martes, 24 de junio de 2008

La valija. Abril 2008

Todos hemos sufrido el abandono de un ser querido.
Todos hemos querido retenerlo por todos los medios.
Todos hemos mirado a alguien a los ojos y le hemos dicho ¡Quédate! ¡No te vayas! ¿Por qué me dejas?

Y es lo que a mí me ha sucedido. La que me ha dejado ha sido mi tarjeta de débito. ¿Por qué lo has hecho tarjeta?. "Él nunca lo haría". Bueno, él no sé, pero YO, yo nunca lo haría.

Fue el sábado pasado, cuando fui a sacar dinero, el cajero me mostró un mensaje críptico pero demoledor

"Por motivos de seguridad, a continuación se le retirará su tarjeta"

¿Cómo? ¿Por motivos de seguridad de quién? Porque a mí, quedarme sin tarjeta y sin dinero, me produce una gran inseguridad.

Ahí me quedé, agarrada al cajero, mientras pasaba por todas las fases esas del dolor: Negación (no, no es posible, ahora me devolverá la tarjeta), negociación (si llamo a este numerito que pone aquí "incidencias" me la devolverá), y todas las demás, hasta que NO llegué a la de aceptación, porque solo consiguieron alejarme del cajero dos fornidos seguratas, mientras yo lloraba amargamente.

Vale, esto último es mentira, me fui 20 minutos más tarde porque había quedado con unos amigos, y llegaba el autobús.

En definitiva, que estoy sin tarjeta, y pasa y pasa el tiempo sin que me den una nueva.

Al parecer las mismas fuerzas del mal que impidieron que me avisaran de que me iban a "retener" la tarjeta original, impiden que me entreguen la nueva. Este hecho demoledor es que cambié de sucursal bancaria hará cosa de 5 años.

Y es que escuchadme bien: Antes pasará un camello por el puerta de una surcursal bancaria, a que me pongan la nueva en todos los documentos.

Y es que según ellos este hecho inusitado ha creado un caos administrativo que se traduce en que nunca jamás recuperaré mi querida tarjeta, con sus dibujitos y sus hologramas, tan mona ella.

Hay que ver cómo la echo de menos. Si hubiera sabido que me iba a dejar, la hubiera hecho unas fotos, y ahora podría llorar con el marco apretado contra mi pecho, mientras veo la lluvia caer.

Por cierto, eso debe doler ¿no?. Lo de apretar el marco, digo.

Esta pena no cesa, porque he descubierto que existe otra terrible fuerza del mal, que es la valija, ya que constantemente me dicen

- Es que.... viene por valija.

No sé, yo me imaginaba que eso era como un mensajero del banco, pero empiezo a sospechar que o bien es una criatura legendaria como la esfinge o algo así, o que el encargado de la valija es el primo del Lazarillo de Tormes, y que recorre los pueblos de España transportando los legajos a lomos de su humilde pollino.

Creo que todavía lleva la libreta de ahorros Cervantes, que cometió el error de cambiarse de oficina (de Alcalá a Madrid) y todavía está esperando que le paguen la pensión de veterano de guerra, por lo de Lepanto.

Por eso sufrió tanto el hombre en la vida, por cambiar de sucursal bancaria.

Por eso, niños y niñas, os recomiendo que nunca jamás cambieis de oficina y que paséis directamente cambiar de banco que es lo que voy a hacer yo.

Nota: Escribí esto hace dos años y sí, lo habéis adivinado, no me he cambiado de banco todavía.

16 comentarios:

Lillu dijo...

Yo me cambié de sucursal 3 veces, porque no me sentía bien tratada, aunque no cambié de banco tampoco. Me convencí de que en ese mismo banco tenía que haber alguien agradable y con dos dedos de frente que me pudiera atender con educación XD Al menos nunca se me quedaron con la tarjeta en un cajero, que ya era lo que me faltaba.

Lo de la valija me recuerda a mi padre, que mira tú, trabajaba en un banco :P

saluditos

Lillu dijo...

Oh, primer :D

+saluditos

loquemeahorro dijo...

Lillu Veo que has aprovechado la posibilidad de ser primer-según-primer, haces bien.

Oye ¿y cambiando de sucursal 3 veces no estás desafiando a las fuerzas de la naturaleza? A ver si lo del tsunami tuvo algo que ver...

pd. ¿De verdad había alguien agradable en tu banco? ¿Es un relato de ficción?

Gallo dijo...

