martes, 2 de noviembre de 2010

Un (segundo) día en Nueva York

El segundo día salimos bastante tarde del hotel, y más tarde aún, llegamos a donde pensábamos desayunar, y es que durante el viaje hicimos nuestra propia versión del brunch que yo llamaría "se me ha hecho tarde para desayunar y tengo un hambre que me comería un caballo por las patas".

Fuimos a Sabarsky, un sitio muy-muy fino que en realidad es la cafetería de uno de los 200 museos que hay en palacetes alucinantes de la Quinta Avenida, la Neue Gallery.

Ejemplo de casita discreta que hay en la zona más pija de la 5ª Avenida y alrededores

El sitio que tenía cola (como casi todo) para entrar, era monísimo y lleno de detalles (nótese que hasta los platos tienen el nombre del local), como la Gallery esa en cuestión está dedicada al arte austriaco, semeja un café de la vieja Viena, con sus tartas de chocolate, sus vistas al Central Park... vale, quizá esto no sea muy típico de Viena, pero bueno, yo estuve en Viena en el año catapún y ni fui a uno de esos cafés monos, ni me comí una tarta guay, ni mucho menos vi un cuadro de Klimt.

Cosa que tuvo en común con este día, que a Klimt solo lo vi en las postales de la tienda de recuerdos.

Comimos maravillosamente, a los Bibs se les puede ver, pillados in fraganti, poniéndose ciegos, pero yo me pedí una ensaladita que no se ve en las fotos.

Como se ve, comieron pan de centeno con salmón ahumado y una de los 4 tipos de salchichas que no hay quién se decida. Al lado de nuestra mesa estaban los postres: una selección de torten y struddell que los pobres Bibs no se pudieron resistir, después de estar toda la comida decidiéndose entre la tarta Sacher y el Appell Struddel.


¿Que qué tomé de postre yo? Pues nada, una frutita del tiempo que me pedí.

Después fuimos, una vez más siguiendo una recomendación, a la Frick Collection.

El que quiera saber en qué consiste semejante institución, le aconsejo que abandone inmediatamente este blog y se dirija aquí, donde todo se lo explicarán a las mil maravillas (esa fue la recomendación).

Si aún así insistes en quedarte aquí (tú sabrás) solo diré que el tal Frick fue un tipo de esos salidos de la nada que se hizo rico como a lo bestia, y que dedicó parte de su tiempo a viajar por Europa comprando obras de arte (me parece estar viendo mi vida reflejada).

También se mandó construir un coqueto palacete enfrente del Central Park, con lo que suele tener el típico coqueto palacete que todos hemos tenido alguna vez: Su patio interior cubierto, su luz natural por medio de ventanales inmensos...

Y digo que todos lo hemos tenido, porque yo, por lo menos, en otra vida viví en ese palacete, ah ¿Nunca os lo había contado?

No sé, se me habrá pasado, mientras os contaba mis apasionantes aventuras en la red de transportes públicos de la periferia madrileña. Pues sí, viví ahí, era una bella y riquísima joven que bajaba, como quién no quiere la cosa por una escalinata espectacular, cada vez que pasaba por ahí un pretendiente con bigote.¡Ah, que tiempos!

Mi tío Frick (yo le llamaba así "Tío Frick" no es creáis que no sé cómo se llamaba) era autodidacta, quizá no tenía formación académica, pero se ve que aprendió muy bien, porque mal gusto no tenía el hombre, por lo menos comprando cuadros.

Ejemplo: Recuerdo que en aquellos tiempos había veces me decía mi doncella Sally

- Señorita, su tío me manda a decir que la espera en el comedor pequeño.

Y yo bajaba, haciendo mi numerito de la escalera, no vaya a ser que pasara por ahí algún mozo casadero, y me quedaba un buen rato esperando, sin que por ahí aparecieran ni mis tíos, ni un pretendiente bigotudo ni nadie, hasta que Sally me venía a buscar y me decía:

- Señorita, están esperándola en el comedor hace media hora, y me ha dicho su tía que sepa que se ha quedado sin el currusco del pan.

- Y este es el comedor ¿no ves que está aquí el Greco? O eso, o se me ha vuelto a alargar la retina.

- Señorita, su tío tiene MÁS DE UN GRECO, el comedor es la habitación que además del Greco tiene el Rembrant.

- ¿Los Rembrant no está en el salón de baile?

- DOS de los Rembrants están en el salón de baile, el tercero en el comedor.

Ah sí, solo contratábamos servicio con formación en pintura europea y entre nosotros, cuando el jardinero se tomaba una copita de más, se ponía pesadísimo explicándonos los Goyas del recibidor.

Volviendo a mi yo actual, os diré que en el baño, gracias a unas argentinas (estaba NY tomado por turistas argentinos), nos enteramos que murió él, murió su mujer y los hijos que tuvieron que murieron antes, y al final todo se convirtió en una fundación y nadie más bajó por la escalinata esa flipante.

¿Que qué había sido de mí? Pues antes me habían desheredado porque me fugué con un caballerizo polaco con el que recorrí toda Europa después de ... pero bueno, volvamos a septiembre de 2010 (o a 2049, según las fotos)

Después anduvimos cotilleando por las zonas comerciales de la Quinta y otras avenidas muy cucas que hay por ahí, y que jamás conseguiré desentrañar si eran Lexington, Madison, u otra muy fina acabada en "on".

Si alguien sabe qué calle es esta, que me lo diga, que es donde estuvimos de compras

Sí sé que en un momento dado nos tomamos un té en uno de los millones de cafeterías que hay por la calle, que además, era la cafetería de un gimnasio, donde cuando quise ir al baño, tuve que entrar al gimnasio de marras, y en definitiva, ir al baño del vestuario, así que ahí me tienes cruzando en medio de mujeres en toalla y yo ahí poniendo cara de "Eh, que me estoy tomando un té que me da derecho a veros desnudas".

Mirones/as de Niuyó, ya sabéis dónde ir.

Ah, ese día, tuvimos nuestra primera experiencia en el Metro, y la última, y eso que me habían advertido, me habían dicho que era muy cutre, pero yo me hice la chulita y pensé "Venga por Dios, si yo he viajado en la línea 5". Pero sí, lo era. Y sí, estaba fatal señalizado todo, y lo mejor de todo es que para cambiar de sentido en una línea, hay que salir a la calle, y entrar por otra boca de metro (?).

