miércoles, 16 de julio de 2008

Camino del Este. Julio 2008

Hace años que quiero comer en un buen restaurante húngaro o de algún otro país del Este y todavía no he encontrado ninguno en Madrid.

Y estando de vacaciones, por fin lo he encontrado!! claro que yendo al Este, en concreto a Cuenca.

En realidad el sitio es Priego, un pueblo de 994 Habitantes según la web que he consultado.
Por cierto, si soy 6 personas que no sabéis dónde empadronaros, en Priego os lo agradecerán.

También he de decir que el restaurante era búlgaro y que lo que tienen es el menú típico de toda la vida (judías verdes, sopa de cocido, pechuga empanada....) y en la carta, un par de ensaladas búlgaras (con mucho pepino y queso fresco), siempre junto al sempiterno cordero asado y la merluza a la romana de rigor.

También había habido unos pimientos rellenos búlgaros, pero no sé qué extraño contencioso respecto a su contenido en bacalao y que eran empanados, los había desterrado de la cocina.

Aunque no apareciera ni en carta ni en menú, con ciertos problemas (en parte debidos a nuestro escaso dominio del búlgaro) y al parecer a lo inusual de la propuesta, conseguimos convencer a la camarera de que nos sirviera lo mismo que estaban comiendo unos compatriotas en la zona del bar.

Lo que después ella nos intentó explicar con escaso éxito (en parte debidos a nuestro escaso dominio del castellano, que era el idioma en el que la chica nos lo explicaba y bastante bien) es que todo se basaba en una carme picada a la brasa (muy especiada añado yo) que a veces tenía forma de salchicha y a veces de hamburguesa, pero que siempre era lo mismo.

Al final nos dejó por imposibles y optó por traernos de todo un poco, acompañado de una salsa de tomate muy buena, el queso ese blanco rallado por encima y unas patatas fritas (Mc Cain, para ser sinceros, que se ve que también han triunfado por esos mundos de Dios).

Todo estaba francamente bueno, yo comí muchísimo y he añadido lo de que la carne era especiada, porque en justo castigo me pasé toda la tarde pagando mis pecados comprando botellitas de agua mineral, que no pasaba tanta sed desde que comí en la Tasca do Bacalao Portugués (esto es cierto, la forma de escribir el nombre es creatividad y falta de memoria).

Lo único malo fue tener que oir aquello de: Mira, es de Bulgaria... como la reina (humor conceptual, ya se sabe).