jueves, 17 de julio de 2008

Multiaventura

¿Os van los viajes multiaventura? Estáis aburridos del rafting y los deportes extremos?. Pues dejaros de chorradas y coged el tren nocturno Madrid-Vigo. Yo lo hice hace años y fue una experiencia inolvidable.

Pero vamos, que si quieres emociones fuertes-fuertes, ir en el tren nocturno Madrid-Vigo en la clase más barata, es lo mejor, sin duda.

La cosa empezó en la estación y ver nuestro tren, ("tren-hotel" creo que lo llamaban)
inocentemente al ver unos vagones muy monos con sus camitas, nos emocionamos, después vimos el vagón restaurante, con sus mesitas con floreros ¡qué mono! ¡qué bien!.

Seguimos avanzando, empezamos a ver unas literas, no tan monas, seguimos avanzando, un vagón ya más cutre con asientos... y nosotros venga a andar y andar, que no sabía yo que Chamartín fuera tan largo y aquello venga a empeorar y empeorar...

Hasta que llegamos al nuestro: El último, y en este caso sí, el peor.
Aquello se parecía a las pelis sobre el Titanic, cuando van dejando los camarotes de lujo y llegan a esos de 3ª.
Solo faltaban unos inmigrantes italianos bailando la tarantella, Marco y el mono Amedio.
Hombre, eso no estaba, pero el espectáculo estaba garantizado.

Cuando todavía no había encontrado mi asiento, me fijé en una familia (el papá, la mamá, el nietecito) que se despedían de la abuelita ¡¡con un enfasis!!. Oye, qué despedida más cariñosa!!! hasta me enternecí y todo.

Después vi que me tocaba justo al lado de la abuelita. Vale.

Comienza el viaje y llega el revisor a pedirnos los billetes, cuando mi compañera de asiento se lo da, le pregunta que cuando llega a la estación de xxxx.

El revisor le dice que no existe tal estación. Espera! tiene un billete pero no sabe dónde se baja? y hasta donde lo ha sacado?

Cuando pidió un billete a xxx y le dijeron que no existía ¿no se mosqueó un poquillo?

Pues no. La mujer insistía y el revisor sin saber qué decir. Unos pasajeros bienintencionados le dicen que no, que no existe tal estación, que antes había un apeadero, no sé qué...

Al final alguién le da una alternativa, que se baje en no-sé-dónde (a todo esto, el revisor había huído discretamente).

Vaya, y esta es la mujer al lado de la que voy a viajar 8 horas, francamente no me sorprendió, porque está claro que atraigo a este tipo de gente, por algún motivo kármico.

Al cabo de unos minutos, se levanta y dice muy en alto
- Me voy a por una botella de agua.

Me parece bien, de hecho dicen que hay que beber 8 vasos al día.

No sé si fue en ese momento, que decidí cambiarme de asiento a uno que vi libre.

Hay que decir que este tren consigue parar en todas las localidades con estación de FFCC de Madrid hasta el fin del mundo (Finisterre).

Al ser nocturno, va haciendo paradas a cualquier hora de la noche, las 11, las 12, las 3 de la mañana....

Así que llegamos a pongamos El Escorial y la señora sin destino definido, decide abrir la puerta del vagón, que era automática y hacía un ruido (fliiiiiissss) que aún oigo en mis pesadillas. Naturalmente entró el frío de la noche.

Esto lo estuvo haciendo prácticamente en todas las paradas, y cuando alguién te despierta y hace que pases frío a las 12 de la noche, la odias.

A la 1 y cuarto de la mañana, la odias mucho.
A las 3:45... la intentas empujar fuera del vagón.
A partir de ahí solo te consuela pensar en el final de Ana Karenina.

Ah! también me despertó el revisor para meterme una bronca alucinante por cambiarme de asiento, pero yo me mantuve firme antes que volver con aquella elementa.

También nos avisaba algunas estaciones, como la de Medina del Campo (01:45). A lo mejor había sido ferroviaria, en su juventud.

A las 2 de la mañana entró uno con una radio a tope, para acabar de arreglarlo.

Y el frío que hacía! yo terminé tapándome con una toalla que me había llevado en la maleta, pero a esas horas y en ese ambiente, el ridículo no existe.

Y por fin, después de horas interminables de frío, duermevela, y fliiissss-flaaaaaass de las puertas que nos habría la buena señora, por fin! por fin! alguién tuvo una idea luminosa:

Cuando anunciaron no sé qué parada (ignota para mí) a eso de las 5 de la mañana, alguién se levantó y le dijo
-Señora, señora, esta es su estación ¡bájese!
- Está?
- Sí, sí, corra!

Y ahí que se bajó deprisa y corriendo y bastante alucinada. Claro que como no sabía a que estación iba, se tenía que creer cualquier cosa...

¡Qué alivio! Creo que hasta dormí un par de horas!!! Casi le planto un beso al que se lo dijo. Eso sí... por qué no se nos ocurriría antes!

Esto pasó hace muchos años y muchas veces nos hemos acordado de esta señora (ya sin recordar también a su madre) bajándose en una estación inexistente, en medio de ninguna parte... como el del Coche Fantástico que estaba en un mundo que no existía (o algo así).

¿Encontraría dónde iba? ¿Seguirá perdida? Era un plan premeditado de su familia para librarse de ella?

Sí, porque aquella despedida tan efusiva, ocultaba algo... no me extraña que estuvieran tan contentos....

4 comentarios:

Cristina dijo...

Ja, ja,!
Buenísimo Belen. Nos hemos reido los de mi curro y yo con eso de tirar a la anciana a la via!!!jaja!!!! Es que hay mucha ancianita pesada suelta....como las que tienen mucha prisa y se te cuelan comprando....

loquemeahorro dijo...

Se ve que en tu trabajo sois personas con buen criterio :-) (la frase no es mía).

Aclaro que no era exactamente una viejecita, no tendría más de sesenta y muchos, quizá 70 años.

Era más bien una Amparo Baró (en su époco Sole de 7 vidas) que una Julia Caba Alba.

Fran dijo...

Confieso que lo había leído en momentos de estrés laboral y me tuve que ir al baño a descojonarme... pero ahora que lo he vuelto a leer... es buenísimo, no he parado de reírme, tengo a toda la oficina mosqueada!!! Eres buenísima Belén !!!

loquemeahorro dijo...

Lo digo y lo repito: personas con buen criterio y un fino sentido del humor.

Me encantaría que al igual que hay contadores de visitas, algo te avisara de cuando la gente se ríe, es súper gratificante, en serio!!