Y eso que a cambio diré que a las (muchas) personas a las que les preguntamos cómo hacer el transbordo, nos atendieron muy amablemente, ni siquiera la cucaracha que vio mi hermana fue grosera, ni nada, de verdad.

Me han dicho que también es normal ver ratas y ratones, pero ya os digo que es que ahí la mayoría de la gente es muy solícita y lo mismo es que salen por ayudar, oye.

La última anesdotilla del día fue que cuando volvíamos al hotel por la noche, pasamos por delante de una de las diez mil puertas con un toldito que hay en cualquier calle, y me fijé en que había un grupo de chicas y chicos como esperando, todos muy arregladitos, y dije:

- Esto debe ser una discouuuu.

Sí, para mi vergüenza lo reconozco públicamente, dije "discou".

Casi acierto: era un centro judío.

Nota 1: Me voy a saltar algunas comidas y algunas fotos de comidas, por abreviar.

Nota 2: No, de los vestuarios no tengo fotos.

Nota 3: Y de la cucaracha, menos.

lunes, 25 de octubre de 2010

Inciso: El inglés y yo

Cuando tenía 7 años en el colegio nos dijeron que iban a empezar a hacer actividades extraescolares. Los de mi edad podíamos escoger entre inglés y kárate.

Salí corriendo de clase, mientras me imaginaba dando patadas a diestro y siniestro y diciendo:

- ¡Kía! ¿Y mi kimono?

Que para mí era el gran mantra que da fuerza y concentración a los grandes luchadores de artes marciales de todos los tiempos, o por lo menos, a los que yo conocía: La niña del anuncio y el mono borracho.

Es verdad, no solo me convertiría en un arma mortal con un asombroso dominio de mi cuerpo y de mi mente, sino que ¡me comprarían un kimono! ¡Y cada cierto tiempo, un cinturón!. A la porra el dominio cuerpo-mente ¡Repartir leña y estrenar ropa! ¿Podía haber mejor plan?.

Y así llegué feliz y contenta a mi casa, supongo con el típico papelito de colores que te daban en el colegio y que:

a) Raramente entregabas a tus padres.

b) Más raramente se leían tus padres.

c) Aún más raramente le importaba un rábano a ti, a tus padres y al que lo había hecho en la multicopista (entonces había multicopistas).

Pero mi madre se leyó ese papelito, precisamente ese y dijo que el kárate era muy peligroso porque me iba a romper una pierna y que en consecuencia, iría a clase de inglés. Vamos, que si la otra actividad hubiera sido aprender a mascar tabaco, supongo que me hubieran apuntado igual.

De repente comprendí la cruda realidad, no solo vi alejarse de mí las ilusiones de ese futuro de violencia justificada sino la posibilidad de tener una escayola que me pudiesen firmar. Mi sueño dorado de toda la infancia.

Así que a los 7 años empecé a estudiar inglés una hora, martes y jueves. Pero no creáis que lo hice de mala gana, que yo soy una animosa de la vida y decidí que ya que no podía tener una muerte trágica como Bruce Lee, asombraría a todos con mi don de lenguas.

Recuerdo algunas de aquellas lecciones de aquel primer libro, como aquella en la que aparecía una casa dibujada a la que le faltaba un trozo de pared y de techo (qué descuidados estos ingleses construyendo, no es por nada) y al lado de cada elemento, un cartelito window, door, table...

También aprendimos el verbo tubí” (aiam, yuar...)

Al año siguiente dábamos inglés pero no recuerdo que avanzáramos mucho sobre el tema este de la casa, el verbo tubí y algunas otras nociones que ya conocía: que si los días de la semana, los colores, los números y poco más.

Después cambié de colegio, y no volví a dar inglés hasta los 11 años. Yo sentía que dominaba la situación, dada mi magna experiencia al respecto.

Lo más triste es que no andaba desencaminada, porque durante un tiempo que a mí me pareció eterno, volvimos a los 3 temas de siempre, que francamente, hasta en mentes más obtusas que la mía si es que existe semejante cosa (no sé, un corcho de botella), creo que ya hubiera empezado a calar.

Cuando empezamos el BUP por fin parecía que avanzábamos, cuando conocimos al pan sin sal de Arthur, que estaba enamorado de Mary, que se parecía a Gwineth Paltrow, aunque ella estaba interesada en Bruce, que se parecía a un hortera con bigote.

Pero ni el culebrón amoroso de los libros de texto me iba a hacer avanzar demasiado, y jamás pasaría del nivel intermedio en inglés. Y es que yo entonces ignoraba que el inglés es algo que se estudia, sí, pero que jamás se aprende.

Y lo más triste, es que al igual que confieso sin vergüenza ninguna (vale, con un poco) mi manifiesta incapacidad para las manualidades en general y que siempre fui la última de esas clases, en las clases de inglés, siempre he sido de las primeras.

Lo que más que dejarme bien a mí, deja fatal a mis compañeros.

Sí, sí, generalmente he sacado buenas notas y he sido de esas 2 personas que intentábamos hablar inglés en clase.

La otra persona era la profesora.

Aún me acuerdo de una de esas conversaciones que los pobres profesores de inglés intentan iniciar generalmente sin ningún éxito, y que por una vez parecía haber fructificado y durado más de quince minutos, al cabo de los cuales una compañera me dio un codazo y me dijo

- Oye ¿de qué estáis hablando?

Y es que yo a mis profesores (españoles, claro) de inglés les entendía a las mil maravillas, menos a aquella que tras de un año de preocuparme seriamente por su fijación ornitológica, comprendí que cuando decía "Lora" se refería a la Laura, la tutora del curso.

También he tenido un par de profesores británicos, como aquel que me dijo:

- Me sorprende que tengas tan mala gramática.

Que todavía estoy preguntándome si aquello era bueno o malo, y por eso se me ha quedado esta cara de tonta desde que me lo dijo.

Quizá hayáis oído que es que es imposible que algún español aprenda inglés realmente, que si lo llevamos en el código genético, que es que no se puede aprender un idioma sin vivir en el país en el que lo hablan...

