martes, 24 de junio de 2008

Están entre nosotros. Marzo 2008

Ayer salí un poco tarde del trabajo, porque hubo que arreglar una cosa a última hora.

Además tenía que ir a mi empresa después a recoger una cosas y había quedado en pasarme por casa de una amiga que vive cerca.

Total, que iba pensando en que llegaba tarde, en lo que había que solucionar en el trabajo, vamos... con la cabeza en otra parte.

Por el camino me paré a sacar dinero en un cajero, cuando acabé y seguí andando, oí

- Señora, señora
y me dan un golpecito en el hombro

Me giré, dispuesta a darle un bolsazo y llamar a Superman para que me defendiera, cuando ante mi inconmensurable sorpresa, veo ¡¡que me da el dinero!!

- Tome, se lo había dejado en el cajero

Oh, cielos!! Un chico como de unos 20 años que se había encontrado con dinerico fresco en las manos y ¡¡me lo había devuelto!!

Y parecía español y todo... porque si fuera suizo o de esos paises del mundo-mundial, lo entendería.

Después le veía como se alejaba por la calle y pensaba
- Dejadle paso, que es un hombre honrado! La juventud no está echada a perder!

Hasta le perdoné que me llamara Señora!

2 comentarios:

Cristina dijo...

Si, la verdad es que cuando te llaman señora te das cuenta de los años que tienes. Yo, como estoy casada me consuelo pensando que me han visto el anillo...

loquemeahorro dijo...

Yo me acuerdo perfectamente de mi primera vez... la primera vez que me llamaron señora, se entiende.
Fue un chaval como de 15 años que me dijo
- Señora, ¿tiene hora por favor?
Y pensé
- Anda que es mala pata, haber dado con el único adolescente educado de toda España.