Este blog está enfocado a la dominación mundial, o en su defecto la de algún polígono industrial que esté mal vigilado.
viernes, 31 de julio de 2009
Lo ignoro
- ¿Archi quéee? ¿Lo cualo?
(leedlo mejor en su blog)
Contaba también que una vez fue a pedir la tarjeta (de crédito) de la cadena de supermercados "Califragilístico" (vale, es posible que fuera la de otro sitio) y que, al final le dijeron
- Aaaaaaah, que eres funcionaria.
Yo creo que lo mejor en esos casos es contestar creativamente:
- Soy tornera fresadora
- ¿Y qué haces?
- Fresas
- Y cómo se hacen las fresas?
- Muy fácil, papá pone una semilliiiiitaaaa, bueno se lo resumo, que al final nacen unos frutos, se recogen, etc...
También se puede incluir una nota de humor
- Soy tatuadora
- ¿De verdad?
- Nooooo, qué vaaaa, es un broma ¿Cómo voy a ser tatuadora? ¿Qué gente más rara, no?
- Ja, ja, sí ¿y qué eres entonces?
- Profesional liberal del sexo
Y a ver si tiene narices de preguntarte que qué es eso.
Eso sí, habría que considerar si no vas a tener más posibilidades de que te den una tarjeta de crédito si dices que eres funcionaria.
Y el que avisa no es traidor. Lo he dicho muchas veces: el que avisa podrá ser asesino, violador, genocida, concejal de urbanismo... pero traidor ¡Eso nunca!
Lo de "tornero fresador" se me ha ocurrido, porque hace años, cuando aún se buscaba trabajo en el periódico, veía muchísimos anuncios de "Se busca tornero fresador".
No sé... a lo mejor nuestro país es una potencia mundial en el mundo de "la fresa".
¡¡Claro, de ahí la envidia de los franceses, y por eso nos las tiran en la frontera!!
¿Que eso no pasa hace 15 años?. Ya, pero es que yo "perdono pero no olvido".
Diculpadme porque no sé si he utilizado correctamente esta frase.
¿Significa algo así como "te perdono, pero si una mañana te encuentras una cabeza de caballo en la cama, no te sorprendas."?
Por cierto, a ese tío se le debieron quedar las sabanas hechas un asquito ¿y el colchón? ¿lo tuvo que tirar? Porque la sangre de caballo debe salir fatal, no?
Pues eso, que yo con los franceses, soy como los de Móstoles, y todavía estoy dudando si les perdono lo del Dos de Mayo, o sea que lo de las fresas me dará juego 185 años más, por lo menos.
Siguiendo con el tema de las ofertas de trabajo que veía en los periódicos en mi juventud, en aquellos tiempos también había muchas de "Visitador Médico", que creo que son esas personas humanas que han llenado todas las consultas médicas de España de calendarios de "Memorex" y tacos de notas de "Nervo Calm" (homenaje a Quino)
En fin, que los problemas con tener que explicar si eres archivera, archivadora o archidiácono (qué bueno, no? "Soy archidiácono"), provienen de la ignorancia.
Se suele decir que "la ignorancia es muy atrevida", pero nunca dicen lo graciosa que es.
Porque seamos sinceros (y no traidores, por favor), todos nos reímos de la ignorancia de los demás, y curiosamente, no de la nuestra, que se ve que no es tan graciosa.
La ignorancia da para "muchas risas":
Ejemplo 1. Barrio de Triana (Sevilla), finales del siglo XV:
- ¿Conoce vuesa merced a Rodrigo el marino?
- ¿Ese que tiene muy buena vista? Sí
- ¿Pues no dice el muy suleimán, que se va a embarcar en una caravela y que va a ir a las Indias dando la vuelta a la tierra, que dice que es redonda?
- ¿Redonda dice? ¡Cómo me voy a reír cuando el barco se despeñe por el acantilado en el que acaba el océano!¡O cuando los devoren los monstruos marinos de los confines de la tierra!
- No, si no va un barco, van tres.
- Pues más me reíré, pardiez. Jo, jo, jo
Nota histórica: El sentido del humor del Renacimiento español, puede parecer un poco salvaje, a día de hoy, mismamente los Reyes Católicos, les gastaron una broma a los judíos, graciosísima.
Es decir, por una parte nos reímos de la ignorancia de los demás, pero también tendemos a reírnos de lo que no conocemos, o sea de lo que ignoramos.
Y así, con solo el cambio de una preposición, pasamos de reírnos de la ignorancia (de otros), a reírnos por la ignorancia, por la nuestra, en concreto.
Pues eso, que incluso en la misma situación, uno puede estar riéndose de la ignorancia, sin saber de quién es.
Ejemplo 2.
Como a los once años, tenía una compañera de clase que llevaba una chapita de AC/DC. Un día le dije:
- Anda ¿te gustan eisi-disi?
- Quéeeeeeeee, que si me gusta quéeeeee?
- Acé Decé, el grupo
- ......
- El grupo de música del que llevas una chapa (desde hace 3 meses)
Me miró como se mira a un niño pequeño que dice "Mi papá es tan fuerte que puede a Supermán" y me contestó con una sonrisilla de condescendencia
- ¿Esto? ¿esta chapa? Esto no es ningún grupo de música
- ¿Y qué es?
- No es nada, mujer, es solo algo que ponen las chapas, en las camisetas, pero es solo eso: cuatro letras "ACDC".
Es decir, cada una se rió de la ignorancia de la otra:
Ella ignoraba que existiera un grupo que se llamaba así, y yo ignoraba que ella, que ella... ignoraba (tanto).
Yaaaa, ya sé, que reírse, reírse, solo se hace abiertamente cuando eres pequeño y cuando eres mayor ya se disimula más, excepto cuando llevas 27 copas de la barra libre, de la fiesta navideña de la empresa.
Eso me recuerda una anécdota ne la que están implicadas ignorancia y cena de empresa.
Fue una vez, que le dije a uno, después de cenar "Vaya porquería de restaurante, eh?"
Y cómo nos reímos de la ignorancia, en concreto, de la mía, que ignoraba que el restaurante, lo había escogido él.
Aunque ahora que lo pienso, quizá no nos reímos tanto.
lunes, 27 de julio de 2009
El zapatero y los duendecillos
Aunque era muy diligente, cuando llegaba la Navidad, nunca tenía sus encargos a tiempo (oh, cielos, cuántas interpretaciones admite este cuento).
Esto ocurría, porque en esas fechas tan señaladas, señaladas generalmente en rojo, por muchos encargos que tuviera, siempre encontraba un ratito para hacerle marionetas, títeres y muñecajos en general, a los niños pobres, que agradecidos , solían exclamar cuando los recibían:
- ¡Jo, yo quería una Play!
Es lo que tienen los niños, que son sinceros, a la par que sinceros.
El pobre hombre, no ganaba para materiales para los muñecos, además al no conseguir acabar los trabajos de pago, se encontraba con un evidente rechazo por parte de los clientes, y con la consecuente disminución del volumen de negocio.
Lo de que viene llamando un negocio rendondo, vamos.