Yo, que he retomado una y otra vez, los cursos de inglés, allá donde pudiera (y me saliera barato, la verdad) como cursos de empresa, de esos que tienes que ir a la salida del trabajo, cuando las personas de bien deberían irse a sus madrigueras, he elaborado las más alambicadas teorías sobre las causas de este fracaso nacional y creo que ya tengo el culpable.

El culpable de que no aprenda inglés es el Present Continuos”.

¿Qué? ¿Cómo os habéis quedado? Si además de impactados no sabéis de qué os hablo, os diré que es un tiempo verbal malvadísimo, con un bigotillo fino que se retuerce cuando planea cómo hacer que los españoles sigamos sufriendo en el extranjero y yo no domine ni el mundo ni la versión original de las películas.

Por si aún no lo reconocéis, os diré que es ese que tiene un "ing" por ahí en medio y que según los profesores, tiene más usos que el aloe vera. Ejemplo:

- Im doing my best

Frase que creo que es incorrecta pero muy útil, porque al parecer utiliza Un momento jefe, que la están peinando.

Lo dicho, que yo he estudiado inglés en diferentes centros, con diferentes profesores y métodos, a diferentes edades, pero allá donde fuera, SIEMPRE, sin variación alguna, en algún momento dado en la pizarra aparecía el maldito " I'm verbo+ing" de las narices, señal inequívoca de que volvía mi viejo anti-heroe: El Present Continous, que me es más fiel que mi grupo sanguíneo.

Y para rematarlo, el profesor de turno diciendo:

- Este tiempo verbal se utiliza para hacernos saber que..

- ... vais a perder el tiempo, otro curso más.

Es como si llevara más de 15 años intentando aprender a tocar la guitarra y a cada clase que fuera, solo me enseñaran a tocar La Bamba. Hombre por favor, creo yo que en tanto tiempo, sabría tocar hasta El Concierto de Aranjuez, pero con los dedos de los pies.

Porque vamos, digo yo que si hubiera empleado tanto tiempo y esfuerzo en cualquier otra materia (menos la papiroflexia) ya la dominaría ¿no?.

¡Pues si hubiera aprendido kárate, seguro que ahora sería mejor que el Mono Borracho ese!. Y no es por presumir, pero sin abusar del alcohol.

Un día, hace no mucho me acordé de eso, porque estaba sacando dinero en un cajero automático que tenía un puerta que no se podía cerrar. Estos sitios son idóneos para que te den el palo, pero con la debida privacidad, que siempre se agradece. Así que ahí estaba intentando darme prisa cuando veo perfectamente como un tipo, con cierto aire sospechoso se acercaba más y más a la puerta y yo pensando

- Con que el kárate era peligroso ¿eh? Pues a ver si no tengo más posibilidades de que me rompa una pierna ese tío, si me pongo a gritarle ¡Window, door, table!

miércoles, 13 de octubre de 2010

Los que hemos estado en NiuYo (II)

Pues había esto: La limusina más grande que había visto en mi vida, vale, la única limusina que había visto en mi vida, que como podéis ver, no cabía entera en la foto.

En la foto futurista, porque también observaréis que la hice en el año 2049, que yo soy una avanzada a mi tiempo. ¿Qué os creíais? ¿Que no me acordé de cambiar la fecha y la hora de la cámara y que me acabo de dar cuenta? Sí hombre, y además me voy bebiendo por ahí las velas. Aaay.

Ah, era negra como se puede ver y el conductor era blanco, yo diría que "hispano" (vamos, que no sé de dónde era pero hablaba español).

Lo cierto es que cuando estaba leyendo lo de los traslados al hotel, había leído la palabra "limusina", pero no sé, no me lo acababa de creer, además, incluso dentro de las limusinas habrá cosas más discretas ¿no?

Yo me preguntaba si J.T., mi pareja en el baile y quarterback del equipo, intentaría propasarse conmigo:

a) Antes de que acabara la fiesta

b) Antes de que empezara la fiesta

c) Antes de que me acabara esa copa

d) Antes de tirarme un cubo de sangre encima

Y sobre todo ¿En qué momento me puedo quitar el medio ramo de camelias que me está cortando la circulación de la muñeca izquierda?

Hicimos una fotos dentro pero no se ve nada y es una pena porque estaba decorada con luces de colores tipo discoteca, un mueble bar (este era un poco de mentirijillas) y por supuesto, llevábamos la música a tope.

Y así fue mi entrada en Manhattan, nunca olvidaré cómo vi la Quinta Avenida por primera vez a ritmo de videos musicales de los años 80.

No, no se podía abrir el techo, ni llevábamos sombreros vaqueros, así que no hay video gritando "Mary Jane, no te caseeeeeeeeeees", "Bueno, o cásate, pero antes regálanos unos zapatooooos." (chiste de zapatos, lo veo poca salida)

Aunque sería peor:

- Nueva York, tiemblaaaaa!

O peor todavía

- Estamos solteraaaaaaaaas, hombres de Nueva York, temblad!

No, mucho peor:

- Estamos sin maridoooos

Vale, no se puede caer más bajo. No espera, sí que se puede:

- ... y estamos piripiiiiiiiiiiiiis!

Vale, continuemos después de haber descendido al averno de las despedidas de soltero.

Cuando llegamos al hotel mi hermana/acompañanta miró el reloj y me dijo "Son las 5 de la mañana", bueno, no es mala hora para que tu limusina te deje en la puerta del hotel, después de una despedida de soltero, creo yo.

Aunque ahí creo que eran las 8 de la tarde, ni salimos a cenar, ni nada, nos pusimos los pijamas y yo saqué la manta eléctrica, el adaptador para las diferentes clavijas (ahí son planas) y el transformador de potencias que habíamos traído de España y me la puse en la espalda.

Mientras me quedaba adormilada pensaba que aunque el baño parecía que lo había instalado James Stewart en su época de fontanero, antes de ser actor, cuando llevaba las corbatas a lo Fofito, la habitación era enorme, las camas alucinantes, la de cada una ya era una cama doble, lo malo del hotel era un cierto olor extraño... no sé... como a quemado.

