sábado, 27 de junio de 2015

Presentación en Sociedad de la muy noble Miss Edwina Locke

Amigos míos, prestadme atención, os lo imploro, he de comunicaros varias magníficas noticias:

1) Aún os podéis apuntar al sorteo de los dos ejemplares de "Las pequeñas mentiras", merecido premio La Trama de novela negra y obra de una lectora del blog, Laura Balagué.

2) Aún os podéis apuntar al Club de Lectura de Edwina, que comienza el lunes 29 de junio (si os apuntáis más tarde, tranquilos, que no se lo diré a nadie) y de paso, apuntaros al sorteo de dos ejemplare de "Confesiones de una heredera con demasiado tiempo libre" (Edwina para los amigos), merecido... ¿libro? y obra de la autora de este blog, servidora de Dios y usted.

3) Ya somos 90 miembros en el Club de Lectura, noventa, ninety, quatre-vingt-dix ...
Quatre
Vingt
Dix
Hay quién dice que los franceses fueron invadidos durante la Segunda Guerra Mundial porque sus comunicaciones militares por radio no eran muy ágiles cuando se trataba de explicar posiciones, batallones y otros datos numéricos.

Falacias y más falacias.

4) Que por fin, nuestra querida Edwina ¡hará su presentación en sociedad!
Y lo hará por todo lo alto: el próximo viernes 3 de julio a las 19 horas en La Casa del Libro de la Gran Vía de Madrid.

Sé que ha tardado un poquito, pero es que organizar una puesta de largo de una señorita tan importante no es fácil, no os creáis.

Así que el que esté en Madrid, el viernes que viene, que no lo dude y venga a La Casa del Libro a conocernos a Edwina, a servidora y a un gran número (o eso espero) de nobles damas y caballeros que ahí se darán cita.

¡No faltarán los sándwiches de pepino!

¡Bueno vale, sí que faltarán!

Y como primicia a todos mis lectores (los tres) os puedo decir ya cómo será la presentación en sociedad de Edwina. Sí, sí, yo lo sé ya, sin esperarme al viernes, ni nada

En realidad algunos os acordaréis porque lo conté hace tiempo y después, el viento se lo llevó, pero ahora, como una primicia (repetida) mundial, os ofrezco la primera carta de Edwina (de Edwina-Edwina, no de "la otra") en la que cuenta cómo fue (irá?) su presentación en sociedad.
Mi querida amiga,

¡Por fin se ha producido mi presentación en sociedad! Tengo que contarte todos los detalles porque esta es, sin duda, una de las ocasiones más memorables en la vida de una jovencita. A mí, por lo menos, se me han hecho eternos estos dieciséis años hasta que ha llegado.

Los preparativos para mi gran noche comenzaron horas antes, cuando todo un ejército de criadas y familiares femeninos vinieron a resaltar mi belleza natural por medio de todos los afeites, lazos y postizos habidos y por haber. Al principio me resultó incluso divertido. Tres horas más tarde, algo menos. 

El pelo me tiraba horriblemente del moño que me hicieron y además la joven segunda doncella que me hizo los bucles me quemó tres veces la oreja izquierda. Lo último que pude oír por ese lado fue a mi tía diciendo “Mary, guarde los pendientes de la abuela, que creo que no van a hacer falta.” 

Cuando por fin llegó el momento, hice mi entrada triunfal bajando la escalinata con majestuoso porte, setenta horas de trabajo de fina pasamanería encima y sorda de un oído para toda la vida. 

A mi paso (o eso me pareció) se oyó un oooooh de admiración, bueno quizá el oooooh no era de admiración, sino porque parecía una lámpara de araña.

¡Qué noche, querida! ¡Qué noche! No paré de bailar en toda la velada, ora con un conde, ora con un duque, ora con un señor que no tengo ni idea de quién era pero con el que me cruzaba cada dos por tres.

Y todos aquellos jóvenes se interesaban muchísimo por mí y no paraban de hacerme sutiles preguntas como “¿Cuántas libras anuales diría que consideran sus tíos que es lo adecuado para dotar a una jovencita tan encantadora como usted? Así, por hablar de algo.”, “Esos pendientes de diamantes ¿Son suyos?. Por lo menos el de la única oreja que le queda.”

De todos mis pretendientes que ese día surgieron, Freddy Ploverhead es sin duda el más incapaz y, por lo tanto, mi favorito.

Cada vez que mi tío y tutor, Lord Worthington, veía que le prometía los siguientes dos bailes, se lo llevaban los demonios. A mi tío, se lo llevaban los demonios y a mi tía, sus compañeros de partida. 
Que a ella su familia le preocupa como al que más, pero siempre dice que cuando juega al whist, le importa más un séptimo punto que una sobrina primera y que un segundo marido. 

Pero mi tío no ha olvidado a Freddy, y desde aquella noche nos ameniza todas las comidas negándose en redondo a permitir mi boda con semejante botarate. Lo sé porque con el bastón que le regalamos las últimas navidades se dedica a dar golpes contra la mesa (de fino repujado continental) mientras grita:

- No te casarás con ese bo-ta-ra-te. 

¡Ay, cómo voy a echarlo de menos el día que me case y deje esta humilde mansión de quince habitaciones que es mi hogar! 

En esas ocasiones yo me levanto de la mesa, me llevo un pañuelito a la cara con mucha afectación, estiro el brazo izquierdo todo lo que puedo para disimular que me sale chepa con los vestidos que me cosió la segunda doncella (que a este paso, no llega a primera, eso si llega al verano), y llorando digo:  “Pues me mataré.”

O "me meteré en un convento", o cualquier otra pamema que se me ocurra en ese momento, y abandono el comedor con grandes suspiros. Intentando siempre que estos arranques de dignidad herida coincidan con el día que la cocinera, Mrs McGalaway, prepara su pudding de morro relleno de riñones.

Tuya por siempre, o hasta que tenga un marido del que ocuparme,
 Edwina 



lunes, 22 de junio de 2015

Más sorteos, más club, más "de tó"

Mientras os apuntáis al Sorteo de Las Pequeñas Mentiras de Laura Balagué os recuerdo que queda una semana para apuntarse al Club de Lectura de Confesiones de una Heredera con Demasiado Tiempo Libre.

Así que para celebrar tan magno acontecimiento, creo que por fin ha llegado el momento.

Sí, ya va siendo hora, voy a ¡¡¡Sacar la Sidra el Gaitero!!

Bueno, y por fin regalar mi libro, que ya iba siendo hora.

Así que entre los que se apunten habrá un sorteo de dos ejemplares.

Además, se darán puntos por
+2 puntos por anunciarlo en facebook
+2 puntos por anunciarlo en twitter

Sus dejo que me voy de vacaciones, por eso no podré contestar comentarios, etc... pero ya veremos los apuntados al club y ¡¡Sacaremos la sidra...vale, jo, ya lo dejo


miércoles, 17 de junio de 2015

Regalitos y una invitación

"Harry se despertó con ese pertinaz martilleo en las sienes que sentía últimamente por las mañanas. 

O a las cinco de la tarde, como ahora.