Y aquí le tenemos, en la Nochebuena, con todos los muñecos terminados, y todos los zapatos por remendar.
Así que el hombre se dispuso a pasarse toda la noche trabajando, para poder acabar todos esos zapatos que la gente quería estrenar en navidades, o mejor dicho, dar el pego de que eran nuevos.
- Bueno, por lo menos me libraré de la infame programación de esta noche, que estoy cansado de que Raphael me felicite las fiestas con eso del orgullo y la satisfacción....
(era muy mayor, y ya se le mezclaban las cosas en la cabeza)
Así que se preparó unos unos cafeses y unos tentempieses, preparó todos los avíos propios del ramo zapateril (si hubiera sido un platero, podría decir que tenía un yunque llamado tas, pero no siéndolo, pues no sé qué decir), se ajustó los lentes y ... se quedó completamente dormido.
A la mañana siguiente le despertaron los alegres sonidos típicos de la mañana de Navidad:
Una alegre versión de "Ande, ande, ande la marimorena" cantada, o más bien despellejada, a capella por las voces más aguardentosas del barrio, de unos que no se habían acostado todavía.
Se llevó las manos a la cabeza horrorizado, pensando que no podría servir sus pedidos, y también por lo mal que cataban los borrachos de su barrio.
Sin embargo, para su sorpresa, vio como todos los zapatos que tenía que haber arreglado aquella noche, estaban completamente acabados, y más lustrosos que ... algo que esté lustroso y que ahora no se me ocurre.
- ¿Será que trabajo en sueños?
Pensó el honrado artesano, pero lo único que recordaba de los sueños de aquella noche, era algo de unos peces que bebían y volvían a beber insistentemente, lo que le dió unas ganas terribles de ir al baño.
Así que ese año pudo satisfacer a sus clientes, que muy agradecidos, le dejaron como propina una caja de mazapanes de la cesta del año pasado.
Esto siguió ocurriendo durante dos años, hasta que la tercera nochebuena, el hombre decidió que esa noche, se mantendría despierto, aunque para ello tuviera que beberse todos los red-bulls del mundo.
Así que se tomó uno y dijo
- ¿Quién ha hecho esta extraña mezcla entre la gaseosa y el jarabe de mi infancia?
El mejunge hizo su efecto y aquella noche, aunque fingió estar dormido, vigilaba lo que ocurría en su taller:
En cuanto se le cayó la cabeza a un lado y empezó a roncar fingídamente, oyó unas irritantes vocecillas de pito que hablaban entre sí.
- Venga chicos, a trabajar, tenemos que ayudar al generoso zapatero que tanto ha hecho por los niños.
- Jo, yo no quiero.
- Venga hombre, si es solo una noche, a partir de mañana serás la alegría de una criaturita angelical, que te abrazará, te besará y a continuación, te arrastrará por toda la casa, cogido de las piernas.
Más tarde dará golpes con tu cabeza a un Transformer para ver quién gana, y si consigues sobrevivir dentro de 6 meses, acabarás roto y lleno de polvo en un desván, olvidado para siempre jamás.
- Hombre, planteándolo así, sí que dan ganas...
El zapatero, no se lo podía creer, unos duendecillos se habían encarnado en los muñecos que había confeccionado.
Y se levantaban, y hablaban, y lo más increíble es que se disponían a trabajar toda la noche, sin contrato, ni seguridad social, ni nada!
- Todos juntos, chicos, cantemos algo para animarnos.
- Aijoooo, aijoooooo,
al zapatero a ayudar??
pero dejaron la canción por miedo a una demanda por plagio, y porque no podía ser más cacofónica, la verdad.
Uno propuso cantar un villancico, otro el himno del Madrid, y a las 12 y media, ya no se hablaban entre ellos.
Fuera como fuera, siguieron trabajando en los zapatos, y antes del amanecer, todo estuvo acabado.
Así que el zapatero se hizo el tonto, y siguió dejando el trabajo para última hora, con la sana intención de que otros le sacaran las castañas del fuego (he dicho ya que era español?).
Eso sí, a partir de aquella noche, introdujo unas pequeñas variaciones en el diseño de los muñecos, para facilitarles el trabajo, con lo cual, a partir de entonces, cada vez que un niño recibía un regalo decía
- Jooooooooo, Papá Noel me ha traído otra porquería de muñeco-zapatero ¡Yo me paso a los Reyes Magos!
miércoles, 22 de julio de 2009
El por qué de las redacciones de "Mis Vacaciones"
"...ay, el tiempo pasado, cuando al regreso de las vacaciones nuestros maestros, con ánimo de entretenernos un ratejo más y prolongar las suyas, nos (im)ponían la tarea de redactar cumplidamente nuestras aventuras veraniegas. ¡Y quién decía que nos habíamos pasado las noches tirando globos de agua a los gatos callejeros y subiéndonos a los árboles a coger ciruelas! Pues nada, que el verano había sido divertido, repasando con los cuadernos de Vacaciones Santillana y visitando a nuestras tías y abuelos. :D"
Así que ahora voy soltar mi propio rollo sobre este tema de las redacciones post-vacacionales.
Efectivamente, en mi infancia sospeché repetidamente que ese entusiasmo del profesorado por nuestras actividades durante el período vacacional, tenía gato encerrado.
Creo que el gato en cuestión se llamaba "Mañana primer día de clase, pues nada, les coloco una redacción y ya está".
Que es lo mismo que animaba aquello de "Vais a poneros nota vosotros mismos, como un ejercicio de autoevaluación, etc..."
¿Artera maniobra para enmascarar una posible resaca?
¿Vivo interés por los resultados deportivos?
Volviendo al tema de las redacciones de "Mis Vacaciones", yo las odiaba porque mis vacaciones (salvo excepciones) no podían despertar envidia ni entre la población reclusa (y sé de lo que hablo).
Si hubiera sido sincera hubiera escrito
"Mis vacaciones de Verano:
A pesar de que la pésima experiencia de "Mis vacaciones de Semana Santa" no presagiaba nada bueno, he decir que en estas vacaciones he conocido cotas de aburrimiento inimaginables para el ser humano hasta ahora.
Mi aburrimiento ha llegado a tal punto, que ha habido momentos en los que he estado tentada de hacer el "Vacaciones Santillana", pero tranquilidad: al final me he conseguido contener y hasta anoche a las 9 no rellené una línea.
Así que en vista de los hechos arriba expuestos, y cara a ahorrarnos ambos los bochornosos futuros capítulos de "Mis vacaciones" ¿por qué no me exime de este lamentable ejercicio?
Que yo, si veo que me pasa algo interesante, ya se lo cuento ¿Vale?.
Por cierto, no sé si se habrá dado cuenta, pero como con el aburrimiento te dan ganas de picar, creo que estos días, me he comido un diccionario."
Y es que cuando eres pequeño, tienes una gran capacidad de aburrimiento, y cuando te aburres, se lo tienes comunicar a toda la humanidad, y vas por tu casa repitiendo
- Me aburro
- Me aburro.