- ¡¡QUE ESTÁ SALIENDO HUMO DEL ENCHUFE!!

Menos mal que se dio cuenta mi hermana y pudimos desenchufarlo a tiempo, antes de haber pasado en los USA 1 hora como turistas y 7 como retenidas en comisaría en espera de repatriación urgente por haber quemado un hotel.

El que acabó su viaje ahí fue el famoso adaptador de potencias en el que nos habíamos gastado el dinero y que había venido desde Madrid, para acabar en la papelera de un hotel de NY la primera noche, junto al adaptador de marras y a la manta eléctrica. Y no hicimos un exorcismo, porque en el avión no nos dejaron llevar el agua bendita, que si no...

A la mañana siguiente decidimos que nos íbamos a dar un desayuno/brunch o lo que sea de los que merece la pena cruzar el Atlántico.

Fuimos a Sarabeth's en frente del Central Park, un sitio monísimo, lleno de flores y bueno, a quién narices le importa eso, lo que se ve que es que los Bibs (dije que los había traído conmigo, no?) se pusieron tibios.

Primero unos huevos con ensalada y después mientras intentaban pedir otra cosa, sin ningún éxito, se tuvieron que conformar con unas tortitas con fresas ¡Qué remedio!



Nosotras ya íbamos bien advertidas sobre el tema de las propinas, pero yo no sé qué llevamos los españoles en la cara escrito, qué fama nos precede, que cuando nos trajeron la cuenta, en este sitio tan fino, donde todos eran tan educados, nos habíamos puesto, escrito a mano en español "Propina no incluida".

Oye, de verdad, que levante la mano el español que fue a Sarabeth's y no dejó propina.

A la salida pasamos por una farmacia, que era un macro local de dos plantas, con entrada por dos calles, para el que nunca haya estado en una farmacia americana, le robaré la definición a una compañera de mi sister:

"Farmacia es ese local donde venden de todo, menos medicinas".

Lo dicho, venden de todo de todo, afortunadamente también la famosa manta eléctrica con la que planeaba pasar una noche loca, que encontré gracias al empleado latino de turno (no sería el último que nos encontraríamos), así que decidí empezar mi periplo por las calles de Nueva York cargando con una bolsa de farmacia, todo el santo día.

Esto es muy importante, comprarse lo que más pesa/abulta/molesta, a primera hora del día, para que vea bien la ciudad y sea la estrella invitada de todas las fotos.

Nuestro siguiente objetivo era una matinée de un musical de Broadway. Y he aquí otro buen motivo para comprar lo que sea a primera hora, y es que puedes intentar decapitar a la señora de delante 4 veces seguidas con la misma bolsa.

En mi caso, no se dejó la muy malandrina, y es una pena, porque las fotos hubieran sido buenísimas, pero nada, la tía resulto más rápida esquivando de lo que nadie hubiera pensado ¡pardiez!.

-Señora, si usted no colabora, no hay nada qué hacer ¿Cómo quiere que mi blog incluya por fin el tema de los zombies?. Vale que los zombies suelen serlo por extrañas mutaciones víricas y aquí lo sería por traumatismo craneo-encefálico por manta eléctrica, pero creo yo que...

Le decía, pero se ve que no entendía el español, y no hubo manera. Que si llega a entenderlo, seguro que se hubiera prestado a ello.

De la obra una variación sobre El Mago del Oz, qué os voy a decir, en la red encontraréis un montón de críticas serias al respecto, yo lo único que añadiré es que después de verla no creo que pueda ver un musical en Madrid, con sus limitaciones, porque todas las comparaciones son odiosas y solo el tamaño del escenario, ya cambia mucho la cosa.

Al final de la representación, sale todo el elenco a saludar, aplaude todo el público en pie y la protagonista da las gracias y pide que nos sentemos.

- Hoy es un día muy especial ¿verdad Glinda?, le dice a la coprotagonista.

- Sí, porque hoy es ¡Miércoles!

- Sí, vale, porque hoy es miércoles y porque hoy tenemos con nosotros al espectador ¡Cinco MIllones!

(plas-plas-plas)

- Así que vamos a ver quién tiene exactamente la entrada cinco millones.

Unos momentos de intriga y se acercan unos del coro con el vestuario a un tipo del patio de butacas con cara de ¿eeein? .

En el pasillo se hace unas fotos con los que habían ido a buscarlo, mientras la gente aplaude y las protagonistas, desde el escenario, dicen...

Bueno, yo qué sé lo que dicen, si no hablo inglés, todo esto es una traducción libre y lo mismo es que era el cumpleaños del hombre o que la Bruja Mala del Oeste le iba a pedir matrimonio.

Yo entendí que le felicitaban y le daban las llaves de la Ciudad Esmeralda, que yo creo que el hombre estaba pensando que dónde narices metía ese trasto.

Yo, la verdad es que estaba pensando que era un premio un poco cutre, y que por lo menos le podían subir al escenario con los actores principales, pero como soy imbécil, pues aplaudía como todos.

Entonces añade una de las protas:

- Y también te vamos a dar unas entradas para que vayas a ver el montaje de la obra ¡A Londres!

(más plas-plas-plas)

- Y ya que estamos, con viaje y hotel.

Vaya, pues esto sí que se merece un buen plas-plas-plas. Aunque no es por nada, pero a mí estos premios de viajes, y tal, me parecen todos un tongo, supongo que estaréis de acuerdo conmigo ¿no?


pd. Mis primeras fotos, Chispas.


lunes, 11 de octubre de 2010

El viaje que se os va a hacer más largo, jamás contado

Una de mis muchas teorías que a nadie le importan y con las que castigo a los pobres incautos que llegan a este blog buscando información sobre canciones de gasolineras o a aquellos que me encuentro por la calle y no pueden correr lo suficiente es que, a menudo, la gente que ha vivido en el extranjero, o aman u odian en términos absolutos el país en cuestión, y lo ponen como ejemplo de todo lo bueno o malo del universo:

Por ejemplo, si están comiendo dicen:


- Estas gambas están sequísimas, se parecen a las de Chiquitistán.

o

- Estas gambas están jugosísimas, parece que las hubieran hecho en Chiquitistán.