La visión borrosa de las botellas de bourbon vacías que aparecían desperdigadas por el suelo de su apartamento, le dio la explicación. (Se nota que este tipo es detective, vamos bien)

Se incorporó a duras penas y se dirigió a la nevera de su apartamento, donde solo encontró tres cervezas y medio envase de comida china comprada -hace más tiempo del que podía recordar- en el restaurante de Madame Cho, el establecimiento más sórdido de todo Chinatown. 

En realidad, a dos manzanas de su casa había un restaurante asiático mucho más barato, con mejor comida y que cumplía escrupulosamente con todas las normativas de sanidad, pero dejó de ir al comprobar que no disponía de ningún callejón trasero en el que le pudieran abordar un grupo de mafiosos chinos con aviesas intenciones.

Se bebió una de las cervezas de dos tragos y encendió un cigarrillo. El desayuno de los campeones. (Irónica, muy bien María del Carmen, el Cosecha Roja es tuyo)

Después entró en el cuarto de baño, el espejo le devolvió la imagen (Ahí te he visto Maripili, eso sí que ha quedado profesional) de un tipo al que a duras penas reconoció: barba de cinco días, rostro macilento y el ojo derecho amoratado e hinchado, tanto que apenas sí podía abrirlo. 

Era la tarjeta de visita que dejaron anoche los matones de Joe El Cangrejo (Nota: ¿¿este no es uno de los malos de Mortadelo y Filemón??)

Recordó a duras penas que después de que los dos ex-boxeadores que le hacían ese tipo de recaditos al Cangrejo le utilizaran como saco de boxeo (Bien traído Maria de la Encarnación, porque como eran boxeadores...) bebió todo el whisky que pudo hasta quedar inconsciente. (Nota: ¿este hombre no debería estar ingresado en la UCI?)

Miró al tipo del espejo a los ojos (bueno, al ojo ¿no?) y se dijo a sí mismo en voz alta:
- Jo, macho, ahora a ver cómo hago que la rubia explosiva de turgentes carnes (hay muchas turgencias en estos libros) se lancé a los brazos de este despojo humano." (Nota: me parece que me he perdido)

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Como veis, parece que que mi primer comienzo de novela negra está encontrándose con algunos escollos en su camino, además de con una colección de tópicos más larga que "El Tiempo" de Televisión Española.

Quizá debería intentar otro estilo pero sin salirme del género. No sé, novela policiaca en plan ... A ver qué os parece esto

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"- Y el asesino es... el mayordomo -exclamó el teniente Simpleness con acento triunfal, al tiempo que señalaba al imperturbable sirviente que aún mantenía la bandeja de los cóctels en las manos con gesto profesional.

- Lamento tener que disentir con usted, mi querido Simpleness, es imposible que fuera Jenkins -le interrumpió Mr Owl con una sonrisa bailándole en los labios.

Ahora que había conseguido la atención de todos, Mr Owl comenzó a limpiar su pipa con mucha ... pachora (Nota: buscar sinónimo de "pachorra" que cuadre en una mansión británica).

- ¿Podría solicitarle que aclare esa afirmación? -le preguntó gentilmente la anfitriona de la mansión, la duquesa de Host.

- Por supuesto -respondió Mr Owl, pero continuó con su labor de limpieza que, por el tiempo que le requería, no se había realizado desde los tiempos en que la reina Victoria aún no se había puesto de largo.

- ¿Y podría solicitarle que lo haga antes de que se enfríe el asado? Porque a mí, tener un cadáver en medio del salón no me inquieta excesivamente, pero detestaría tener que hacer esperar a la cocinera, que ya saben lo difícil que es encontrar buen servicio hoy en día...

Un murmullo de aquiescencia se oyó en la sala. (Nota: buscar si aquiescencia significa lo que creo que significa)

- Sí, sí, si fuera usted tan amable...por favor. -interrumpió Miss Goodgirl la deliciosa sobrina de los duques, una jovencita de mejillas sonrosadas y candor en la mirada que había ido a pasar el fin de semana al campo con sus tíos, y ahora se debatía sobre si debía vestirse para la cena, o no, porque la aparición del cadáver suspendía la etiqueta. 

Algo que lamentaría terriblemente, porque había traído el vestido perfecto para la ocasión, y que un deceso fuera de programa le impidiera lucirlo daría al traste con una planificación de semanas. 


- Venga, amigo, no sea tímido -exclamó Mr Foreinger, el joven y alegre piloto de carreras americano que con su vitalidad y franca mirada se había granjeado la enemistad de todos y cada uno de los invitados en la mansión. 

Excepto de Miss Goodgirl que le llevaba lanzando lánguidas miradas desde el desayuno, sin que el joven americano reaccionara de ninguna manera.

Claro que no contaba con que en el Nuevo Mundo las caídas de ojos de alguien que se enfrenta a un plato de riñones a las ocho de la mañana no se suelen interpretar como inicio de un cortejo, sino como una clara aversión a las vísceras de buena mañana.

- Por favor, Mr Owl ¿Sería tan amable? -preguntó Sir Landowner, el inevitable pariente rico de la familia al que habían invitado al evento con la sana intención de que revisara su testamento si es que no estaban en él, o si ya figuraban, que no los sacara.

Sir Landwoner tenía tanto dinero como poca afición a gastarlo. De hecho su falta de prodigalidad había llegado hasta las palabras, y hacía años que no pronunciaba un solo predicado.

Mr Owl se seguía afanando con la preparación de su pipa.

- Si lo prefiere, puedo ofrecerle uno de mis cigarros puros, son de la mejor calidad y es posible que podamos resolver este acertijo antes de que empiecen a llegar los vecinos para preguntar por qué hemos invitado a un cadáver a pasar la velada -exclamó Mr Host, sin poder evitar un deje de rudeza en su voz porque el fin de semana estaba siendo un gran fracaso social, por no hablar de que le inquietaba la factura del tinte de esa alfombra sobre la que el finado había tenido el mal gusto de caer muerto.

La gente debería saber que no debe morirse en los salones ajenos, y menos aún, poco antes de la cena.

Su esposa susurró un "querido" al tiempo que le lanzaba una mirada recriminatoria, algo muy meritorio teniendo en cuenta que su refinada educación le impedía mover más de un músculo facial a la vez. (Nota: si hay versión en cine, preguntar si Nicole Kidman está libre)

- Por favor, caballero, explíquese -dijo ya con una manifiesta impaciencia el teniente, mientras pasaba el peso de una pierna a la otra, ya que nadie le había invitado todavía a tomar asiento y además comenzaba a sospechar que el mayordomo no le iba a traer ese jerez que le habían ofrecido.

Mr Owl cesó por fin su hercúlea misión de limpieza y miró uno por uno a todos los invitados entre los que no hemos mencionado a la señorita Amapola y a Mr Mandarino, y seguro de contar con su atención explicó lentamente:

- La razón por la que Jenkins no puede ser el culpable es que .... ¡El mayordomo nunca es el asesino!

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Vaya, a lo mejor tengo que trabajar un poco en la trama ¿No? Y es una pena porque por lo demás yo creo que me estaba quedando bien, y además un rato original.