- Me aburro. ¡Mea-burro! Ji-ji, mea-burro, mea-burro, mea......
Venga, confesad ¿quién no ha dicho esto en su infancia, y se ha sentido tan gracioso como, por lo menos, Beny Hill?
De mayor, esto del aburrimiento cambia mucho, yo ahora solo me aburro en una sala de espera (si no llevo un libro), o en el trabajo, bueno... ahí me aburro mucho.
Alguna vez le he dicho a un compañero:
- ¡Qué aburrimiento!
- ¿Es que no tienes trabajo?
- Sí, tengo mucho trabajo, pero ¿es que a tí tu trabajo te parece divertido?
Hombre, yo respeto cualquier opción, pero me sorprende que lo digan, así, alegremente, en público, sin ningún recato.
Yo creo que a partir de cierta edad, no hacer nada deja de ser aburrido y pasa a ser algo muy distinto:
A los 8 años: No tengo nada que hacer esta tarde ¡Qué rollo!
A los 38 años: No tengo nada que hacer esta tarde ¡Qué maravilla!
Puede ser que te lo hayas pasado muy bien, pero que mientas en tu redacción, por los motivos que apuntaba Homo Libris.
"En estas vacaciones he ido a mi pueblo y me lo he pasado pipa apedreando animales desprevenidos, robando melones y además
¡Mi primo me ha enseñado a fumar!
¡Ha sido el mejor verano de mi vida!"
Esto es posible que hiciera mucho por tu imagen ante tus compañeros, pero te lo ahorras, por no darle un disgusto a tu profesor.
No siempre el verano en el pueblo era tan idílico:
"Este verano he ido al pueblo y cada vez que salía a "la calle" (la única que tiene), cada 5 metros aparecía una viejecita vestida de negro (para mí que era siempre la misma), me paraba y me decía
- Y tú ¿de quién eres?
Según mi madre, debo decir que soy propiedad privada de una tal Antonia "la forastera".
Al principio no sabía ni quién era esa señora, después me dijeron que mi abuela se llama Antonia, y que aunque ella no ha salido del pueblo en su vida, al parecer su padre fue el último en instalarse en el pueblo, cuando Fernando Séptimo llevaba paletón (que tampoco sé lo que es).
Lo que no me han dicho, es en qué momento mis padres me vendieron a mi abuela. ¡Quién sabe qué más oscuros secretos existen en mi familia!
Después de esto, las señoras esas arrugadas me daban unos besos que no me gustaban nada, pero aunque intentara zafarme, no podía, porque tenían más fuerza de la que parecía y me inmovilizaban, cogiéndome la cara con las manos, mientras decían:
- Pero qué rico eres, jodío!!
Ahora ya sé por qué se llama "Castilla La Vieja"
También había gente que hacía más o menos lo mismo en cualquier parte donde fuera:
"Estas vacaciones me he pegado con mi hermano en Madrid, en el coche, en Gandía, en el pueblo.
En Julio decían mis padres que el año que viene, nos mandaría a un campamento, en Agosto decían que a un internado y anoche que a un reformatorio.
Así que el curso que viene ya le contaré qué tal me ha ido, pero yo creo que lo pasaré bien, con tal de que no me separen de mi hermano. Que si no, a ver con quién me pego yo."
jueves, 16 de julio de 2009
Redacción: Mis Vacaciones
Nos veíamos todos los días, cogíamos las bicis y nos íbamos por el pueblo y alrededores, mientras silbábamos una canción que nos habíamos inventado.
Nos pasaron magníficas aventuras como que a una de las chicas le vino la regla por primera vez, o que nos perdimos en una cueva ¡qué historias!.
Conocimos a una pintora, que era muy simpática, pero que pintaba unos cuadros súper grimosos de una muñeca rota y no sé qué otras cosas mal rollistas.
También nos hicimos muy amigos de un personaje pintoresco de la zona: un viejo pescador que vivía en un barco anclado en una huerta. ¡Ya sabéis, el clásico barco que te encuentras en medio del campo, no me diréis que eso no lo habéis visto nunca!
Al final nuestros padres empezaron a preguntarse por qué un anciano se juntaba tanto con menores y huyendo de los malos rollos me fui de ahí y me trasladé a la Costa Azul.
Lo primero que hice fue alojarme en un hotel alucinante, y por la noche ir (monísima de la muerte) a un casino. Como ocurre cada vez que vas a un casino, me bastó con estar como 3 minutos en una mesa para ligar con un hombre con smoking.
Es muy fácil: apuestas algo, le pones ojitos al que tienes en frente, cruzáis dos frases estúpidas, y todo hecho. Ejemplo:
- Además de ser una mujer atractiva, veo que no tiene miedo a apostar fuerte.
- Veo que usted también apuesta fuerte, señor Bond.
- ¡Vente conmigo a la era, zagala!
Que sí, que lo he visto en las películas.
Bueno, pues dicho y hecho, pero no se llamaba Bond, era un guapísimo conde italiano llamado Paolo de Noséque, en concreto Noséque-ini.
Paolo era guapísimo y me llevaba por ahí en su descapotable por ahí, mientras me decía
- Tu sei bellisima, tu sei bellisima, tu sei bellisima
- Y tú, un poco cansino, pero te lo voy a perdonar porque al fin y al cabo, solo eres producto de mi imaginación.
Todo iba de maravilla, hasta que encendió el equipo de música, y me puso la discografía completa de Eros Ramazzoti. ¡Noooooooooooooooooooooo!
Tuve que salir corriendo del coche, aprovechando que nos cruzamos con el rebajo ese de ovejas que aparece en todas las carreteras comarcales de Francia (como todo el mundo sabe).
Corrí por la carretera, hasta que me recogieron los ocupantes de una furgoneta Wolswagen de los años 70. Eran unos chicos muy agradables, aunque poco afectos al champú, que me dijeron que si quería podía acompañarles a Ibiza, donde se dedicaban a bailar el trompo al atardecer, en las playas más concurridas.
Así que cogí el ferry con ellos y allá que nos fuimos. Al principio todo me parecía muy guay, pero pronto se impuso la cruda realidad:
- Lo de la peonza esa, nunca conseguí hacerlo bien.
- Su selección musical no era mucho mejor que la del italiano, además nunca conseguí diferenciar el trance, del dance y con el chill out, me entraba sueño.
En fin, que al final también me fui, dejándoles en una macro fiesta de la espuma, después de resbalarme por 4ª vez consecutiva. Por cierto que me sorprendió su afición por esas fiestas, que que hubiera jurado que la limpieza no les entusiasmaba....
Al final me cogí otro ferry hasta España y allí me dispuse a pasar unas tranquilas vacaciones en el apartamento familiar, pero me dio un tirón en la espalda horrible y tuve que ir a un fisio de urgencia, que me curó y me dijo que no me pusiera más las chanclas ni otros zapatos planos que me descuageringaban la espalda (descuageringar: término médico).
Así que me pasé el resto con las sandalías de "tres dedos" de tacón, puestas, aunque llevara el camisón, me prepara para ir a la playa, o cualquier otra situación en la que llevar zapatos es absurda.