Pues bien, yo sin necesidad de vivir en ningún otro sitio, en el escaso plazo de una semana, me he convertido en la amiga (espero) pesada (me temo) que todo lo compara con Nueva York, porque me he vuelto neoyorfílica. No, perdón, me he vuelto niuyorfílica, bueno que me ha gustado mucho, pero mucho, mucho, así que durante años y años cuando alguien me diga:

- Qué bonitos esos pantalones

Pienso responder

- Es que me los compré en Niuyó,

Aunque sea mentira cochina, pero ¿para qué narices atraviesa uno cinco mil kilómetros, si no es para presumir durante un tiempo indefinido?. Es más, pienso añadir:

- Y me salieron baratísimos. Es que ahí la ropa es súper barata y de buena calidad y ¿a dónde vas corriendo?

La verdad es que aunque me he comprado bastantes cosas, nada me ha salido súper barato, lo reconozco.

Pero ni esta sinceridad os va a librar de semanas y semanas de mis crónicas neoyorquinas, en fin, que os vais a arrepentir, todos los que hicisteis posible este viaje, no sabíais dónde os estabais metiendo. ¡Pero si yo doy la brasa incluso cuando me voy a Cuenca!

En primer lugar diré que como ya he mencionado y por si acaso aún hay algún seguidor de Pepe Pinto no lo sabe, este viaje se lo debo a Atrápalo, a Escuela de Escritores y por supuesto a los Blogueros de Incontestable Belleza (Bibs) que orquestaron (junto al bote sinfónico) una campaña electoral sin parangón (“sin parangón” porque a ver quién consigue un parangón a estas horas) que me llevó de viaje.

Cienes de veces dije a los Bibs "Nos vamos de viaje, este viaje es nuestro", pero no, no lo decía a la ligera (y pronto se descubrirá que lo de la "ligera" ahora es menos aplicable que nunca) y es que puedo asegurar que el viaje lo han hecho conmigo y a las pruebas gráficas me remito.

En segundo lugar diré, que en el avión de ida me hice unas notitas sobre cosas que quería comentar de anesdotillas del aeropuerto, etc, pero después inconscientemente, tiré el papel y ahora se han perdido para siempre jamás.

Lo sé, es una pérdida más irreparable para el mundo artístico, que el pendiente de Lola Flores, pero lo intentaré reparar, teniendo en cuenta que llevo más de una página, y todavía no me han dado la tarjeta de embarque, así que al lío.

Día 28 de Septiembre de 2010. Día previo a la Huelga General. Aeropuerto de Barajas.

Menos mal que al fin, el viaje se pudo adelantar un día, pensaba mientras hacía colas aquí y allá y el habitual porcentaje de personas se intentaba colar una y otra vez. Menos mal, seguía pensando mientras golpeaba repetidamente con mi equipaje de mano al fulano que sí había conseguido colárseme. Menos mal.

No sé si habréis observado que en trenes y autocares de largo recorrido, abundan las monjas, lo digo en serio, es difícil no coger un autobús para ir a Zamora, y que no haya por lo menos una monja.

Un cura no, eso no se suele ver, pero las monjas las deben poner las compañías. Y allá que viajan ellas, con su servicio de paquetería encubierto.

Porque ya es hora de desenmascararlas, cada una de estas monjitas siempre lleva al fondo de su maleta, camuflado entre burruños de medias pata-palo, un paquete para la hermana soltera de la Madre Emilia.

Es el Seur monjil, el Fed-ex de las órdenes religiosas femeninas de este país. Algún día saltará esta rama de la economía sumergida a la palestra, al tiempo.

Yo, sin embargo, he viajado mucho menos en avión y por mi ignorancia, me sorprendió ver solo a una monja en el aeropuerto. Hombre por favor, yo creo que Barajas es un aeropuerto internacional con la suficiente categoría como para poder permitirse más de una monja. Reivindico más monjas en los aeropuertos ¡ya!

No faltó, eso sí, el fraile capuchino (o lo que fuera) vestido como en el siglo XVII.

En serio ¿cuántas veces habéis visto a un fraile con un hábito que parece un extra de "El Rey Pasmado" por ahí? Y no vale la visita que hicisteis a Santo Domingo de Silos con vuestros suegros. Yo, en la vida lo he visto, salvo en Barajas, facturando su equipaje.

¿Y no sería un extra puesto para dar color? Porque entre cientos de turistas, gente que vuelve de Mallorca con dos ensaimadas mínimo (una sola no, está prohibido), gente en viaje de negocios y algún famosete, de vez en cuando se ve una nota original, proporcionada por AENA o el organismo autónomo del país adecuado, puesto únicamente para que te dejes de preguntar durante 5 minutos porqué tienes que estar una hora y media larga esperando en la puerta de embarque.

En mi vuelto de ida, nos pusieron a un judío ortodoxo (de guardarropía, seguro), con su larga barba blanca, sus ricitos a los lados, su ropa estándar... lo dicho, otro extra, como el fraile capuchino del aeropuerto.

Es de agradecer que hagan este esfuerzo de ambientación, qué pena que no se esfuercen un poquito más en la comida del vuelo.

Pero como soy buena persona, os ahorraré los habituales detalles acerca de un vuelo de 8 horas en clase turista, intentando huir de la comedia romántica de turno y pulsando insistentemente el botón de llamar a la azafata, mientras intentaba subir la música de los auriculares (el show de Loque).

Llegamos al aeropuerto a las 8 de la tarde hora local, como las 2:50 de la mañana para nosotras, y después de superar 3 controles, dando gracias por no haber tenido que abrir las maletas y por pasar limpiamente la inspección de los perros policías, gracias a que llevábamos de señuelo a una señora que se puso a decir:

- Huy, qué perros más monos.

y a intentar acariciarlos ("Señoras que les hacen monerías a los perros de aduanas mientras las inspeccionan el equipaje"), conseguimos llegar a la salida donde nos esperaba...

Bueno ¿cómo decirlo? Yo lo había leído pero no me imaginaba que fuera así, son cosas que te han contado que existen, pero no acabas de creértelo. Aunque las veas en fotos o en películas, después, cuando te pasan a ti, pues te sorprenden mucho. Nos esperaba ....

miércoles, 15 de septiembre de 2010

PREMIOSO OFF TOPIC

Oh, jóvenes y bellos lectores de este blog, hombres, mujeres y ficus de incontestable belleza todos, como bloguera vuestra que soy, os debo una explicación y como bloguera que soy, os la voy a dar.