Empiezo a pensar que la novela negra y policiaca no es lo mío, quizá debería dejárselo a los que de verdad lo hacen bien, a gente incluso que haya ganado algún premio, no sé... a algún lector de este blog.

Porque sí, amigos y amigas, una lectora (y comentarista) de este blog es la primera ganadora del Premio de Novela Negra La Trama, nuestra Niu de Mones, alias Laura Balagué (y no al revés).

Y a la flamante ganadora, en cuánto se le apagaron las llamas,  se ofreció a regalar a sus compañeros de dominación mundial (sí, también está en el ajo, guiño conspirador), dos ejemplares de la novela ganadora: "Las pequeñas mentiras".


Yo la he leído y le doy mi aprobación más entusiasta (yupiiiiiii), como podréis ver aquí y no soy la única: novela policíaca española de calidad, sin lugares comunes ni argumentos manidos ni detectives alcohólicos que aún recuerdan a su tercera ex-esposa.

Insisto: a mí una mujer que ha escrito "Carmen se contuvo, no le parecía el momento de pelearse con su cuñado. Eso podía esperar a Nochebuena", se merece todos mis respetos.

Bueno, y como para todos no hay, habrá que hacer un sorteo. Pero sin puntos ni zarandajas, ponéis aquí "Que sí, que me apunto ¿eh?" y ya está, apuntados quedáis.

Aunque claro, si lo anuncias en facebook, twitter, vuestros blogs, o la hoja parroquial de vuestro barrio, os lo agradeceríamos (ambas dos) con la más expresiva de las sonrisas (que no vais a ver, pero bueno).

Yo, por mi parte, espero que con estos presentes y dádivas perdonéis mi inexcusable ausencia en esta vuestra casa

Una cosa ¿si es inexcusable, cómo lo vais a perdonar? Y si es vuestra casa...  ¿qué pinto yo aquí?

Bueno, pues lo dicho, que os recomiendo el libro vivamente (no es peloteo, palabrita), y que si no consigo hacerme perdonar así, lo intentaré invitándoos al club de lectura de Edwina, que va a comenzar próximamente (29 de junio) en el Territorio Lector del feisbuk de Planeta.

¿Veis? Dominamos el .... planeta.... ¿Eh? ...

Vaya, me temo que este chistecillo sí que no hay quién me lo perdone.

Nota: este sábado 20 de junio, en Madrid en la cool librería Tipos Infames, Laura Balagué estará presentando su libro por la tarde. Id en mi nombre (que yo no estoy en Madrid!)

Nota2: El final del sorteo será el sábado 4 de julio (actualización tardía, lo sé)


domingo, 31 de mayo de 2015

Planeta 251

¿Qué queremos?
¡La dominación mundial!
¿Y cuándo la queremos?
¡AHORA!

¿Y no os daría igual que fuera el 13 de junio?

- Eeh, no sé... estooo ¿en qué cae?

- Cae en sábado ¿qué tal os viene que la dominación mundial sea en sábado?

- Yo es que los sábados tengo a los niños.

- Perfecto, te los traes a que tiren de la cola a Gerónimo Stilton.

- ¿Qué clase de dominación mundial incluye a Gerónimo Stilton?

- Una que se produce en la Feria del Libro de Madrid.

- Pues yo a quien tengo los sábados es a mi suegro, que solo quiere ver el fútbol.

- No hay fútbol, mi cuñado me ha hecho un detalladísimo estudio para que no coincidiera con ningún partido del siglo, de esos que hay tres en un mes.

- Qué graciosa, un chiste de cuñados.

- Que no, que ha sido mi cuñado, el del Drácula.

- Yo es que ya tenía una cosa, había quedado en invadir algún país báltico con unos amigos.

- ¿Cuál?

- Ni idea, es que no nos aclaramos de cuál es cuál.

- ¿Y a las siete creéis que ya habréis acabado? Porque es de 19 a 21 horas.

- ¿Y dónde es esto?

- En la Feria del Libro de Madrid, parque del Retiro, cuando acabéis podéis llevar al suegro a los columpios a que se entretenga el hombre.

A mí el Parque del Retiro me encanta porque es un lugar escogido para que confluyan todo tipo de historias y tipologías humanas en un crisol humano que ...

- ¿Lo cualo?

- Que es un sitio donde lo mismo te encuentras a unos haciendo tai chi que a otros bailando una sardana, que una familia de niñas vestidas a lo Celia y niños a lo Cuchifritín, que unos ecuatorianos haciendo un picnic que una novia haciéndose una fotos el día de su boda.

- Y el novio también ¿no?

- Eso depende en algunas bodas, parece que la novia se casa más.

- Y un tipo tocando las castañuelas acompañado de su mujer y su niña, y un señor con una pancarta que dice "Rajoy, mírate en el espejo" (que tampoco hay que desear el mal ajeno, hombre) y unos treintañeros que están aprendiendo a andar con patines.

Y una novia haciéndose una foto así como de escorzo para que se vea la espalda de su vestido de novia a unos dos metros de los inevitables adolescentes que se dan el lote, que los pone el parque, para dar ambiente.

- Anda ya.

- Que sí, que todo eso lo vi yo el otro día que fui a buscar mi caseta.

- ¿Y cuál es la caseta?

- Pues estoy muy contenta porque tiene nombre de película de ciencia ficción de culto de los cincuenta: PLANETA 251.

Bueno qué ¿os venís a dominar el mundo?

- No sé, tendría que mirar mi agenda.

- Una pregunta ¿cuántos exactamente tenéis agenda?

-Yo.

- Y yo.

- Yo también ¿eh?

- ¿Y quién la mira alguna vez?

-...


pd1. ¿A que me ha quedado sutil lo de la negrita?
pd2 Psst, Loque, una cosa ¿llevo la Sidra el Gaitero?

domingo, 26 de abril de 2015

Por qué salgo tan seria en las fotos

Quiero disculparme públicamente por no haber actualizado el blog desde hace tanto tiempo, y os pido disculpas a vosotros, los buscadores de soluciones para arreglar el cocodrilo sacamuelas e ingeridores de KH-7, pero os juro que estos últimos di... seman... meses, han sido una locura.

Pero no una locura en plan "los locos años veinte", sino en plan "he visto a la Virgen (y me ha dicho que me drogue)".

Y es que lo más agotador de publicar un libro no es, con mucho, escribirlo, sino todo lo que lo rodea. Empezando por tener que corregir las famosas galeradas.

Digo "famosas" por si alguno las conoce, pero vamos que yo ignoraba lo que eran hasta después de corregirlas y todo. La verdad, yo las únicas galeras son esas en las que remaban Charlton Heston y que dieron a origen a la famosa frase "cómo nos hemos puesto en las galeras" (chato).

Pero resulta que no, que en realidad son una maqueta del libro completito con la configuración final de las páginas, los dibujines (que en el caso de mi libro son muchos), el índice, los agradecimientos ¿¿habéis visto los agradecimientos de mi libro, oh, lectores de mi blog??, etc...

Otro tema importante es que tienes que mandar una foto tuya, a ser posible posterior a la de la Primera Comunión cosa que en mi caso, era un alivio, la verdad.