Un día me estaba dando la crema protectora (el bloqueador) con el bikini puesto (al final mandé al bañador con la lycra fuerte a freir monas, harta de que no se me secara ni a tiros, y me compré un bikini normal y corriente) con los tacones puestos y dije
- Parezco una Miss filipina
En ese momento llamaron a la puerta y al abrir, vi a un señor acompañado de unos hombres de uniforme que me dijo
- Soy un representante de la embajada filipina y he de decirle que encuentramos ese comentario muy ofensivo (y que las filipinas no tienen ese cuerpo botijo).
Así que me detuvo y me he pasado el resto de mis vacaciones en una prisión filipina de donde me han dejado salir para que me reincopore a la oficina, que francamente, no sé qué es peor.
viernes, 3 de julio de 2009
Sigo de vacaciones (El bañador)
Estos días, como de costumbre, en vez de parecer que hago la maleta para una semana, parece que estoy preparando "La Gran Evasión".
¿Por qué todos los años tengo que comprar tantas cosas? ¿Qué haría si hiciera un viaje realmente largo y aventurero? ¿Cuánto tiempo estaría preparándolo? ¿Alguién se acuerda de lo que se llevó Willi Fogg? Claro, como se encargaba de eso Rigodón...
Llegado este momento, uno desempolva la toalla de la playa (qué poco uso ha tenido la pobre) y otros viejos conocidos, como esas chanclas que me regalaron cuando fui a ver una película francesa (qué pasa? fue así) y que destiñen. ¡Estos franceses! mucho paté y mucho perfume, pero no saben ni hacer chanclas ni insultar a los serdos, ni nada.
Es pues el momento en que te das cuenta de una gran verdad, algo que las grandes multinacionales nos han querido ocultar y que ya va siendo de decir públicamente ¡los bañadores encogen!.
Sí, sí y cuántos más años pasan, más se encogen, debe ser algo del tejido, seguro!
Así que en estos días me he visto obligada a comprar otro bañador. Lo primero que hay que decir, es que mientras estaba en la tienda, entraron otras 3 mujeres que también buscaban bañador y decían más o menos la misma frase
- ...que sujete bastante, por favor
También se admite "que me recoja un poco/mucho" (según el optimismo de la clienta).
Y es que otra verdad que hay que sacar a la luz, es que a partir de ciertos años (y sobre todo, kilos) a la gente se nos van cayendo los michelines por ahí.
Normalmente con la ropa, no pasa mucho, pero claro, en la playa, estaría feo que se te cayera una lorza al suelo (además se te mancharía de arena, que luego quitarla, es un engorro). Después estás en la playa
- Perdone señora, pero me parece que esa chicha que ha cogido del suelo es mía.
- Uy, disculpe, pensaba que era mía.
En fin, que sería un lío impresionante, que se nos fueran cayendo las carnes por ahí, por eso nuestra obsesión en encontrar bañadores que nos las sujeten, recojan o impidan tener que ir a Objetos Perdidos de la playa a buscarlas (en vuestra playa no hay ese puesto? ni guillotina en vuestros trabajos? Qué raritos sois, no?).
La pega de los bañadores que impiden la caída de la masa corporal en público, queda definida en esta otra petición de una clienta
- Quería un bañador... pero que sea juvenil, por favor.
Efectivamente, esos bañadores tienen un diseño tipo suegra horripilante, yo suelo decir "que no sea de señora" y últimamente (más realista) digo "que no sea MUY de señora".
Así que ahí me tenéis probándome bañadores, con los calores de la muerte, y oyendo esas palabras que no quieres oir jamás cuando estás en un probador.
- Menganitaaaa no abras esa cortina, que no es ese probador (a una niña muy pequeña)
Hombre por Dios, que no lo digo por mí, es que no quiero yo que esa criatura sufra traumas!
En fin, que una vez más la maldición se produjo y quedaron tres bañadores finalistas, el mayor heredó el molino... no espera, no.
Uno era "juvenil", y bastante mono... en la percha, porque puesto conseguía el efecto de tres barrigas (no sé, yo me las he contado en casa, y juraría que tengo una sola).
Por algún extraño motivo mientras me miraba en el espejo, me daban ganas de secuestrar a la Princesa Leia, no sé por qué.
El segundo "recogía" y "disimulaba", sobre todo disimulaba que no he cumplido todavía los 65, que era la edad que parecía que tenía, que si te llevas a tu tía la monja a la piscina, se pone ese, seguro.
El tercero era el más-mejor, pero yo diría que me quedaba pequeño, hasta que la dependienta me aclaró que no, que no me quedaba pequeño, que es que tenía "la lycra muy fuerte".
Esos son los términos que me gusta descubrir en los vendedores, como
- Para unos zapatos que te quedan pequeños: "la piel cede"
- Cuando no te gusta un floripondio que lleva un vestido: "es la gracia del vestido"
Tanto me insistió que al final accedí a volver a probármelo, mientras luchaba para volver a encajármelo (con gran esfuerzo), oigo que me dice
- ¿Ya te lo has puesto?
- No, todavía no, es que estoy luchando con la lycra
A puntito estuve de añadir "que es tan fuerte que me puede la tía", pero me callé, porque me he dado cuenta de que este sentido del humor, no es como la Master Card, vamos que no se acepta en todo el mundo.
pd. Como véis me he contectado brevemente, con tiempo para poco, pero os dejo esta entradita esperando que me disculparéis errores de todo tipo, como yo disculpo al chaval que se ha puesto en el puesto de al lado de la biblioteca, a oir chunda-chunda.
No, mentira, no le disculpo ¡Me voy a por la guillotina!
martes, 23 de junio de 2009
Estoy de Vacaciones
Sí, amigos y amigas, llega la mejor época del año, aquella en que ejecutamos a nuestros queridos jefes en la guillotina que se instala en el patio de la empresa, ante el solaz y regocijo de sus subordinados, y de algún sádico sin relación alguna con ellos.
Cómo ¿que en vuestros trabajos no se hace eso? ¿Y qué hacéis en verano? Qué aburrimiento, no?
Pues me voy a la playita, aunque no tanto tiempo como quisiera. El tiempo que todavía me quede en Madrid ¿actualizaré el blog? ¿Contestaré comentarios? Ummmm, está dudosillo, pero se hará lo que se pueda (y los 45 min. que las bibliotecas permitan)
Voy a echar de menos leer "los (blogs) habituales" y enterarme de las novedades, pero me comeré una paellita a vuestra salud, para que me perdonéis.
Para despedirme os mando una tontuna:
Comentaba Isi que tiene un magnífico blog de recomendaciones literarias en el también magnífico... de HomoLibris , que el último libro que se estaba leyendo, de genética veterinaria, no nos lo iba a comentar.
