco (e incluso en medio) en temas de publicaciones, ebooks, concursos literarios y la paella (que también le sale muy buena), ataca el género realista con brío, raza y grandes éxitos por toda la geografía patria.

Alejandro Gamero, el más grande artista forzudo (no se cansa de mover la Piedra de Sísifo) de España y las cuatro quintas partes de América Latina, se decanta - con todo el tronío -  por el género realista que cuece en tinajas de aceite hirviendo aderezado con soles.

Rebeca C. Garin, la más grande figura de la reseña y las noticias de literatura de altura (nunca ha vivido por debajo de un quinto sin ascensor) en Nördlich nos ofrece un relato policíaco por soleares y seguidillas, que hará las delicias de todos sus lectores gracias a su fuerza y su poderío.

Ana González Duque, tan fantástica como el género que nos ofrece, conocida por estos lares como la más grande Doctora Jomeini que ha habido y habrá, escritora, doctora, comunity manager y amiga de esta, su casa, el Corral de la Pacheca.

Mónica Gutiérrez Artero, su voz surgió como una ola que su amor trajo a mi vida y como una autora que vendió hasta cansarse (si es que de eso se puede cansar un) con dos libros ya, y camino de más. Generala nuestra, amiga mía y reina de la morería, que el día que tú naciste grandes señales había de que nos harías sentir tan bien como tu relato feelgood.

Aránzazu Mantilla, Zazou, la más grande artista de la meseta y del norte de España, sus bolos por toda la geografía patria con su Bibliomanías, otros desvaríos y mi ventana al mundo son casi tan legendarios como escritora - vencedora en mil gestas - de relatos que la convierten en una estrella aquí y en toda Hispanoamérica (Toda ¿eh?, no se deja ni un trocito, en Tierra de Fuego la siguen mucho).

Desirée Ruiz Pérez, la más grande artista del relato breve y el microrrelato del frente Este con el mismo descaro de su voz laína y penetrante nos ofrece un relato a medio camino (ni un centímetro más acá ni uno menos) entre el romanticismo y el misterio.

Y qué decir de JAP Vidal, de su poderío y de su fiel reflejo de nuestras tierras y nuestras gente (el plural siempre viene bien, es como el de "Yo soy fanS"), en Retalls de Lectura, y que nos ofrece, a golpes de ritmos eternos un relato que nunca olvidareis. Sobre todo cuando os leáis, antes, va a ser difícil.

Y no podemos olvidar a la prologuista MientrasLeo, la más conocida bloguera literaria de esta España nuestra y de toda Latinoamérica, con ramificaciones por los lados, nos ofrece prólogo con tanto tronío como sus muchas actuaciones de éxito a lo largo y ancho de todo el orbe.

No me quiero despedir (vosotros sí, queréis tiraros por un puente, de hecho) sin mencionar a Javier Morán Pérez (Mork), el diseñador de la portada que recorre nuestras tierras pueblo a pueblo (y probablemente vaya corriendo de un lado a otro), para deleite de las gentes sencillas y de las complicadas también.

Y ahora, queridísimo público me voy (por fin) que sé que ha sido largo, pero más largo se me hacía a mí el programa de Lauren Postigo, no sin antes recordaros que nuestro masnífico libro está disponible a un precio sin competencia de 1,98€ por tiempo limitado (no como mi verbo) y después por otro precio imbatible.

También disponible en maxi-single y musicasette.

Y si os gusta (o no, pero no os importa mentir) dejad un bonito comentario en Amazon diciendo que es la más grande recopilación de relatos del mundo, y si se os escapa un bonito comentario para mi Edwina (la mayor de la familia) no lo dudéis, que está muy solita.

Y recordad que están en Amazon, y que Amazon no se acaba donde viene el mar, hay barcas para seguir.

domingo, 18 de octubre de 2015

Y por fin... la respuesta.

Previusli... Habíamos dejado a nuestra heroína (a nuestra bella heroína, por qué no decirlo) en el Aeropuerto de Roma dentro de un avión, a punto de abrir la boca para ayudar a pasar a su hermana (su bella hermana, por qué no decirlo) el miedo al avión.

No diremos "miedo a volar" porque cinco horas después de llegar a Fiumicino, todavía no habían despegado, ni aquella situación tenía visos de acabar.