Y me dije ¿Que necesito un fotógrafo? Yo conozco UNO!!!

Sigo desde hace años el blog de UNO muy bueno, veremos si me hace un hueco en su agenda y precio de amiga, seguidora de blog, o persona que tuvo que hacer la primera comunión vestida de monjita, lo que sea más económico.

Creo que después de estas sutiles pistas (y los más sutiles enlaces) ya sabréis quién es, y os ruego encarecidamente que visitéis su blog porque merece la pena. Palabrita.

El viernes por la tarde tenía que venir un mensajero a traerme las galeradas de (a)marras (esto es un chiste marinero aunque no lo parezca, ni marinero, ni chiste, lo sé), pero ahí no apareció nadie y no hace falta que diga que el tiempo que tenía para remar era el fin de semana ¿verdad?

¿Y que ese sábado había quedado ya para hacerme las fotos? ¿Y que no podía cambiarlo?

Breve cronología de los hechos:

- Viernes 20:45. Me da un jamacuco al darme cuenta de que se mensajero ya no va a llegar (desde lo de Bermudo no llevaba tan mal una espera)

- Viernes 20:50. Llamo a mi editora (que no sabe lo que es el tiempo libre) y dice que tiene otra copia en casa y me la puede llevar el sábado a algún sitio donde quedemos.

- Sábado 12:00. Después de una lucha titánica con unas sombras de ojos salgo escopetada esperando encontrar un taxi, porque he quedado con Uno (y si se quieren venir los demás, que se vengan) para que me haga los fotos a las 12:30 y con mi editora un cuarto de hora antes, para que me dé las galeradas.

Las víctimas de tan singular batalla son: unos pantalones de pijama, una toalla (antes) blanca, el baño que da miedo y mi amor propio después de descubrir que no estoy capacitada para realizar una tarea que es capaz de completar hasta una participante de Hombres, Mujeres y Viceversa.

Y no es que no me supiera aplicar las sombras correctamente, que tampoco, es que era incapaz hasta de abrirlas.

Sí, estoy avergonzada, pero no sabía cómo se abría eso porque tenía una tapa que era así cómo, que se abría así como... bueno, no sé cómo se abría, pero yo seguí el único que conozco, tirar a lo bruto y la sombra, enfadada porque la despertaran a lo bruto, me atacó saliendo despedida y cayendo en el pelo que me quedó lleno de brillitos.

- Mira, ahora sí que soy una escritora brillante.

- Sábado 12:10. Conozco al único taxista cartesiano de Madrid.

- Sábado 12:15. Sigo preguntándome si realmente he conocido a un taxista que habla de Descartes en vez de escuchar la Cope, cuando, llego a tiempo a mi primera cita consecutiva. En cuánto llego veo que tengo dos mensajes

El de mi editora dice "Llego un poco tarde"

El de Uno dice "Ya he llegado".

Oh, no, yo no envié mis naves a luchar contra los elementos, ni a mis galeras tampoco.

- Sábado 12:45. Cuando voy a pagar descubro que llevo 2,50 € en total, y le tengo que pedir a mi editora que pague ella el café para poder invitarle a él a algo, rezando para que sea realmente poco.

- Sábado 12:50. Consigo llegar 20 minutos a mi cita con la persona que amablemente se ha ofrecido a hacerme las fotos. Se me cae la cara de vergüenza, hecho este que dificulta mucho la realización del reportaje fotográfico.

- Sábado 13:10. Empiezo a posar, o a intentarlo porque descubro que soy incapaz de hacer absolutamente nada coherente con mi cuerpo o mi cara cuando me enfocan con una cámara.

Dios, ahora sé cómo se siente Marta Sánchez cuando le dicen que tiene que hablar.

- Sábado 13:15. Descubro que tengo menos gracia posando que Chabelita, nunca más criticaré a las modelos ni su afición malsana por beber agua.

- Sábado 13:18. Mentira... pienso seguir riéndome de ellas ¿acaso no es esa su contribución a la sociedad?

- Sábado 13:22 Buscando otra luz y otros escenario, nos movemos los dos, cargando la cámara, los abrigos y las famosas galeradas que parece que no, pero pesan lo suyo, sobre todo por los remos y los veinte tíos sin afeitar.

- Sábado 15:00 Después de unos veinte cambios de sitio, aunque no de gesto (aterrorizado) por parte de la modela, decidimos retirarnos, hartos de las quejas de los galeotes que preguntan "¿Queda mucho? ¿Cuándo llegamos?" cada cinco minutos y que echan de menos al tipo que marca el ritmo en el tambor.

- Sábado 15:20 Me despido, agradecida, del pobre Uno, y me dirijo a mi casa donde pasaré el resto del fin de semana revisando el libro a la carrera.

Mientras, los galeotes entran en el Metro deseando volver a estar encerrados en un espacio pequeño y mal ventilado, en busca del tipo ese que toca el tambor.

Nota final. A día de hoy, al del tambor todavía no le han encontrado, pero la última vez que les vi, perseguían a dos rumanos que tocaban "Bésame mucho" al acordeón.

Con qué intenciones, lo ignoro.

lunes, 23 de marzo de 2015

Mis otras vidas. Egipto y Roma

Dejaré durante cinco minutos de dar la lata con mi libro (porque yo he escrito un libro ¿eh? No corráis, de verdad, que ya lo dejo), para volver a contaros cosas de mi pasado, porque yo... yo he vivido muchas vidas antes de esta.

¿Que no os lo creéis? Eso es porque no habéis leído esta sarta de tonterías enlazadas sobre alguna época de la Historia.

En el antiguo Egipto

¿Viviste en el Egipto faraónico? ¿De veras? Debió ser alucinante ¿no? Con tanta cultura, el imperio y los grandes monumentos ....

Pssssiii bueno la verdad, de todo eso no me enteré hasta séptimo de EGB, porque francamente, yo era de familia campesina y aquello nos pillaba un poco a trasmano.

Nosotros vivíamos pendientes del Nilo, y de un dios que hacía que el río creciera un año bastante como para dejar suficiente limo para cultivar, y otros cinco años, más bien nada. Es que los dioses egipcios eran muy caprichosos y se entretenían jugando a esas cosas, al principio se lo pasaban pipa jugando con el "cocodrilo sacamuelas", aunque después se les estropeó a todos, y como no sabían cómo arreglarlo, les dio por lo del limo.

Así que vivíamos del limo y una cosa os digo, el limo no pa'lujos, en concreto para el lujo de comer, pues no daba.

Y así íbamos pasando penurias mi santo, los churumbeles y una servidora, que me gustaría decir que me acuerdo de sus nombres, pero ha pasado mucho tiempo y la verdad es que no me acuerdo, aunque de vez en cuando, haciendo un crucigrama, me parece que sale alguno.

Hasta que un día a mi marido le salió un trabajo buenísimo en "el ladrillo". Para ser exactos con unas piedras enormes que tenía que acarrear con cuatro tipos más, y que se utilizaban para construir una pirámide que estaban haciendo a unas cuantas leguas de distancia.