Francamente Isi, no te entiendo, porque esos libros admiten tanto comentario como cualquier otro. Ejemplo
"Principios Básicos de Genética Veterinaria II"
Autor: Prof. Federico Antúnez Matesanz
Comentario:
"El autor, que desconoce el término "claridad expositiva", nos lleva de la mano (o nos da una patada, según se vea) por el fascinante mundo de la genética veterinaria, sin la más mínima gracia ni chispa, con frases más difíciles de descifrar que la Piedra Roseta, y una profusión de oraciones subordinadas, que no veíamos desde "Análisis Sintáctico de 3º de la ESO". Provocando una somnolencia incontrolable en quién lo lee. Recomendado a: Insomnes"
También se puede vender un poco mejor (léase con voz de trailer de película)
"La novedad editorial más esperada.
Más de 50.000 ejemplares vendidos...
De los creadores de "Genética Veterinaria I" ya está aquí
.................."Genetica Veterinaria II"
Así mola más, verdad? También pueden transformarse sus defectos en virtudes, por ejemplo esas frases crípticas, que cada vez que las lees, te parece que signfican algo diferente.
(léase de nuevo con la voz del que anuncia los trailers)
"Más entretenido que el trivial.
Déjese de discusiones vacías con sus amigos, sobre si el quesito marrón se ha dado injustamente.
Deje de discutir si Groenlandia es un continente o no.
Pase horas de inintirrumpida diversión con disquisiciones absurdas sobre la línea contínua y los vehículos de tracción animal.
¡¡Intente descifrar los test de autoescuela en familia!! ¡¡Diversión garantizada!!" (y rupturas de relaciones, también)
Volviendo a los libros técnicos, manuales, etc... a mi de estos libros me gustan mucho las dedicatorias, casi todas a sus (pobres) mujeres e ignotos hijos. Ejemplo "A mi mujer, Mª del Carmen y a mis hijos"
Jo macho, qué expresivo, desde luego el sentimiento no te nubla el sentido, no se puede negar.Ponles algo más:
"A mi mujer, Mª del Carmen, que me aguanta desde que bailamos juntos en aquel guateque (mi más profundo agradecimiento, Dúo Dinámico, hasta un sieso como yo, consiguió ligar gracias a vosotros).
Y a mis hijos, se llamen como se llamen, no sé... para mí son el rubito ese y la chica larguirucha. También hay un pelirrojo que viene mucho por casa, pero creo que es amigo de alguno, o vecino o algo, se lo tengo que preguntar a Mª del Carmen"
También podría glosar la figura del autor (insisto, esto lo escribe uno de sus alumnos)
El Autor: El profesor Antúnez (Atúnez, El Atunero o Latúnez, para nosotros), es ese calvito ese de Genética2.
De él sé que lleva chaquetas de mezclilla que se pasaron de moda antes de la primera promoción, que lleva pantalones rabicortos, aunque mide como 1,60 y que dicen que si no ve que has comprado su libro, no apruebas. No, fotocopias no valen.
Isi también me recuerda "La Biblia del Java", hay "biblias" de todos los lenguajes informáticos y demás técnicas "La Biblia del Correo Electrónico", "La Biblia del Hacker" (!).
Solo diré de ellos que si alguién cree que La Biblia es aburrida, es porque no se ha atrevido con ninguno de estos libritos.
Su único punto de contacto con la citada Biblia, es que tienen unas 800 páginas y que el que los ha escrito, se cree que eso es un texto sagrado. Y nada más, si alguno fuera creativo podría decir:
"Y Bill Gates engendró el MS-Dos y el Dos engendró a Windows y Windows engendró al 95, al 2000, al XP ..."
Vale, ahora uno open source para que no se me enfaden
"Y el Pl-1 engendró el Unix, y el Unix engendró al Línux, y el Línux engendró el Ubuntu, el Mandriva, el ...."
pd. Si alguien me escribe para corregirme esta tontería de los sistemas operativos, juro que aquí van a caer cabezas, y pensad que estoy escribiendo esto al lado de una guillotina .....
jueves, 18 de junio de 2009
Peticiones del oyente (El drácula)
Así que si queréis que descuartice una peli, libro, o lo que sea, pedid por esa boquita, claro que os haga caso, os advierto que es harina de otro costal.
Y si queréis saludar a un familiar, o a la clase de 3º de la ESO del Insituto Gabriel y Galán, pues nada, ahí tenéis estos micrófonos.
Érase que se era que estaba yo de vacaciones, hará unos 10 años, con mi hermana+cuñado.
Insisto: no, no es cuento, es que os debo una explicación, y como alcalde vuestro que soy, os la voy a dar.
Estábamos en Galicia, muy cerca de Tuy. Muchas cosas buenas se puede decir de esa tierra, yo solo diré tres: empanada de pulpo.
Un día pasamos a Portugal, buscando un restaurante que habíamos visto en una guía.
Comimos muy bien en una especie de patio con jardincito.
El sitio era bueno, pero estaba en un pueblecito muy pequeñajo, en el que solo había un bareto-tienda de esos donde hay unas jubilautas retándose a muerte, por una partida de tute subastado.
Bueno, como eran portugueses, no distinguimos si se estaban insultando hasta la muerte, o solo comentando el tiempo.
A la salida queríamos tomarnos un café o algo, pero como era tan cutre el sitio, preferimos comprarnos unos helados y darnos una vuelta por ahí.
Mi cuñado preguntó
- ¿Tienen drácula?
- No
- Pues no quiero nada
Por cierto que lo preguntó en castellano (o español o como se diga), porque ya se sabe que los españoles cuando vamos a Portugal hablamos en nuestro idioma, sin ningún complejo.
Es algo que hacemos todos, no lo neguéis, eso y comprar toallas.
¿Habrá algún cuarto de baño español que no tenga un toalla portuguesa? Valen pijamas, manteles y zapatillas de felpilla.
Que los toalleros de toda nuestra geografía patria, saben más portugués que nosotros, es triste reconocerlo.
Los pobres portugueses nos aguantan el pavo que llevamos como buenamente pueden, pero una vez conocí a un portugués que me dijo que ahí se contaban chistes "de españoles" en los que siempre quedábamos como soberbios (pues no sé por qué, la verdad).
Volvamos a ese feo bar de esa bonita tierra.
Como no tenían (polos) drácula, compramos no sé qué mi hermana y yo. Y nos fuimos los tres por un camino, que a pocos metros del pueblo, llevaba a la ribera del Miño.
Descubrimos un paseo precioso, lleno de frondosos árboles, con un airecillo que mecía las hojas...
Vamos, que nos lo habían pintado para nosotros.
Encima no había domingueros, ni niños dándote balonazos, ni una tal Vane gritando "quién ha veníiiiiiiiiiioooooooooo", ni radios, ni ... ni más españoles, vamos.
Ni siquiera aquel monitor que torturaba a unos niños desganados (y a nosotros que pasábamos por ahí) con la canción del tallarín a las 4 de la tarde, aquel otro día en otro pueblo gallego.
Hijo, por favor, deja el tallarín en paz, que hemos comido mucho, y la pasta llena mucho.
Por cierto, que todo ese grupo ha cogido aversión a los hidratos de carbono, que lo sepáis.