Por supuesto. A mi me retiraron la de débito tres veces por clonación. La bautizé a la última como Dolly, la tarjeta de débito clonada.

Lo peor es que te pase cuando estas llegando a un aeropuerto a miles de miles de kms de tu casa, eso es como estar desnudo frente a un auditorio lleno de gente a la que le debes dinero.

Ya me cambie de sucursal.

estodevivir dijo...

Ay, Loque, lo que me he reído,se me han saltado las lágrimas, que bien haces en traer estas entraditas a colación, yo no me atrevo a eso, porque las mías antiguas a lo mejor sacaría lágrimas pero de tristeza, jaja. Muy bueno, qué situación terrible, por cierto, yo me he visto sin un centavo en la vida muchas veces, pero que me quiten la tarjeta en mi propia cara... y además una máquina sin corazón...

Doctora dijo...

No sabes la gracia que me hace la palabra "pollino" :D

julio querol cañas dijo...

Hola Loque.
A mi tambien me trago el maldito cajero la tarjeta.
Pero se me puso la cara de bobo cuando llame al 902....y me digeron que lo que habia sucedido era que la tenia caducada desde hacia seis días.

Ingrata que no me dijo nada.

SALUDOS Y SALUDOS

jane dijo...

A mí la muy taimada también me abandona cada dos por tres. "Ellos" dicen que es que tiene un contubernio con el móvil y que no los ponga juntitos, que el móvil es una muy mala compañía para alguien tan joven e influenciable como ella... Y ahí me ves, también desconsolada y con la lágrima en el ojo.

Sr Nocivo dijo...

Yo no uso bancos, utilizo una de mis mansiones como hucha gigante y cuando me aburro voy allí y nado entre billetes y monedas al más puro estilo tío Gilito. Créame, es más seguro.

loquemeahorro dijo...

Gallo Pues si te cambias de sucursal, ya nunca jamás recibirás las tarjetas clonadas. Lo mejor es o bien cambiarse de banco, o volver a la época del trueque.

EstodeVivir Gracias, guapa. Tú lo has dicho, una máquina sin corazón me robó lo que más quería (anda que no)

Doctora ¿Y "humilde pollino"?

Julio ¡Qué malandrina! A mí se me caducó y en un restaurante me la tiraron a la cara y yo ahí ponienod cara de "me he dejado la cartera en el otro bolso".

Jane Y si ellos se quieren ¿quién eres tú para separarlos? Por cierto ¿qué se supone? ¿que tienes que llevar otro bolso para la tarjeta?

Sr Nocivo Aaah, el Tío Gilito ¡Ese sí que se sabía divertir! El tío más forrado del mundo, y su única diversión era quitarse la chistera y bañarse en monedas manoseadas.

Isi dijo...

jejeje anda que ese cajero maligno, mira que robarte la tarjeta!!
Yo en mi sucursal no tengo queja de que me traten mal (jejeje si mi padre trabaja en la oficina central del banco) pero son un poco "mayores" y a veces no saben de qué va el tema. Ejemplo: voy a pedir el préstamo ese de la junta para comprarme mi ordenador. Y llego y se lo digo a la señora, que mira a otro señor y me dice :"ay es que eso lo lleva Manolo y está de vacaciones". Jolines, entonces si se muere Manolo querrá decir que en esa sucursal ya no van a tramitarte lo del ordenador?? Será porque los que estaban ese día, entre los dos juntan más de 110 años? no sé, no sé...

loquemeahorro dijo...

Pues sí Isi, lo has adivinado, el día que Manolo se jubile (vamos a dejarlo así), ya nunca nadie jamás, podrá hacer ese trámite.

En las secretarías de las universidades pasa igual ¿verdad? Y perdón por nombrar la bicha.

Gallo dijo...

Me ofusque, quise decir, me cambie de banco!!!

JAJAJA hasta ahorita todo bien, pero a la primera que me hagan regreso a la epoca del efectivo y los cheques

loquemeahorro dijo...

Gallo ¡Ah, los cheques! Aquí tuvieron su breve momento de esplendor hace 35 años, y nunca más se supo.

laesti dijo...

Ah, "valija", qué palabra tan fascinante. Entonces, en las pelis de espías, cuando hablan de la "valija diplomática", no se refieren a misteriosos maletines con bombas H si no a maletines llenos de tarjetas de débito, ¿no?

loquemeahorro dijo...

Sí, La Esti, a maletines llenos de tarjetas, llevados por un "humilde pollino".

El mundo del espionaje es que tiene mucho menos glamour de lo que la gente se cree.