Vale, cof-cof, voy a aclararme la garganta.

Como casi todos sabréis, no sé poner acentos ni signos de puntuación, y además de eso, tengo gracias a vosotros, a vosotros y nada más que a vosotros unos magníficos premios de elevado importe económico en mi haber.

Vale, a vosotros a Atrápalo y a Escuela de Escritores, que me han hecho entrega virtual de ellos.

El curso de la Escuela de Escritores: "El Gozo de Escribir" ya lo he gozado, pero no os he contado nada porque esto es lo más gracioso que se me ha ocurrido al respecto. Lamentable, lo sé.

Ha sido muy, muy, muy interesante y ahora que he probado la sangre sé que quiero máaaas.

Los que os hayáis contagiado de la ola de erotismo vampírico que nos invade, imaginaos a alguna bella protagonista diciendo esto.

Gracias a la tutora Reyes Velayos y a todos mis compañeros por aguantarme disquisiciones del calibre:

- Creo que Henry James escribía una frase y después cambiaba las palabras de sitio un buen rato, hasta que le parecía que no se entendía nada y decía ea, ya está, Mary Margaret, traigame un té (con whisky).

Y todo esto, sin partirme la cara: Buenas personas, ya os digo.

Del viaje a Nueva York tengo hace meses billetes, hotel y fechas (gracias todo a Diana Checas).

Salimos el día 29 de Septiembre, si os suena esa fecha es que quizá hayáis leído algo sobre una "Convocatoria de Huelga General en España".

Punto, set y partido.
Toma, toma y toma.

O como diría Bolaño "Todo lo que empieza como una comedia, acaba como un vuelo retrasado".

Mi acompañante es mi hermana, le he pedido permiso para decirlo, pero no para publicar su nombre, así que la llamaremos Hermana o Sister, que es exactamente como la llamo yo (sí, es cierto hace tres años que no digo su nombre de pila, porque no me acuerdo bien de cuál era).

Podría ir con el padre de mi futuro hijo, la vela, pero paso, que no tiene pasaporte ni deditos para rellenar el ESTA.

Que cómo van los preparativos, estoooooo, regularcillo, regularcillo.

Y eso que muchos amigos blogueros y no blogueros me están dando soplos sobre restaurantes, museos, saunas nudistas, etc... pero yo es que soy una persona que bebe velas... no sé... ¿esto no os sugiere nada?


Nota 1: Si no leías este blog hace meses y esto te suena a chino, puedes leerte esta entrada, o pasar de todo (que va a ser lo mejor) y leer otra cualquiera más apañada.

Nota 2: He hecho dos referencias a escritores para que se note que he hecho un curso literario y para tirarme el pisto.

Nota 3: ¿Os he dado ya las gracias?

lunes, 13 de septiembre de 2010

El zumo

Madrid en Agosto, escogí un mal día para que me diera un tirón en la espalda.

Con mi masajista "de confianza" de vacaciones, comienza una ronda de llamadas desesperadas en busca de ayuda: Batman, El Séptimo de Caballería, Las Chicas Exploradoras…

En el 118xx me dicen que solo tienen el teléfono de las chicas exploradoras, pero que se tienen que asegurar de que sea mayor de edad para dármelo.

Al final me decido a llamar a todos los fisioterapeutas que se me ocurren, pero ninguno me atiende en el mismo día ni en broma. Bueno, a lo mejor en broma sí, pero claro, luego vas con la lumbalgia y te dicen que era una broma y no te hace maldita la gracia. Así somos los álgicos del mundo, gente sin sentido del humor.

Al final consigo hora para la misma tarde en un sitio al que nunca he ido, y es raro, pero cuyo nombre me atrae poderosamente, pero que no me atrevo a poner aquí por si acaso los que trabajan ahí saben preguntar a la chica de Guguel, no les hace gracia y me escupen en la espalda la próxima vez que vaya.

Y eso me han dicho que lo cobran extra. Sobre todo si lo hace una chica con tacones muy altos.

Digo que es raro que no lo conozca porque yo me gasto una parte importante de mi sueldo en estos vicios, probablemente sea la persona a la que más meten mano de España, después de las Chicas Exploradoras esas.

Pues sí, es hora ya de confesarlo, en esto de las “terapias manuales” tengo máster: Fisioterapia, acupuntura, osteopatía, quiromasaje, manicura francesa… y yo sigo hecha el mismo trapillo, oiga. Pero a lo tonto, reactivo la economía.

Allá donde voy, conozco (quiera o no) el que se dedica a esto en la zona: He pensado hacer una guía. Al tiempo, ese será mi futuro.

Bueno, llamé al “Qué asco de espalda que tengo” y me preguntaron que qué tipo de dolor tenía, si me bajaba por la pierna o no sé qué. Yo, como ya tengo en esto mucha experiencia, le interrumpí y le di unas explicaciones claras, en el argot del ramo, para que me entendiera:

- Llevo todo el día poniéndome las manos así como las embarazadas.

Pues yo creo que me entendió.

El masaje bien

- ¿Te hago daño? Si te hago daño dímelo.

- Hombre por Dios ¿Con quién te hablas?

- Pues con una tía a la que no he visto en mi vida hasta el día de hoy.

- Que hablas con una mujer curtida, que aaaaaaaaaaaay, quita la mano de ahí.

Si de algo me he dado cuenta es que me llevo bien o mal con la gente según su profesión, y al igual que vivo en un pertinaz desencuentro con los peluqueros, con los masajistas siempre estoy a partir un piñón.

Así que después de esta sesión, como de costumbre, me trajeron un piñón.

Bueno, también me preguntaron si quería un poco de agua, o un zumo. Pedí un zumo de piña.

Para el que no esté familiarizado con este mundillo, diré que siempre, al acabar te dicen que te quedes un ratito tumbado descansando y para no levantarte de golpe, porque te puedes marear.

Así que ahí estaba yo tumbada y como medio ida, que es como se suele estar después de estas cosas, lo que unido a que normalmente tampoco me entero de mucho, el resultado es que siempre estoy en un estado al que suelo llamar “Mi reino no es de este mundo”.