Pero bueno, por lo menos nuestra bella heroína había conseguido utilizar la palabra visos en una frase con sentido. Con no demasiado sentido, por qué no decirlo.

En fin, que ahí estábamos mi Sister y yo (qué giro argumental ¡la autora era la bella heroína de nuestro relato!, sé que no lo esperabais!) avanzando por el pasillo del avión y no paraba de pensar "¿Y qué le cuento yo ahora?".

Porque, oh amigos míos, lo de la zarzuela estaba totalmente descartado. Los motivos son muchos, además de los antes mencionados.

- Venga mujer ¿De verdad cantas tan mal?

En realidad, no sabría deciros si canto bien o mal. Ni yo, ni nadie. Porque hasta hoy, nadie me ha oído cantar jamás.
- ¿Tan tímida eres?

Pues no, mi querido recurso narrativo. Es que literalmente, nadie me ha oído cantar en la vida, porque carezco por completo de voz. Si acaso, me han intuido.

Baso esta afirmación en una bonita anécdota de mi juventús (sí, volvemos a dejar a nuestro heroína en el pasillo del avión que a este paso van a salirle varices).

Érase que se era que estaba sentada en el salón y sonó alguna canción en la televisión que me debía gustar mucho-muchísimo, porque me arranqué a cantarla llena de entusiasmo.

Mi compañera de piso, que en ese momento estaba en la cocina salió con cara de intriga, me miró un segundo y exclamó:

- ¡Anda! ¡Qué eras tú que estabas cantando! Estaba cocinando y me ha parecido oír como un sonidito... como un hilillo de voz y me he preguntado qué sería.

¡Y pensar que la gente se cree que lo peor que te puede pasar al compartir piso es que alguien no haga su turno de limpieza!

Y después de este lamentable incidente músico-inmobiliario y volvamos al pasillo del avión, que estaba de bote en bote, porque esos vuelos (los que salen tarde) siempre, siempre van hasta arriba de gente y siempre, siempre, siempre llevan un viaje de fin de curso, si no más.

Así que ahí estamos rodeados de adolescentes como están los adolescentes cuando están en grupo, lejos de sus padres y lejos de su medio ambiente.

Dóciles y encantadores, vaya.

Y silenciosos, sobre todo muy silenciosos.

Aunque la que no callaba era yo, que no paraba de contar la serie en cuestión, pensando que en todo caso, en breve despegaríamos y pasaría el peor momento.

Después de un tiempo razonable de órdenes, amenazas e intentos de asesinato por parte de profesores y azafatas, los estudiantes se sentaron y hasta es posible que alguno se pusiera el cinturón, y todo.

Yo seguía contando y contando, cuan Sherezade aérea, bueno, terrestres, porque ya había pasado un buen rato, y el avión no despegaba.

Claro que, quizá para amenizarnos la espera, teníamos un bonito espectáculo y las luces se apagan y se encendía constantemente.

Quedarse a oscuras en un avión, la situación ideal para una claustrofóbica... y su hermana. Que no paraba de hablar... ¿Y qué contaba? Pues para explicarlo, volveremos al concurso, y veamos las opciones.

Series americanas

- Perdidos
Tenía puntos para ser una buena opción: capítulos a cascoporro y aunque no me acordara de nada y la mitad de lo que le hubiera contado hubiera sido de mi propia cosecha, la línea argumental no hubiera resultado más inverosímil e incoherente.

Claro que quizá no hubiera sido muy buena idea empezar con la frase "Esto va de un avión que se estrella y ..."


- Breaking Bad

¿Habéis visto ese capítulo de Padre de Familia en que afirman que los espectadores de Breaking Bad han sido abducidos para tener que decir que es la mejor serie del mundo? Y que si acaso, pueden decir "Y si no, The Wire"

Pues nada, yo no la veo por si acaso me pasa eso. Sí, lo confieso, nunca he visto Breaking Bad y además no sé, pero es que no me apetece verla.

¡Podéis escupirme, podéis perseguirme, podéis maldecirme por ello!

O mucho mejor, podéis mandarme billetes de 100 euros

¿Existen billetes de 100 euros? Lo he dicho así, a lo loco.


- Scandal

Pobre, mi hermana, si me hubiera tenido que ver durante horas imitando los mohines (los tres) de la ¿actriz? que protagoniza la serie. No la quiero tan mal.