¡Qué alegría el día que supimos que iba a dejarse la piel haciendo pirámides! De verdad, nos tenías que haber visto, toda la familia bailando como locos, así de perfil (lo siento, tenía que decirlo) con una música ... la música no os la puedo describir con exactitud, pero era sorprendentemente parecida a la de la taberna de la Guerra de las Galaxias.

Estábamos tan entusiasmados que pasaron tres meses hasta que nos dimos cuenta que los vecinos nos habían colocado a dos de sus hijos disimuladamente, para que nos los lleváramos con nosotros.

A partir de ahí la vida nos fue mucho mejor, comíamos todos los días y bebíamos cerveza del tiempo, que sabiendo el tiempo que hace en Egipto ya os podéis imaginar cómo es.

Yo, la única queja que tenía del trabajo de mi marido es que por las mañana les entregaba a un fiel esposo y padre responsable, y todas las tardes me devolvían a un homínido que miraba a las hembras de la especie como si no hubiera visto a una en diez años y que se pasaba ladrando cosas como "jamona" (entonces era una expresión de lo más moderna, aunque algo incomprensible, la verdad) durante por lo menos media hora.

Después se le pasaba y volvíamos a ser una familia feliz que disfrutaba de su prosperidad y que veía crecer a sus hijos, soñando que algún día se deslomarían arrastrando piedras por ahí como su padre, si tenían suerte.

No nos fue mal aquella vida, tuvimos bastante suerte porque a mi marido no le aplastó un bloque de piedra de esos hasta los 25 años, y yo llegué a vieja, no recuerdo bien la edad, pero creo que casi-casi llegué a cumplir los 30.

De esa vida me quedó el asco por la cerveza caliente, y la seguridad de que el pelo a lo Cleopatra me queda divino, aunque todos estos milenios (y han sido muchos), la verdad es que nadie ha estado de acuerdo conmigo, pero no pierdo las esperanzas.


La antigua Roma

¿Habéis oído hablar de las orgías romanas? Ya sabéis: comer y beber hasta el delirio saciándote de todo tipo de placeres mundanos. Pues yo me pasé una de mis vidas de orgía en orgía. ¡Como lo oís! Leéis... bueno, lo que sea.

Sí, en donde yo vivía no había más que orgías, oiga, que aquello era un no parar. Y no me invitaron ni a una sola, aunque fui a todas, y es que era esclava de un noble romano bastante disoluto.

Así que me pasaba la vida haciendo lo que se hace cuando vas a dar una fiesta en casa: te pegas una paliza antes a limpiar, y cuando se van los invitados, vuelves a limpiar como un psicópata, y mientras están ahí tampoco disfrutas nada, pensando todo el rato en si te van a dejar el triclinio lleno de cercos.

Y una cosa os digo: en las orgías mucho de posavasos, no eran.

Ser esclavo no es una opción laboral tan gratificante como puede parecer en un principio, aunque cueste creerlo, pero la verdad es que te podía tocar bastantes sitios peores que la villa de aquel patricio porque cuando tu amo y sus invitados están semi-inconscientes el 90% del tiempo, cierta toga ancha sí que se nota que hay con el servicio.

Al principio de la fiesta, nos comportábamos muy seriecitos, era esa fase de la orgía en que los invitados aún se acordaba de su propio nombre y hasta conservaban el dominio parcial de sus extremidades inferiores, cuando aún parecía que escuchaban la lira tocar aquellas melodías tan alegres.

No podría citar títulos, pero había una sorprendentemente parecida a la música de la taberna de la Guerra de las Galaxias; pero al cabo de media hora ya hacíamos nuestra voluntas, y al final de la noche hasta nuestra voluntatis y todo.

Claro que hasta que llegaba ese momento siempre había que andarse con ojos con los invitados que alargaban mucho la mano cuando servías cerca de ellos, pero todo se solucionaba si les hacías un regate rápido al tiempo que decías aquello de "Esas manos,  que van al panis."

Que ya entonces era un clásico (y nunca mejor dicho).

¿Que a qué se dedicaba mi amo cuando no estaba de resaca? Pues no sabría decíroslo porque al fin y al cabo no era algo que me incumbiera mucho, pero sí que recuerdo que se traía unos tejemanejes con las bandejas de plata, que siempre estaba que si vendiéndolas, comprándolas, subrrogándolas.... No sé, así se entretendría el hombre, digo yo.

En fin, que así era la vida en la casa de Cayus Pervertidus. ¿Que si le llamábamos así? No hombre no, a la cara no. De hecho, según el día, le llamábamos cosas mucho peores, que no citaré ahora.

¿Su nombre auténtico? Ah, pues ni idea, a ver si os creéis que yo me acuerdo de los nombres de todos los jefes que he tenido a lo largo de la historia, aunque lo que sí os puedo decir es que al final a la mayoría los termino llamando igual...

De lo que sí me acuerdo es de que casi todos mis compañeros esclavos se llamaban Stico, lo que dificultaba enormemente la comunicación entre nosotros, aunque era sumamente cómodo para aprenderse el nombre del nuevo de turno.

De aquella vida me quedó la manía a la frasecita esa de: "El romano, que al esclavo manumite y a la esclava, mete mano"

Que me sigue haciendo la misma gracia, más o menos, ahora que hace dos mil años. Siglo arriba, siglo abajo.


Para Isi y su valiente lucha con el Derecho Romano

lunes, 2 de marzo de 2015

Ha llegado el día de la dominación mundial, vale mentira que será mañana

Amigos, compañeros, seguidores, conocidos y alguno que haya entrado en el blog para averiguar si es malo ingerir KH-7 (que no es por nada pero yo diría que bueno-bueno, lo que se dice bueno, no es), ha llegado el día.

Ha llegado el lunes.

- Mujer, eso no es para anunciarlo, como mucho, para lamentarlo.

Es que lo importante no es el lunes, es mañana que es martes.

- Martes, sí, muy bien, ya te has aprendido los días de la semana? Qué mona, el día menos pensado nos sorprenderás sabiéndote los meses del año, es un poco más difícil, pero si te esfuerzas y te pones a ello...

Martes, tres de marzo.

- ¿Ves? ¡ya te sabes los meses! Sabia que si te esforzabas....

Y el tres de marzo va a comenzar la dominación mundial.

- ¿Hace mucho que no te revisan la medicación? Porque a lo mejor sería conveniente, no?

Sí, amigos, ya ha llegado el día de la dominación mundial, o mejor dicho, empieza mañana tres de marzo, porque mañana ¡¡Edwina publica su libro!!


A ver, a ver, explicación para los que no sepan quién es Edwina: hace muchos, muchos años, una jovencita recién salida del internado comenzó a recibir las cartas de su amiga del colegio, que - siendo sinceros - era un pelín pesada.

Corrían los primeros años del siglo XIX y las jóvenes de buena familia tenían como principales ocupaciones hacer visitas sociales, ir a bailes, comprarse sombreros y sobre todo, buscarse maridos. Bueno, con uno les bastaba, y a veces hasta les sobraba y todo.

¿Y que qué pinta esa muchacha en este blog? Pues nada, que llegaron sus primeras cartas a mis manos, hace ya unos añitos. Al principio llegaba una de vez en cuándo, y algunos seres humanos me decían "Por qué no las recopilas todas y escribes un libro?"