Me dijeron

- Aquí te dejo el zumo.

- Bargcias, bargcias (es como hablo después de un masaje)

Cuando por fin me animo a sentarme en la camilla, veo que me han dejado el zumo en una bandejita muy mona, junto a un bombón, en una mesita que había ahí. Decir que lo veo es un eufemismo, porque sin las gafas, en penumbra y algo mareada, no veía absolutamente nada. Por eso me dejo siempre le piñón ahí abandonado, porque todavía no lo he encontrado.

Así que vi, o intuí, un zumo de esos en mini tetra-brick, con su pajita y todo, que pensé:

- La pajita para gente cutre, que en este local de categoría, me han traído un vasito de lo más mono, así como con cristal opaco, de diseño.

Así que eché el zumo en el vaso, empecé a beberlo, y comencé a vestirme, cuando volví a mi vasito (aún sin las gafas), me sorprendió ver (intuir) que en el fondo del vaso hubiera como otra capa, un poco como en los vasos de whisky. ¿Estará de moda en el fascinante mundo del vaso? Pensaba mientras bebía otro trago.

Mientras, me puse las gafas y cuando fui a beber de nuevo, vi que lo que había en el fondo del vaso, sí, del que había bebido más de una vez, no era un elemento decorativo, era una vela.

Sí, una vela, me había estado bebiendo una vela.

A ver, vamos a verlo mejor, pensaba mientras encendía la luz (todo esto a medio vestir), pues sí, era una vela puesta al fondo de un vasito muy mono, pero no de cera con su mechita, sino como de plástico.

¿Me habría intoxicado? ¿Cómo lo contaría en Urgencias? Ya me estaba imaginando los chascarrillos

- Tengo una prima que trabaja de enfermera en un Hospital y una noche llegó Richard Gere y …

- ¡Calla, eso es muy viejo! Yo tengo un vecino que es enfermero y tuvieron que hacerle un lavado de estómago a una tía que se bebió una vela.

Pero al igual que cuando te caes por la calle, lo que menos te importa es si te has roto la tibia, sino si te ha visto alguien y vas a salir en YouTube, a mí me importaba borrar los rastros de mi estupidez.

Al fondo de la habitación había un lavabo pequeñito y ahí me puse a limpiar el recipiente traidor, intentando secarlo después, no sé ni cómo. Hubiera estado genial que hubieran entrado en ese momento, al ver que tardaba en salir.

Después de limpiar, más o menos, las pruebas de mi infamia, la vela se volvió a encender quién sabe por qué ensalmo o encantamiento.

Cuando por fin salí a la recepción, las preguntas de rigor:

- ¿Qué tal? ¿Cómo te encuentras?

- Bien, bien, creo que he engendrado un Gusiluz, pero bien.

Me recomendaron volver unos días más tardes, para terminar de quitarme las contracturas. Yo pedí hora, preguntándome si seguiría viva para el martes siguiente.

¿Que cómo estoy ahora? Pues de momento no he notado nada raro, pero por las noches, cuando estoy en la cama, en vez de fijarme en si me da pataditas, me miro un poco la tripilla, a ver si empieza a lucir.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

No sé apuntarme a Bitacoras.com (Editado)

Dicen que en esta vida hay que ser consciente de tus propias limitaciones y yo hoy he descubierto una más.

Aún.

Todavía.


No me sé apuntar al concurso de Bitácoras.com, he puesto un botón y voy que me mato porque

a) He estado 15 minutos registrándome, y no he conseguido (ahora, que lo pienso, creo que no se puede) colocar el nombre de mi blog por ninguna parte.

Y yo he venido aquí a hablar de mi libro. Espera, no, he venido a votar a la Dra Jomeini que se presenta en la categoría de Ciencia, pero....

b) Tampoco he podido, cuando por fin me he podido apuntar y he encontrado en el menú "Votar", me han dicho que no tengo suficiente actividad en Bitácoras, a ver si va a ser porque me acabo de apuntar.

c) No soy humana. Sí, muchos sabréis que cuando no sabes escribir bien las palabras de comprobación, esas que parece que se escurren, o que están como apelotonadas a un lado, te suelen mostrar un letrerito

¿Seguro que eres humano?

Pues no te creas, a veces tengo mis dudas, sobre todo cuando suena el despertador. Las veces que lo oigo, que no es a diario precisamente.

Cuando estoy ahí agarrada a la manta con todas mis fuerzas, entre las múltiples dudas metafísicas que surcan mi mente:

¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos? ¿Estamos solos en la galaxia o acompañados? Vale, y cuando se me acaba el plagio y/o termino cantando canciones de Siniestro Total, suelo añadir

¿Por qué hay que trabajar? (esto sí que no se le había ocurrido a nadie ¿eeeh?)

Y sobre todo ¿Por qué hay que trabajar TAN PRONTO?


Por cierto, esas palabrujas más escritas ¿de dónde las han sacado? ¿Cuándo les he dado permiso para usar mis apuntes?


d) No me puedo nominar a mi misma. Así que si alguien quiere, puede nominarme, si es usuario de Bitácoras (claro) o si se apunta y tiene más actividad que yo (yo que sé, se hace unas flexiones o algo)

Supongo que hay que pulsar en Votar, y ... hasta aquí puedo leer.

Ah, hay categorías, la mía es "Política Medioambiental Iberoamericana", y si no encontráis esa, pues me conformo con "Humor".


Así que ya sabéis: Votadme (si sois más capaces que yo), pulsando en este bonito botón que he puesto aquí, a la siniestra. No hace falta tener blog propio, ni participar en el concurso, os lo digo yo, que lo estoy intentando y no hay manera.


Esta vez no os prometo una lata de mejillones en escabeche, que no veáis "los trabajitos que me hicistéis de pasar", para ni encontrar las latas (eso da para varias entradas).

Casi mejor una entrada cercana en el tiempo, menos rollera.

Vale, mejoro un poco mi oferta, que reconozco que era una castaña. Al que consiga apuntarme por fin al concursito, le escribo una entrada sobre el tema de su elección.