Bueno, pues ahí estábamos disfrutando de aquella paz, aquel río, aquellos arbolitos
Hermana - Qué bonito
Servidora - Qué maravilla
Cuñado - Quiero un drácula
El drácula, para el que no lo sepa, es un polo de hielo, con sabor a coca-cola, que existe por lo menos desde los años 70.
Yo hasta ese día pensé que se había perdido como tantas cosas de mi infancia, como... no sé...
Como las canciones de Enrique y Ana, por cierto, alabado sea el Señor, alabado sea por siempre, por no permitir que continuara la relación de pareja más extraña del mundo musical, desde la de la hija de Elvis Presley y ese mutante, que antes era un ser humano llamado llamaba Michael Jackson.
Continúo, seguimos sentados ahí, disfrutando de aquella brisita.
- Qué bien hemos comido, no?
- Sí, sí, el restaurante, buenísimo.
- Quiero un drácula.
- Qué bien se está aquí, verdad?
- Quiero un drácula.
- Quieres otro helado? quieres que vayamos a otro sitio?
- Quieres que volvamos al pueblo?
- Quierooooo...., quiero un drácula.
Después de eso entró en bucle, y de vez en cuando, entre el sonido de la corriente del río y el fru-fru del viento en las hojas, se podían oír aquellas tres palabras, una y otra vez
- Quiero un drácula.
Y es curioso, porque mi cuñado (es que no tiene nombre) es de muy buen conformar, y siempre-siempre, que le preguntamos ¿dónde vamos? ¿dónde comemos? ¿cómo quedamos?
Siempre contesta otras tres palabras
- Ah, como queráaaais
Claro, por una vez que tenía una petición el hombre, como no consiguió nada...
Desde entonces es un comodín en nuestras vidas.
Yo al pobre, se lo recuerdo mucho, porque soy una desgracia como otra cualquiera y porque, con la de gente que hay que tiene familias políticas con las que poder meterse a gusto, a mí este hombre no me ha dado otro motivo para poder meterme con él, en casi 15 años.
Y me tengo que conformar con decirle tonterías como
- Oye, tú no querrás un drácula, verdad cuñado?
- ¿Vas a por un helado? Mira a ver si hay dráculas, hombre.
Y similares cosas que me aguanta, porque la verdad es que es un santo varón, que cuando le he preguntado que si lo podía contar, me ha dicho.
- Ah, como quieraaaas
lunes, 15 de junio de 2009
Los tres cerditos
Sí, sí, lo siento, pero es la palabra, unos guarros, unos puercos, es decir unos auténticos cerdos:
tiraban cosas por la calle, escupían, hacían pis en las esquinas.
¡¡Desenmascaremos por fin a estos farsantes porcinos!!
Eso me recuerda que tenía un vecino hace años, que debió mantener un affaire (y nunca mejor dicho) con una francesa, que se ve que no acabó muy limpiamente (por seguir con el tema), y ella se presentó en su casa, él se abstuvo de abrirle la puerta, no por nada, vamos.
Y ella empezó a insultarle a grito pelado desde el pasillo del edificio, como no debía saber muchos insultos españoles, le llamaba (poner el acento de las que anuncian perfumes)
- Serdó, serdó, eges un serdó.
Yo creo que todos los vecinos estábamos pensando cosas mucho mejores, y es que en español (sobre todo con el "acento" castellano) se insulta muy bien, que nos salen unos sonidos jota, que hasta nos rascan en la garganta.
Vamos, que no impactaba nada, y es que lo primero que tenía que haber aprendido la chica, a la hora de liarse con alguién de otro país, es un buen y contundente improperio en ese idioma, como malandrín o tunante.
Pues eso, que a los protagonistas de nuestra historia, para suavizarles un poco, se les llama cerditos.
Y es que es increíble lo que puede hacer el sufijo "ito" o "ita" en una palabra.
Ejemplo: cuando vas a una merecería y dices
- Quería unas bragas
Siempre, siempre te contestarán
- Quiéres unas braguitas?
Favor que usted me hace, pero con mi talla, llamarlas "braguitas" es un demasiado optimista.
Yo siempre me imagino que me sacan unas braguitas de niña, de esas blancas que llegan hasta las costillas, que la verdad de "itas" tienen poco.
Bueno, que eran unos cerditos, que vivían en un bosque.
A qué se dedicaban, pues lo ignoro, yo sé que hay cerditos que viven en granjas preguntándose porqué esos señores tan amables les dan tanto de comer, y que se pasan la vida diciendo
- Ay, no, no puedo más, de verdad... bueno, para el postre haré un hueco.
Bueno, pues estos de este cuento no, eran autónomos o algo, pero en una granja no "trabajaban".
Como eran independientes y además muy mañosos, decidieron hacerse cada uno una casa.
El primero de ellos se hizo una casa de paja, es decir, aprovechó que quitaban las terrazas veraniegas de los bares, y con los restos de pajizo que ponen cercando esas 4 mesas de piscina en las que una coca-cola vale 3 veces más, pues con eso, se hizo una casa.
Con la palmera de cartón piedra que adornaba la barra, no hizo nada.
El segundo se compró una casa de esas de madera que adornan, inevitablemente, las afueras de Leroys Merlines y similares del mundo y que suelen estar a la entrada de los campings.
Todo el mundo que habla de una, dice que tiene de todo, hasta tele y microondas.
Halaaaaaaaa, teleeeee y microoooooooondaaaas, por ver eso merece pasar 15 días en una caseta de obra!!
El tercero se hizo una casa de ladrillo, cemento y demás elementos constructivos habituales.
A mí siempre me ha fascinado la gente que "se está haciendo una casa en el pueblo" y resulta que se la están haciendo ellos solitos, con sus manitas.
Pero ¿cómo se puede construir una casa uno solo, sin tener ni idea de construcción, por cierto?
- No, es que me ayuda mi padre (que es agricultor, por cierto)
Ah, bueno hombre, si te ayuda tu padre, ahora se entiende todo!
Para una persona como yo, que le fascina que alguién se pueda hacer un jersey de punto, me resulta un misterio insondable.
Bueno, pues vivía cada cerdito en su casita cuando un lobo que vivía en el bosque también, se enteró de que tres potenciales cochinillos asados, habitaban en las inmediaciones.
Se dirigió a la casa de paja del primer cerdito y llamó a la puerta.
Como no hay cosa más difícil que intentar dar un golpe en una puerta de paja, llamó a grito pelado
- Estoooo... holaaaa... ah, de la casa ....de paja.
- ¿Quién es, qué quiere?
- Soy un joven y dinámico reportero de "Callejeros" o de "España Directo" o cualquier otra zarandaja por el estilo, que viene a pedirle amablemente que me enseñe su casa, para después mostrarla en la tele como ejemplo de infra-vivienda y reirnos de usted un rato.
El cerdito pensó "voy a salir en la tele, me podrá ver mi hermano, que tiene tele en la cabaña canadiense", pero después se dio cuenta del truco y contestó:
- No paso, que eres un lobo malvado.
- Pues soplaré, soplaré y la casa derrumbaré.
- No te creo, lobo falsario.
- Venga hombre, si ya medio se ha deshecho cuando he intentado llamar a la puerta.