Y llegó el día, mucho tiempo después, en que me dije "Anda, pues sí, es verdad, podía escribir un libro"

Y esto es lo que pasa, niños y niñas, cuando te ponen garrafón en los bares cuando eres jovezno, que una mañana te levantas y decides que tú estás capacitado para escribir un libro, nada más y nada menos.

Ya, ya sé que en mi caso solo tenía que recopilar las cartas que recibía Edwina, pero ... tampoco era tan fácil. ¡No os hacéis una idea de lo difícil que es recopilar cartas de otro, sobre todo si te has inventado su existencia!

Y después pasaron muchas cosas: mudanzas, trabajos, horarios , lesiones (del portátil), lesiones (mías)...

Pero por fin, un día acabé, o eso me creía yo, e hice un hatillo con las primeras cartas, atadas así, con una cintita azul, muy mona, a unas cuántas editoriales, al tiempo que me preguntaba si en el correo que me escribirían me pondrían "Agradecemos mucho su interés pero lamentablemente no entra dentro de nuestra línea editorial" o "Nos alegra poder informarle de que existe una increíble variedad de intereses que una persona como usted está capacitada para llevar a cabo con éxito, aunque ninguno de ellos está relacionado con la literatura".

Pero en un plazo sorprendentemente rápido, recibí un email de una editorial, pequeña eso sí, pero con entusiasmo y ganas para afianzarse en el mundillo. Espasa, quizá os suene.

Creo que leí el correo unas cinco veces buscando un "lamentamos" en el texto, pero no lo encontraba. Algo extraño pasaba, las palabras se reordenaban y por mucho que las leía, solo veía que me pedían que enviara el original entero. ¿Cómo podía ser? Después estuve un rato pensando cómo un bromista podía haberse creado un correo con el subdominio "espasa.es", pero nada, no se me ocurría.

Y, aún más sorprendentemente, unas dos semanas más tarde, me llamaron por teléfono y yo pensé "¿Para decirte lo de la línea editorial y el lamentamos ese, no me llamarán, no? "

Tampoco era muy previsible que no me pidieran que cambiara mucho lo ya escrito, ni que quitara cosas, en realidad lo que había que hacer era engordar, engordar mucho a Edwina, que estaba muy flaquita, y otra cosa no, pero a mí engordar se me da.....

Y por eso, queridos amigos, he tenido este querido blog mío tan abandonado, porque la dominación mundial exige sacrificios, y doblar las páginas de un libro en dos meses, más aún!

Pero ya está aquí, ha llegado, con su portada, sus dibujitos, sus ojitos, sus manitas y su boquita que dice "Mamá" (bien pensado, no sería mala idea lo de revisarme la medicación).

Pero criar a una criatura (espera, cria... ¿venía de eso?) es muy sacrificado y exige grandes sacrificios (hoy estoy que me salgo con la adjetivación, no me extraña que haya escrito un libro) y el menor de ellos no es, sin duda, ir a una reunión de padres y madres de alumnos, por mucho que hayan intentado darle el aventurero nombre de (h)ampa, a ver si así...

En mi caso, no voy a permanecer más en el economato, como a mí me gustaría, aunque he tenido que hacerlo con una pequeña trampa, veréis: como algunos sabréis, mi verdadero nombre
es Mujer de Incontestable Belleza que fascina a los hombres y a mujeres, por igual, con el fulgor de su mirada.

- ¿Lo qué te llamas?

- Eso, Loque está bien

Pero me dijeron que Mujer de Incontestable Belleza que ... no era comercial (vete tú a saber por qué) y hemos escogido un nombre anodino a la par que ... bueno, es que pasó en diciembre, no sé si se va a notar, un día que había llovido y ... En fin, en los enlaces lo veréis, pero podéis seguir llamándome Loque o insisto, Mujer de Incontestable Belleza (este último de verdad que no entiendo por qué no me lo dice nadie)

También veréis una foto, pero ¡¡no hagáis ningún caso!! Una vez más mi belleza era demasiado... incontestable y me recomendaron que pusiera a alguien más anodino en la foto, y al final pusimos el de otra autora que por el gesto que tiene, se ve que va a publicar "El acuciante problema de la ejecución de hipotecas en España", porque vamos, que me vais a decir que esa mujer ha publicado un libro de humor!

Vale, quizá no está tan seria, a lo mejor el libro era "El acuciante problema de la ejecución de hipotecas en España, tiene solución".

En definitiva: el libro va a estar mañana mismo en librerías "físicas" y virtuales, en papel y electrónico, y si queréis también, os lo escribo en pergamino (bueno, casi mejor que no).

Si no lo encontráis en una librería y lo queréis encargar, os lo llevarán de mil amores (como cualquier otro, la verdad sea dicha). Si lo preferís comprar por internet, no tenéis más que poner "Confesiones de una heredera con demasiado tiempo libre" en Google y os saldrán un montón de enlaces, además de tenerlo en electrónico, claro.

Aunque no os lo recomiendo en electrónico porque ha quedado monísimo con mucho dibujito y mucho piruplín, que qué es un piruplín? Pues vais a tener que comprar el libro para saberlo!

Como veis a mi niño le cambiaron el nombre en el registro, pero en casa seguimos llamándole Edwina.

Además de eso tenemos una lectura conjunta en marcha, que organizan estos dos magníficos blogs, espejo de los blogs literarios del mundo-mundial, y un sorteo, y un feisbuk, y ... otro feisbuk también, ea, tirando la casa por la ventana!

Ay, yo haciéndome un facebook, con lo que había renegado ¡lo que no se haga por los hijos!

En definitiva, que la dominación del mundo está aquí! Del mundo editorial, lo sé... de momento.

Enlaces variados

Para apuntarse a la lectura conjunta y/o al sorteo del libro en FromIsi y en Mónica Serendipia
Para ver que no me lo he inventado todo, aunque resulte rarito, la página de novedades de Planeta donde podréis llevaros el banner para vuestro blog, o lo que sea.
Para comprarlo hay muchos sitios, por ejemplo aquí.

¡¡Esparced la palabra por el mundo!! Y como recompensa a vuestra paciencia, un documento gráfico único en el mundo, una imagen exclusiva de la auténtica autora de las cartas!



Nota: el documento gráfico de valor incalculable (por eso no se lo he pagado) es cortesía de Uno.

domingo, 15 de febrero de 2015

El caballero andante. Y tanto

El 2015 sigue siendo el año de las revelaciones y en esa línea, aquí viene una confesión. Me cuesta reconocerlo pero allá va ¿Os acordáis que hace unos meses os dije que mi tercer marido (o así) me decía mucho aquello de "Hace frío Josefina pero pronto llegaremos a Moscú"?

Pues, os va a sorprender pero esa entrada... contenía una mentira. Bueno dos.

La primera: nunca me llamó Josefina, me llamaba (allá va) Marijose. Que parece lo mismo, pero me vais a decir que queda igual de bien decir "Hace frío Marijose, pero pronto ..."

La segunda: no fue mi tercer marido, ni el cuarto. Fue el .... bueno, que no me acuerdo de qué número de marido hacía, es que ... he tenido tantos a lo largo de la Historia que no sabría deciros.