Esto tiene dos pequeños fallos:

a) Se lo he copiado miserablemente (again) a Doctora

b) No creo que sea muy interesante, yo personalmente, preferiría la lata de mejillones.

A los que me votéis, no sé qué daros, excepto mi agradecimiento eterno. Vale, iré poniendo vuestros nombres a todos los hijos que tenga, uno tras otro.

Oye ¿tú por qué te llamas Isi? No sé, mejor pregunta a mi hermano Guisante Verde Project.


Mientras y para que os entretengáis, os adjunto lista de cosas de las que soy incapaz.

- Correr sin tener que apretarme firmemente el costado con la mano.

- Correr sin mover a la pena y la chanza a todo aquel que me contempla (corro como lanzo la pelota: como una chica).

- Correr. Sin más.

- Hacer círculos al fumar (que no haya fumado en toda mi repajorera vida, puede ser que tenga que ver)

- Tener una tele delante sin quedarme hipnotizada aunque estén poniendo "Hostal Royal Manzanres", sobre todo porque creo que dejaron de ponerlo hace 8 años.

- Hacer la pelota a alguien que me cae mal. Me sale fatal, es un drama, en serio... pongo unas caras ... doy una pena... parezco una miss resolviendo ecuaciones de segundo grado. Por cierto:

- Resolver ecuaciones de segundo grado.

- Resolver ecuaciones de primer grado.

- Resolver divisiones con decimales

- Resolver. Así, en general.

- Parar a tiempo antes de humillarme completamente en público, arrastrando mi nombre por mi propio blog.

viernes, 3 de septiembre de 2010

El Buzón

Un martes cualquiera, hace varios meses, entro en el portal de mi casa y contemplo, que en mi buzón, además de mi nombre, aparecen el de 3 personas más.


El mío está en el típico cartelito que pones debajo de una plaquita de metacrilato, que puse ahí hace años. Mis nuevos amiguitos están en un papel cutre, mal cortado y peor escrito, que se ha pegado con celo.


Antes ponía


Mujer de Incontestable Belleza


Ahora, no aparece el piso y veo:

Mujer de Incontestable Belleza

Persona Desconocida 1

Persona Desconocida 2

Persona Desconocida 3


No sé qué me da más miedo: Que cuando llegue a mi casa estén agazapados 3 inquilinos tras el sofá, o haberme convertido en esa gente cutre que en vez de cambier el cartelito del buzón, hace una chapuza horrible, que parece que no ha perdido las esperanzas de que la suegra se vaya pronto.


Tampoco estoy ya segura de vivir en el segundo.


Esa noche, a eso de las 11 menos cuarto, llaman a la puerta. Es la vecina de arriba, la del piso que aunque lleva ocupado unas 3 semanas, no ha puesto cartelito en el buzón.


- Hola, soy la vecina de arriba, que verás, he puesto un cartel en tu buzón.


Algo había notado, no te creas.


- Es que he venido esta mañana, pero no había nadie.


Y me mira algo enfadada por haber tenido que volver, y añade, con un tono algo suspicaz:


- A lo mejor no estabas en casa, porque que estabas en el trabajo.


Trabajar por las mañanas, se han dado casos.


- Yo vengo ahora, porque es cuando salgo de trabajar.


Qué suerte tengo de que no salgas de trabajar a las 3 de la mañana.


- Es que resulta que “mi amiga” está esperando una carta muy importante, he ido a abrir el buzón y he visto que la llave no me abría.


Y has pensado ¡Esto sin falta se lo tengo que contar a mi vecina, sea la hora que sea!


Añade muy sonriente, con expresión de triunfo:


- Y entonces he visto que mi llave sí abría tu buzón, y por eso he puesto el cartel, para que me dejen en tu buzón la carta.


Qué suerte he tenido de que no te hayan dado por error las llaves de mi piso.


- Pero (me dice mirándome con picardía), he tenido cuidado de tapar el número, para que no se den cuenta de que no el mismo.


"Fina Estratega", que diría Forges, lela perdida, que te diría yo.


- Y como mi amiga estaba esperando una carta muy importante…


Yo también, en concreto la renovación de la tarjeta de crédito, mira a ver si la tiene” tu amiga”.


Por fin, intervine, después de tragar saliva (bueno, y bilis, también)


- Pero ¿tú has llamado a los dueños del piso para que te den otra llave?


- … y como no me abre el de mi buzón y sí el tuyo…


- Pero ¿tú has llamado a los dueños del piso para que te den otra llave?


- … claro, he visto que no abría y es que a lo mejor se han equivocado…


- Pero ¿tú has llamado a los dueños del piso para que te den otra llave?


- … y fíjate que pruebo la llave y no funciona…


No, no es un problema con el copy-paste, es que realmente yo le pregunté 3 veces seguidas si había llamado o iba a llamar a sus caseros y tres veces se fue a por uvas.


En vista de que habíamos entrado en bucle y que ya empezaba a ser la hora del ángelus (¿o eso es solo por la mañana?), la dije que adios muy buenas.


Test 1) Si compras un coche y ves que no se abre con las llaves que te han dado


a) Vuelvo al concesionario y les pido, muy correcto, que me las cambien.


b) Vuelvo al concesionario y les monto un numerito, y si además de las llaves me llevo unas alfombrillas, mejor.


c) Vuelvo al concesionario y pruebo, uno por uno, todos los coches hasta que encuentro uno que abran mis llaves. Si eso, vuelvo otro día y se lo cuento


De todas maneras, tampoco hacía falta que me molestara a esas horas, podía haberme pasado un papelito debajo de la puerta. O habérmelo dejado en el buzón. Ah, espera, que si me la deja en el buzón, se cree que es para ella.


Notas a la presente edición


Los personajes y diálogos aquí recogidos están basados en hechos reales, los comentarios en cursiva nunca se dijeron en alto, lo demás, por increíble que esto resulte, ocurrió exactamente tal y como lo cuento.


Al día siguiente llamé a los dueños de mi piso, que son hermanos de los dueños del tercero y les pedí que le dieran la llave de marras a su inquilina, o a “la amiga”, cosa que hicieron.

Cuando le conté la historia, mi casero me dijo:


-Vamos, que es tonta ¿no?

Él lo ha dicho, yo no.