Y efectivamente, con dos soplidos, la casa se vino abajo.
Pero mientras, el cerdito había huído y llegado a la casa de madera de su hermano, que insistió en enseñarle la televisión y el microondas.
El lobo llamó a la puerta (ahora sí) y dijo
- Hola, me han dicho que estas casas son muy completitas y tienen hasta televisión, pero ¿tienen tdt? vengo a prevenirles del apagón tecnológico.
Pero el cerdito no tenía ni idea de lo que era eso y dijo
- No, no, no es aquí, aquí no vive quién dice usted.
- Pues soplaré y soplaré y la casa derribaré (dominaba los sinónimos)
La verdad es que echar abajo una casa de madera soplando, tiene su mérito, a menos que seas el Huracán Federico, pero el lobo sopló y sopló y de la casa solo quedaron en pie la tele y el microondas.
Pero los cerditos ya había salido corriendo con sus jamoncitos, y habían llegado a la casa de ladrillo del tercer hermano.
Cuando el lobo se percató, les siguió y llamó al portero automático
- Quién es?
- Cartero comercial
- Échelo debajo de la puerta
- Vengo a venderle La Atalaya
- Francamente, no sé si me cabe una atalaya en casa, además lo veo un elemento arquitectónico bastante inútil.
- Soy yo, ábreme.
Dijo con autoridad el lobo, y el puerquito estuvo a punto de abrir, porque eso nunca falla, pero se contuvo acordándose que él era el cerdito listo.
Al final el lobo decidió pasar a mayores y dijo
- Pues soplaré y soplaré
y tu casa patas arriba pondré
Y empezó a soplar como un descosido (como un descosido.... a quién se le ocurriría esa expresión... cuando habéis visto a alguién "descosido"? además de los ositos de Lillusion)
pero por mucho que lo intentaba, la casa no se movía de sitio, al final el pobre animal se quedó sin aliento y se retiró para siempre jamás, ahora tiene asma, por cierto. Si véis un lobo con un inhalador, ya sabéis por qué.
Los dos cerditos se pusieron súper contentos a cantar y a bailar.
¿Que si no eran tres? No, es que el tercer cerdito se acababa de dar cuenta de que a lo tonto, se le había metido la familia en casa y que no tenían pinta de irse fácilmente.
¿Que cuál es la moraleja de esta historia? Pues que los materiales de construcción de calidad, solo se ven en los cuentos, es obvio.
¿ Y qué fue de los cerditos? Pues el cerdito de la casa de ladrillos, viendo que sus hermanos no parecían tener medios económicos a su alcance y se iban a quedar en su casa de por vida, decidió montar una cuadrilla de albañiles, y dedicarse a hacer ñapas por ahí.
Vale que los hermanos no tenían ni idea, pero les enseñó aquello de
"¿Quién le ha hecho a usted esta chapuza? Yo, en dos patás, se lo arreglo."
Y también ese otro clásico que dice
"Nosotros venimos el martes a las 4 sin falta, espérenos que llegamos seguro"
Ya os advertí que eran unos auténticos cerdos.
miércoles, 10 de junio de 2009
El Gato con Botas (y III)
- He venido a retarte, yo soy mucho más poderoso que tú.
- ¿Tú?. Contestó el mago con desprecio.
- Sí, yo tengo muchos más poderes que tú.
- ¿Por qué? ¿por que hablas y andas de pie?
- No. Porque veo en la oscuridad y puedo caerme desde 10 metros y no me pasa nada ¿por qué os fijáis todos en que puedo hablar? Esto tiene muchísimo más merito. A ver, hazlo tú, listo
El mago cambió de tema:
- Yo soy un mago con grandes poderes, y además soy muy malo, y tiro papeles a la calle, y pongo la música del coche a tope y en el metro no dejo salir antes de entrar.
- ¿Y esto? ¿Por qué me lo cuentas? ¿Para iniciar conversación?
El mago miró a ambos lados, y susurrando le dijo
- Lo decía por justificar un poco lo que va a pasar después.. disimula.. Aunque, ahora que lo dices, aquí en el castillo, me aburro bastante, además soy tímido. ¿Te puedes creer que nadie sabe cómo me llamo? Y me llam..
El gato le interrumpió:
- Oye, que este cuento no se acaba ni a tiros, y me he saltado mi siesta diaria de 2 a 7 de la tarde. A ver ¿tú qué poderes tienes?
- Yo me puedo convertir en cualquier animal del mundo: Un elefante, un rinoceronte, un mamut, un dragón. Como ves todo cualquier palo, animales reales, extintos, míticos...
El gato se ajustó las botas, no por nada, sino porque suelen tener tendencia a resbalarse un poco, y le dijo:
¡Bueno, bueno, bueno, vaya transformaciones de tercera regional! Pero si todo el mundo sabe que los animales grandes se aprenden en la primera evaluación ¡Por favor! Los pequeños, los pequeños sí que son chungos.
El mago le respondío muy ofendido:
- Yo también me transformo en animales pequeños, pequeñísimos, por ejemplo un... un... perro.
- ¿Un perro? Vaya porquería, pequeños de verdad
- Un ave canora no puedo hacerte, canora no me viene bien (pues en el último congreso de magos, este chiste arrasó)
- Venga por favor, vaya mago de pacotilla, nada, me voy a otro castillo.
El mago ya estaba nerviosísimo y no sabía qué ofrecer de su repertorio.
- ¿Y en un ornitorrinco sordo, un joven castor, un pájaro espino, una cochinita pibil, un camaleón espía, una gallina decrépita, un pato en un garaje, el abejaruco?
- ¿Y un ratón? ¿Puedes convertirte en un ratón?
- Pues claro. Contestó el mago, y a continuación, se convirtió en un ratón.
Entonces el gato le miró con esos ojos enormes y le dijo
- Muy bien, ahora eres un ratón y yo, yo... sigo siendo un gato.
Devolvemos la conexión temporalmente a nuestros estudios centrales, por si hay personas sensibles entre nuestro público. (musiquilla de hilo musical)
De vuelta al castillo, nos encontramos con nuestro protagonista convertido en el primero okupa de los cuentos infantiles. Me abstengo de mostrar mi opinión sobre este oscuro episodio del cuento.
Entonces manda un emisario o le pega un grito por la ventana o algo (hombre por Dios, este gato no puede seguir todo el rato de la ceca a la Meca) y avisa Federico, para que se vean en el camino al Castillo.
Cuando se encuentran, le dice al muchacho:
- A partir de ahora vas a tener que hacer todo lo que yo te diga, y darme la razón en todo lo que hable ¿De acuerdo?
- Hombre, si insistes...
- Vale, desnúdate.
- Bueno, hasta luego gato, me alegro de haberte conocido.
- Hombre hazme caso, con que te quedes en ropa interior, creo que bastará.
El muchacho se quedó en calzoncillos abanderado y camiseta imperio.
El gato le miró y pensó que su madre no le había explicado que siempre hay que llevar ropa interior bonita, por si tienes un accidente o te tienes que hacer pasar por un marqués.