Me da vergüenza reconocer que no tengo ni idea. Aunque siendo sinceros a día de hoy tengo otros temas en la cabeza que me inquietan más, la verdad. Pero mira, he pensado una cosa, yo os voy contando mis vidas, en unas he estado casada y en otras no, y me ayudáis a contarlos ¿Queréis ayudarme?


España. Edad Media.

Corría el año de gracia de nuestro señor de mil doscientos... bueno, bueno, tampoco vamos a entrar en detalles que una señorita nunca habla de su verdadera edad.

Entonces vivía en uno de los muchos castillos que aún existían en el reino de ... mejor no dar datos concretos. Era yo de noble cuna, y mi casamiento fue acordado con otra noble familia, llenando de gozo a mi augusta familia, y a mí misma que pensé que así dejaría de bordar en mis aposentos esperando al caballero que me desposase.

Mis nupcias fueron celebradas por todo lo alto en el castillo que comimos capón, cerdo, cordero y aves variadas. En definitiva, que esquilmamos la fauna de media Castilla. Incluso a los siervos se les dejó participar de tamaño evento repartiendo un par de pollos entre los doscientos y trescientos vecinos de las aldeas de la zona. Estuvieron celebrándolo durante horas, aún lo recuerdo.

Después del banquete, se tocó y bailó alegremente. Por cierto que no os fiéis de las películas de época y los historiadores, aunque a veces sonaban cosas aburridas, también sabíamos divertirnos y cuando era un momento alegre, lo celebrábamos con música de lo más marchosa. En concreto recuerdo perfectamente cómo, ya algo mareada por el vino, me remangué las sayas un poco más de la cuenta mientras todos bailábamos una música sorprendentemente parecida a la de la taberna de la Guerra de las Galaxias.

Sin embargo, poco después de aquella fecha feliz, mi reciente esposo me comunicó que en breve debía partir para hacer frente al moro, que se ve que se había vuelto a poner muy levantisco. "Esperadme", fue lo último que dijo, y allá que se fue con su armadura, su caballo, su escudero, y unos veinte tipos más que aún se estaban reponiendo de la resaca de la mi banquete nupcial.

Yo me quedé esperando pues, esperando a mi caballero andante, día tras día, cosiendo acompañada de mis dueñas. Y sí, era tan divertido como parece.

Aunque me conformaba pensando que por lo menos eso me daba tiempo para acostumbrarme a decir sin reírme, ni poner caras raras "Te amo mucho, Bermudo mío", que no es tan fácil como parece.

Y venga a esperar y venga a esperar, y venga a mirar por las almenas y venga a mirar, y venga a decir a mis damas.
- ¿Es él?
- No, señora, es un árbol.
- Ah, me había parecido un caballo con su brioso jinete cabalgando hacia a mí.
- Sí, es igualito, yo había pensado lo mismo.

Al final resultó que sí que había ido al encuentro del infiel, bueno, para infiel él, que se había ido con una tal Zoraida a la que conoció en las lejanas tierras de Cuzcurita del Río Tirón, tres pueblos más abajo del mío, de donde jamás había pasado.

¡Que hasta me los encontré en un mercadillo un domingo! Ya sabéis, en un mercadillo medieval, que no sabéis qué mal lo pasábamos en aquella época cuando queríamos comprar algo diferente a pendientes y tu nombre grabado en un grano de arroz.

Por eso en la Edad Media no había de nada.

Y allí estaban los dos, rodeados de unos niños que sin dudas eran hijos de mi Bermudo, porque eran feíiiiisimos.

Volví a mis posesiones tan furibunda que sin dudarlo, di esquinazo a mi séquito y entré, ciega de ira, en en los establos, decidida a que me hiciera suya (siempre me he hecho un lío con esta expresión, la verdad) el más bajo vasallo que me encontrara.

Idea esta de la que desistí a los treinta segundos, momento en el que salí corriendo del establo, porque ¿os hacéis una idea de cómo olía un palafrenero del siglo XIII?


De aquella vida me quedó la obsesión de andar buscando castillos por España, y lo poco que me gusta que me hagan esperar. Eso y cierta antipatía por los que se apellidan Bermúdez, que ya sé que no me han hecho nada, pero es que de vez en cuando, aún veo alguno que ha salido igualito-igualito que su tatarabuelo.


domingo, 25 de enero de 2015

Comienzan las escalofriantes revelaciones

Dije que este sería un año de grandes revelaciones. Y vale, lo de la capa española de Ramón García lo sabíamos todos, pero ahora algo más inquietante: Ana Obregón.

¿Que qué es lo inquietante? Bueno, ella misma para empezar, que haya vuelto a la televisión para seguir, pero lo que oculta, eso sí que es la leche, pero la leche condensada al baño maría.

Ana García Obregón es... una artista. Que sí, que de verdad, en serio. Pero una artista conceptual, pero muchísimo más radical que no sé, Yoko Ono, y digo ese nombre como podría haber escogido cualquier otro nombre de los cientos y cientos de artistas conceptuales que conozco, que conste. Como vosotros ¿Verdad?

Pues eso, que la Obregón se dedica a hacer performances, o mejor dicho, lleva toda la vida haciendo una. Sí, sí, ha creado un personaje ficticio, interpretado por ella misma, que va por el mundo diciendo que es actriz, bióloga, guionista, pianista, empresaria, presentadora y apicultora, si fuera preciso.

¿Ah, no? Que apicultora, no? ¿No era para eso el traje?

Inciso: no he encontrado documentos gráficos de las entrevistas en las que afirmaba lo del piano y empresaria, pero es que cuando llevaba un rato buscando en Youtube vídeos de Obregón, me he
empezado a preguntar qué estaba haciendo con mi vida y lo he tenido que dejar, presa de una crisis existencial.

Pues en realidad, todos estos años ha estado fingiendo, haciéndose pasar por un personaje de ficción, poniendo a prueba la capacidad crítica de la gente. Yo que sé, una especie de Borat (dijo ella intentando que no se notara que no había visto esa película, ni piensa).

Siempre ha caminado al límite, poniendo a prueba la credulidad de la gente, pensando más de una vez y de dos, que esta vez la pillaban fijo.

Porque que la misma persona reúna en su filmografía una película con Bo Dereck, dos capítulos (vale, dos partes del mismo) del Equipo A y una película con Emilio Aragón cuando era Milikito, es pasarse un poco.

Pero nada, la gente no se dio cuenta y decidió subir las apuestas y hacerse guionista. Nada, siguió colando.

¿Productora? También coló. Y después presidenta del gobierno o no sé qué...

Todo muy raro, pero la gente se lo cree todo, nadie se dio cuenta del engaño.

Pensó entonces que si su extraña vida profesional no llamaba la atención, había que intentarlo por el lado de la vida privada. Esto es un extracto de su diario

"Primero, novia de un futbolista. Vale, reconozco que no fue muy arriesgado. Así que probé algo más loco.

Así que me he cansado diciendo que le hice una paella a Steven Spielberg, y lo único que he conseguido es que el director no haya venido nunca a España, por si acaso era verdad y no se acordaba.