La Barbie presidencial poniéndose chunga.
Anatomía de Grey

Bueno, esta serie la escribí yo, personalmente, hace unos años ¿No me creéis? Pues aquí está la prueba, pero es que me robaron la idea, y de paso también sacaron House.

Estoy tan enfadada que no quiero ni mencionarla, y además no me veo capaz de ponerme a mirar a través de la ventanilla del avión con los ojos semicerrados a lo Meredith.

Cómo defender a un asesino

Pues sí amigos, entretuve a mi (sufrida) hermana con una serie igual de verosímil que no sé... el pelo de Donald Trump y aún más enmarañada que ... el pelo de Donald Trump y a ratos tan absurda como ... sí, cualquier cosa que pueda tener en la cabeza Donald Trump en la cabeza.

La verdad es que me hice un lío monumental con el argumento (mira, como Donald Trump, que también abre la boca y no sabe lo que sale de esa boca)

Lo mejor fue cómo intenté imitar por el pasillo del avión los andares de la pobre XX con esas faldas de tubo que parece que le hubiera colocado su peor enemigo.

La serie merece la pena solo por ver cuántos problemas tiene al andar (la pobre)


Han acertado Mónica Serendipia y Charly Hell

Españolas

- Cuéntame

A veces, cuando me aburro, me entretengo en pensar qué me pone más nerviosa, Imanol Arias como Antonio Alcántara o como Imanol Arias
(gel Magno)

Capítulo para contar durante un vuelo tiene, desde luego, pero más bien uno transoceánico, creo yo.

De todas maneras no tengo yo buenas relaciones con esta serie, ni con sus protagonistas, y eso que los conozco bien, realmente bien.

Sin ir más lejos, lo conté hace poco en twitter, que un día vi de oferta el Gel Magno y me lo compré, pensando que me traería buenos recuerdos y al final lo tiré porque cada vez que salía de la ducha, me parecía que me acababa de enrollar con Antonio Alcántara.

Vale, aclararé que no era el Magno normal, sino uno más pequeño que regalaban, se llamaba... no me acuerdo... Magno Intenso, o Magno Macho, no sé...

- Vis a Vis

Pues sí que me gusta esta serie, aunque francamente, no sé si es total y absolutamente fundamental para el desarrollo argumental que las actrices se quiten el sujetador en todos los capítulos.

Y vamos, que después de decir esto, no consigo que la vea cierta parte de los lectores, yo ya no sé qué decir.

Pero no, pensé que tanto espacio cerrado, para mi pobre hermana, no era lo más adecuado.

También descarté contarle Con Air, a pesar de lo bien que me sale imitar al peluquín de Nicolas Cage.


- Granjero Busca Esposa

Efectivamente, los espacios abiertos de nuestra patria, hubieran resultado muy relajantes, todo lo contrario que momentos como aquel en que un supuesto candidato al matrimonio le decía a sus dos invitadas (las esposas buscadas) que las dejaba solas para que limpiaran la cocina.

Francamente, no he visto mucho más que eso, porque consideré que ni toda la post-producción chistosa del mundo podría quitarme ese mal sabor de boca, suspaqué más.

- Bajo Sospecha

Ni se me ocurrió en ese momento, quizá porque solo vi un capítulo, en el que me quedó claro (eso sí) dos cosas

- A esta serie se le podrán echar en cara muchas cosas, pero nunca que no sea sincera: ocurre en el pueblo con más sospechosos por metro cuadrado del planeta tierra.

- O Blanca Romero tiene un único registro interpretativo (el del cabreo monumental)  o un problema muy serio con el reflujo gástrico. (Quién sabe a lo mejor vio el capítulo ese de la cocina de Granjero busca Esposa)

- Allí abajo

Pues sí, ha llegado el momento de confesar una verdad incómoda (además de lo de la falta de voz), he visto Allí Abajo. O por lo menos unos 4 capítulos, pero algo me dice que no me he perdido demasiados matices de la complicada trama: chico vasco conoce chica sevillana en una Andalucía con más tópicos andaluces que todas los sainetes de los hermanos Álvarez Quintero y los chistes de Chiquito de la Calzada juntos.

Y ahí le iba contando...
- Entonces sale un señor con un mechón de canas así como las mofetas que es un caso del extraño caso del acento andaluz mutante porque a veces sesea y a veces cecea. Y hay veces que hasta en la misma frase dice "Ase muzo caló", es terrible.