- En fin, hasta esto habrá que cubrirlo, baja hasta el cauce del río que hay en la cuneta y mánchate la ropa y revúelvete el pelo.
El chico obedeció, aunque mirando a su alrededor, por si veía la cámara indiscreta.
Poco después, apareció el carruaje real. El gato se puso a gesticular y a gritar para que pararan.
- Paren, por piedad, ayuden a mi señor! (a mí no, a mí que me den)
- ¿Qué ocurre?
- Cuando el señor marqués se dirigía a su nuevo castillo, unos bandidos que habían oído que llevaba una gran fortuna, le han atracado y le han robado todo: Caballos, carruaje, equipaje, joyas... todo, incluso la ropa que llevaba puesta.
- ¿Cómo es posible?
- Mi amo, que es muy fuerte y gallardo, se ha enfrentado a ellos, pero los muy malandrines eran por lo menos 12 ó 35 y le han dejado herido en el arroyo cercano.
Los criados del rey fueron a buscarle, y le trajeron envuelto en una capa.
- Una cosa ¿por qué está tan mal vuestro amo y vos os hayáis tan limpito como siempre? Le preguntó el rey al gato.
- Hombre, es que yo soy un gato y llevo la ducha incorporada.
Pero ya todo daba igual, porque cuando los ojos de la princesita y del muchacho se cruzaron, sus corazones se inflamaron como una palomita de maíz, comenzó a sonar música de violines, los pajarillos empezaron a trinar.... y el gato salió corriendo detrás de los pajaritos.
El rey se sintió aliviado de que su hija se enamorara de un hombre de tanto dinero, y no de esos perro-flautas que tanto le gustaban normalmente.
En fin, que los jóvenes enamorados desde ese momento empezaron a llamarse el uno al otro con apelativos que demostraban que aquello era amor verdadero (o que se habían trabado un kilo de merengue).
Ya se sabe que cuando amas de verdad, empiezas a decir cosas como fresita mía, ay mi melocotoncito y otros nombres de alimentos con tres sílabas o más:
- ¡Cuánto te quiero, mi cuchifrito con patatas panadera!
Si nunca habéis dicho estas cosas, es que nunca habéis amado de verdad.
Y después venga a decir
- Cuelga tú, no tú, tú-tú-tú
Y el rey le decía a su hija
- ¡Qué pesadita estás hija, y eso que ni se ha inventado el teléfono!
Al final el pobre hombre no pudo con tanta cursilería gastronómica y les cedió todo.
Ahora está en Benidorm, aprendiendo Los Pajaritos, La Macarena y otras coreografías que denigran al que las baila y causan vergüenza a quiénes las contemplan.
Por cierto, que en la universidad de Toledo (Ohio) están investigando los poderes hipnóticos de estos bailes en la tercera edad, se sospecha que hay una conspiración detrás de todo esto.
Y así fue como el pobre hijo de un molinero se consiguió todo lo que quería y mucho más.
¿Que cuál es la moraleja?
A mí me gustaría pensar que es "El ingenio puede más que cualquier otra cosa", aunque me temo que es "Quién tiene un subordinado eficiente, ya se puede rascar la barriga".
Aunque me quedaré con "Quien ofrece su casa a un animalito abandonado, merece que le pasen muchas cosas buenas".
Y colorín... ah, que ¿Qué fue del gato? Pues "colgó las botas" y ahora lleva un severo régimen de sueño y de mimos diarios que solo rompe de vez en cuando, para destrozar las cortinas de palacio.
Si escucháis atentamente, quizá le podáis oir ronronear...
lunes, 8 de junio de 2009
El Gato con Botas (II)
¿Tiene abono transporte? ¿y tiene una fotito suya? ¡Qué mono estará en una foto de carnet, no?!
Llegó pues a la puerta y les dijo a los guardias de palacio
- Soy el emisario del Marqués de Carabás y exijo una audiencia real inmediatamente.
Los guardias se miraron el uno al otro y dijeron a la vez
- Mira, un gato que habla!
- Manolo, ven, que aquí hay un gato que habla
- Y bien elegante que va
- Vamos a tirarle un ovillo de lana, a ver si juega con él, o se hace unos calcetines a juego con las botas.
Después de un buen rato, fue conducido ante el rey y su bella hija.
Inciso: El rey no sabemos si era guapo, o si es que la chica había salido a su madre.
- Soy el emisario del poderoso señor Marqués de Carabás, señor de inmensa fortuna y de títulos sin fin. Mi señor es tan importante, que ante él se han postrado reyes y emperadores. Pero os comunico que mi señor se ha trasladado a vivir a este reino, y que tendrá la gracia y donosura de concederos audiencia en su castillo, en la tarde de mañana.
El rey y la princesita se quedaron patidifusos, porque no estaban acostumbrados a que nadie les mirara por encima del hombro.
Pero como pocas cosas paralizan más que una persona que te mangonea a lo bestia, accedieron sin más.
Antes de irse, al gato le pareció que les había dado poca cera y les espetó: (por fin he podido utilizar este verbo!)
- ¿No poseéis ropajes más lujosos? Es que mi señor es muy mirado para estos temas ¡Miradme a mí cómo me lleva, hecho un pincel, con mis botitas y todo!
Se quedaron tan anonadados de que alguién en vez de hacerles la pelota, les llamara horteras por toda la cara, que corrieron a adecentarse un poco.
El gato se dirigió (ahora ya no sé cómo) a un gran castillo que había en los límites del reino.
Por el camino se cruzó con unos campesinos y les preguntó
- ¿Podéis decirme de quién es ese castillo?
Los campesinos se miraron el uno al otro dijeron
- ¡Mira, un gato que habla!
(etc, etc...)
Al final le dijeron que era el castillo de un poderosísimo mago del que nadie conocía el nombre.
El gato continuó caminando ... este no llega en la vida, no es por nada. Espera ¿estas eran las botas esas de las siete leguas, o eso es de otro cuento?
Bueno, que siguió acercándose, fuera como fuera, al castillo y preguntando a la gente, y todos le respondían lo mismo: Que nadie conocía el nombre del misterioso mago. Bueno, eso y lo del gato que habla, y algún que otro "los gatos son muy traicioneros".
Así que a la siguiente persona que se encontró le saludó y añadió
- Me dirijo al castillo del Marqués de Caravás ¿podéis indicarme dónde se encuentra?
- Aquí cerca hay un castillo ¿decís que su dueño se llama Marqués de Caravás?
- Así es, mi buen señor.
- Pues buenas tardes, mi buen ... gato.
Dijo el otro, que no quería ser menos
Y así con varias personas más.
Por fin, llegó al castillo, el mago anónimo le abrió la puerta y el gato le dijo:
- He venido a retarte, mago.
- ¿Eres por fortuna, otro mago que se encuentra bajo la forma de un gato, por obra de un encantamiento?
- No, soy un gato normal y corriente. Pero los primeros domingos de cada mes, voy por ahí retando a los magos que me encuentro, a menos que sea el día de la madre, o haya elecciones.
(Continuará y acabará también, lo prometo)