Después fui subiendo las apuestas, haciendo (o inventándome) cada vez cosas más locas, pero la gente se lo cree todo. Por último dije... yo misma me asombro de a dónde llega mi audacia profesional ¡Que había sido novia de un príncipe!

Y ni por esas, siguen sin pillarme. Si lo sé digo que fue el de Beukelaer.

Pues a partir de ahora, cuando llegue a una entrevista, voy a decir, literalmente lo primero que se me pase por la cabeza, y alguien se dará cuenta."

Inciso 2: Qué ricas las galletas Príncipe, creo que ahora las han cambiado, pero siempre he pensado que venían del cielo, en concreto del cielo al que va el colesterol cuando está tan bueno.

Pues nada, la pobre no consiguió nada, y decidió sacrificar su cuerpo en el altar de la performance, motivo por el cual se ha realizado las más absurdas operaciones de cirugía estética que uno pudiera imaginarse.

Ahí, ahí es donde se ha visto su auténtico compromiso con el arte conceptual. Pocos, muy pocos, han llegado tan lejos para defender su arte. Pero nada, incluso todos esos sacrificios se han visto ensombrecidos por artistas más audaces como Reneé Zellweger que ha llegado al límite del límite... Esa sí que es una artista que lo ha dado todo por su arte: ha pagado a una mujer que no se le parece en nada para que se haga pasar por ella, y hasta salga con su novio y vaya a las comidas familiares (bien pensado... a lo mejor fue por eso) y ella mientras vive escondida por el resto de su vida.

Porque ¿no os habríais creído que era de verdad la misma mujer, verdad?


domingo, 11 de enero de 2015

Enero, mes del arrepentimiento

Sí, hermanos, no lo neguéis, ha llegado enero y nos ha traído a todos un bonito regalo: el arrepentimiento.

¡Confesad, confesad vuestros pecados navideños!

- Es verdad, es verdad, lo confieso, yo soy el que ha comido como un cerdo!

- No, es ese soy yo.

- Y yo, y ahora no puedo parar!

- Yo soy el que se ha comido cuatro cajas de "surtido navideño", primero lo que estaba bueno y ahora está comiéndose los roscones de vino ¡y eso que no me gustan nada!

-Yo soy el que juntó la kurda de nochevieja con la de año nuevo y eso que todavía no se le había pasado la de nochebuena. Y el alcohol ha matado la parte del cerebro que controla el habla actual y ahora solo puede decir palabras viejunas como "kurda", "pitillo" y "pompis".

- Yo soy el que ha vendido el respirador de la abuela para pagar tanta juerga flamenca y tanto regalo.

- Yo soy la que ha regalado a sus padres un peso electrónico a ver si captaban la indirecta.

- Yo soy la que convenció al tío Alberto, alcohólico en rehabilitación, de que "no pasaba nada si se tomaba una copita en navidad". Y aún le estamos buscando.

-Yo, el que le regaló una pandereta a mis sobrinos con estrictas instrucciones de no abrir el regalo hasta que llegaran a casa de sus padres.

- Yo la que amenazaba con cuchillo jamonero a todo el que no chupa las cabezas de las gambas al grito de "Si es lo más rico!"

- Yo soy el que regaló un libro y puso en la dedicatoria "déjamelo, que me lo quiero leer" y era verdad.

- Yo soy el que obligó a su familia a oír una cassete (sí, he dicho cassete) vuelta y vuelta de villancicos, cantados por Los Pitufos, Los Pitufos...¡Maquineros!.

- Yo, la que insistió en comprar un roscón hecho de cemento armado y glasa en una misteriosa nave industrial de Vicálvaro, porque costaba 0,59 euros menos el kilo.

- Pues yo... yo compré Champín y además...de marca blanca (llanto desaforado)

- Yo soy el que fue a la cabalgata con una escalera y la llevaba por el Metro como si fuera una película de Charlot, que cada vez que se giraba lesionaba a tres o cuatro viandantes. El vídeo está en yutuv, con la música de Benny Hill cuando perseguía a chicas en liguero.

-Yo también estuve en la cabalgata y soy el que se batió en duelo con tres pajes reales por unos caramelos rijosos que solo les hacían gracia a los niños de la posguerra, y no los de ahora, que van a Eurodisney y tienen la plei.

-Eso no es nada, yo soy el que impide que los negros salgan en la cabalgata... haciendo de negros.

No, no, amigos, no, no me refería a esos pecadillos sin importancia que todos hemos cometido, aunque a los de los regalos insulto y regalos boomerang quiero verlos en mi despacho después de clase.

No, me refiero a los que hemos visto las películas navideñas hechas para televisión que ponen en Antena 3 después de comer.

- No, no, yo no las he visto.

- ¿Seguro?

- De verdad, yo no recuerdo haber visto ninguna.

- Tú no cuentas que eres el que no recuerda nada del 18 de diciembre al 8 de enero, hombre!

Son esas películas que van de una chica que está prometida a un chico muy sieso que se dedica al tráfico de armas, y que por algún tipo de error de identidad / apuesta / tormenta de nieve que les deja aislados, termina pasando las navidades en casa de una familia donde hay otro tipo (que se enamora de ella locamente en cuánto la ve) que es muy majo y muy rubio y muy guapo y que pasa todo su tiempo libre rescatando gatitos abandonados y el no libre, curando a niños que han quedado lesionados después de que sus padres les obligaran subirse a inestables escaleras durante la cabalgata de reyes.

Si no hubiera suficiente intriga sobre cuál de los dos candidatos a su corazón se decidirá, con esos méritos tan igualados, la familia del rescata-cachorros son encantadores, y siempre tienen unos jerseys navideños a juego y una casa de dos plantas con un árbol de navidad que llega al segundo piso y en el que siempre ponen un adorno súper especial que la bisabuela Martha llevó en el barco en el que llegó a América, huyendo de la libertina Europa central del siglo S.XVII donde nos les dejaban ser los suficientemente puritanos.

Ay, qué bonitas, verdad? Y originales, sobre todo originales, que yo creo que con el mismo decorado, y el mismo guión graban cuatro o cinco seguidas y solo cambian a Tory Spelling por la hermana esa de Lizzie McGuire a la que siempre le están pasando cosas entre las cuatro y las ocho de la tarde de los fines de semana.

Sí, pero no. La maldición de la hermana normalita.

Pues yo no solo me he quedado dormida sistemáticamente viendo esos bodrios sino que he visto la película más dulce, empalagosa, camp, inverosímil o lo que es lo mismo navideña, del mundo, mundial "Beyond Tomorrow".

Os invito cordialmente que leáis la reseña que he hecho al respecto en Zinéfilaz.  Es súper moderna, del año cuarenta. Sí, sí, del siglo pasado, de (casi) antes de la guerra.

¿No cuela? ¿Ni como penitencia? ¿Y si prometo no volver a hablar de la hermana de Hillary Duff que no sé ni cómo se llama? ¿Y si dejo de decir "kurda"? ¿Tampoco? ¡Qué pronto se han pasado los propósitos de año nuevo!



La foto la he sacado de aquí.