- Y va el chico, el prota y habla con su cuadrilla que son todos de "Vaya Semanita" y dicen todo el rato "Cagoensós".

Tan solo Mae Wom ha averiguado con qué torturé a mi pobre sister, así que no tenemos a ningún acertante absoluto y sí, tres acertantes parciales. Así que Mae Wom, Charly Hell y Mónica Serendipia... si queréis podéis proponerme un tercio de tema.

Vaaale, no, si queréis, un tema completo. Hoy estoy así de rumbosa.


domingo, 13 de septiembre de 2015

Y por fin... el regreso.

Pues bien, estábamos en Roma..
- Pero ¿¿sigues con esa historia? Tú ¿cuánto tiempo has estado en Roma? ¿Tres meses?
- Psíiii, más o menos, tres días a principios de verano, pero como no había terminado de contarlo...pues ... me he dicho...
- Te lo tomas con calma ¿eh?

Acallemos esta exigente voz interior y volvamos del verano para contar cómo volvimos de Roma (bien traído ¿Eh? ¿Sí? ¿No? Voz interior ¿tú qué dices?).

Antes de nada, he de contar que mi hermana-sister tiene un poco de claustrofobia y hace ya tiempo le recomendaron que si empezaba a sentir agobio en una situación en la que no pudiera salir al exterior (como viajar en un avión, verbigracia) lo que tenía que hacer era entretenerse con algo: lectura, un crucigrama, la construcción de una Torre Eiffell con palillos.

Lo de la construcción de la Torre Eiffell con palillos (a pesar de sus grandes posibilidades artísticas y el reto de hacerlo con turbulencias) no la llenaba, se ha decidido por la escucha activa del género chico, y cuando va conmigo, me paso medio viaje cantando zarzuelas.

En el trayecto a Nueva York, le canté La del Manojo de Rosas entera, y medio Agua, Azucarillos y Aguardiente. Al bajar del avión, nos pidieron un bis, que conste.

Eso y que nos volviéramos en otra compañía, no sé por qué.

Y dos cosas quiero dejar claras, una que no canto nada mal, de hecho soy como un ave canora, canora canta canora, no (si no lo digo, reviento).

Lo que pasa es que nunca he entendido bien lo que dicen  y solo canto cosas como "Por el humo se sabe dónde el fueeeeego, y el eeeeh eeeeoooooooooo" y "Hace tiempo que vengo al taller y no sé a qué vengooo, nanino naninooo, ninoooooo"

Imaginad un viaje trasatlántico oyendo a una tía cantando "Lalala laaaaa eeeh, de la Paloma..., eeeoooo de la China-na"

La segunda es que todo es una cochina mentira, no lo de la claustrofobia, ni lo de que me solo me sepa lo del fueeeegooo, sino que se me ocurra ponerme a cantar zarzuela en un vuelo.

Y es posible que lo del ave canora tampoco sea del todo cierto.

Y que conste que eso no significa que una servidora no vaya llevando su patria allá por dónde va, como la primera vez que viajé en avión, que al aterrizar en Amsterdam los auxiliares de vuelo se despedían de los pasajeros diciendo:
- Good byyyye
- Bye byyye
Y cuándo pasé yo, dijeron:
- Ta'luego

Que dije yo:
- ¿Tanto se me nota que soy española? Si lo sé no me traigo la bata de cola. Y me bajé cantando "De España vengo, soy española"

Pero volvamos a Fiumiccino o mejor dicho, volvamos al hotel, cuando estábamos esperando al transporte (o transfer, si eres de los que dicen running) del propio hotel que habíamos contratado para que no nos volvieran a tomar el pelo como a la ida.

Ahí estábamos, esperando al coche en el recibidor del hotel, rodeados de maletas y con una de esas conversaciones filosóficas de esperar para volver a casa:

- Bueeeno, pues ya se ha acabado ¿eh?
- Pues sí, pues sí.
- Y esta noche, ya en casa.
- ¿Alguien lleva las tarjetas de embarque?
- Hay qué ver qué pronto acaba lo bueno.
- Ya lo decía Jorge Manrique
- Sí, era mucho de olvidarse la tarjeta de embarque, Jorque Manrique.

En esto apareció ¿el conductor? No, hombre, mi hermana que se había ido al baño hacía un buen rato y volvía transida.

- Pero ¿No habéis visto que hace media hora que me había ido? ¡¡Me he quedado encerrada en el baño!!

Qué baño más cariñoso, oye, no nos dejaba marchar. Nos despedimos de él con lágrimas en los ojos (sobre todo porque seguíamos sin encontrar las gafas de sol), y le dimos nuestro facebook y el whatsapp.

Es majo, está bien que mantenga el contacto aunque, la verdad, manda unas fotos que dejan mucho que desear.

En fin, que después de este último secuestro sanitario, por fin salimos camino al aeropuerto, donde llegamos sin ningún inconveniente. Y donde empezó una de esas esperas eternas de un avión que llega con retraso (un vuelo que sale con retraso, lo nunca visto ¿verdad?)

Cuando por fin llegó, ya casi-casi-casi habíamos olvidado el viaje, menos a nuestro querido amigo el baño cariñoso, que ese es inolvidable.

Yo, cuando avanzábamos por esa pasarela que une el aeropuerto con el avión que al parecer no se llama finger y es como lo del running, pero que pienso seguir llamando finger porque "pasarela-que-une-el-avión..." es un pelín largo, mi hermana me dijo:

- Sister, cuéntame una película.

Que es la señal convenida para que yo empiece a largar por esa boquita, ya estaba calentando la voz (mi-mi-mi-miiiiii) pero una mirada admonitoria de la sobrecargo del vuelo me disuadió de representar una nueva Antología de la Zarzuela en el aire.

Y es que en su mirada me parecía ver reflejado este pensamiento:

- Será que no ha sufrido ya esta gente lo suficiente con tanto retraso.

Eso y una generosa cantidad de rimmel (que es como lo del transfer, ahora que lo pienso), y es que ya se sabe que las auxiliares de vuelo no son parcas en maquillaje.

También me paró que eso de que cante yo zarzuelas en público (ni en privado) es, como ya he dicho, completamente falso. Aunque la verdad, si me pusiera yo a cantar con tono engolado "La del manojo de rosas" también ayudaría a mi querida hermana, que ya os digo yo que el menor de sus problemas sería un poco de claustrofobia.

Incluso aunque fuera un mucho.

En fin, que decidí contarle, efectivamente, una película, o para ser exactos, una serie, que es más larga,  por si tardaba mucho en despegar aquello.

Una pregunta ¿Cuál hubierais contado vosotros? Mejor dicho, dos preguntas, porque hay dos categorías. Os doy unas cuántas opciones.

Extranjeras (americanas, vaya)

a) Perdidos. 

Todavía no la ha visto, y si cientos de miles de espectadores del mundo entero estuvieron en vilo con la dudosa viabilidad comercial de la iniciativa Dharma y la cara de pasmao de Jack ¿cómo no iba a entretener a mi espectadora?

b) Breaking Bad. 

¡La mejor serie del mundo! ¿Cómo no se la iba a contar?

c) Scandal.

Vale, no es muy buena, pero con tanta vuelva y revuelta, me daba para varios viajes transoceánicos.

d) Anatomía de Grey.

Cuando llegamos a Barajas, los protagonistas se habían enrollado ya hasta con los de la cafetería.

e) Cómo defender a un asesino.

De paso, le sirve para aprender a hacerme la defensa legal por si algún día me da por ahí.


Españolas:

a) Vis a vis.

Confiaba en que la trama la atrapara tanto como a mí que me meto tanto en la intriga, que hasta se me olvida lo poquísimo que me interesa lo rápido que al parecer se quitan esos sujetadores reglamentarios.

b) Allí abajo

Vale, tiene la mayor cantidad de tópicos tontorrones por minuto de emisión, pero se trataba de contar algo ligerito y fácil de digerir.

c) Granjero busca esposa.

Por no ser, no es ni una serie, pero pensé que todos esos espacios abiertos le vendrían bien ¿No?

d) Cuéntame cómo pasó.

Ideal para vuelos largos, no me lo negaréis. Eternos, diría yo.

e) Bajo sospecha.

Cuando llegamos a Barajas, mirábamos de soslayo hasta a la azafata rubia y al azafato con esclava (ya he dicho que la compañía era italiana ¿no?)


Escoged, escoged las vuestras, y el que acierte ambas dos, es una por categoría, podrá escoger el tema de una próxima entrada. Premio este que a la mayoría de la gente no le hace la más mínima ilusión, pero a mí me saca de un apuro.